HISTORIA DE UNA REUNIÓN ESPANTOSA
Aquél 27 de mayo, día señalado de antemano para la lidia, amaneció primaveral y soleado.
Y sin que el tiempo ni la autoridad competente lo pudiesen impedir, como no podía ser de otra forma en este taurino mes madrileño, dio comienzo el festejo con la impuntualidad de costumbre, más o menos quince minutos después de las cinco.
La plaza
De nuevo y modernista diseño, el coso del Parque Empresarial Churruca presentaba aquella tarde un lleno histórico hasta la bandera, habiéndose colgado el deseado cartel de “No hay billetes”.
Si Vd., aficionado lector, conoce la plaza podrá fácilmente distinguir el escenario que se describe a continuación:
En el lado de la sombra el tendido 105, repleto de bravos miembros de la muy tecnológica peña “Planificadores de la red”.
Enfrente y a pleno sol el tendido del 14 ocupado por la conocida peña “Los Davinianos”, con ese nombre tan poco afortunado cual secta de Arkansas, siempre dispuestos a llevar la contraria a los anteriores.
En el tendido 18, ni a sol ni a sombra sino todo lo contrario, se sitúan normalmente los empresarios de la plaza; esta tarde asistían dos de sus representantes más significados con los atributos de mando bien visibles.
El tendido del 22, algo retirado del coso por simple criterio de prudencia, es ocupado por la peligrosa banda de “Los kosovares”, integrada en su casi totalidad por refugiados de otras plazas menores y cuyos miembros, al grito de guerra “Viva el Desarrollo”, deambulan por esos mundos a la búsqueda del Santo Grial.
A sus pies se extiende un pequeño y recoleto parque municipal dónde algunos toreros, si hace bueno, suelen llenar de aire sus pulmones antes de las faenas.
La autoridad
Bajo un calor asfixiante preside la corrida el honorable IP, cuyo gran conocimiento de la tauromaquia y su larga permanencia en la profesión le facultan para ello.
Hombre de sólidas y firmes convicciones, este integrista metodológico, algo anticuado en ocasiones, defiende con vehemencia y sinceridad la pureza de las reglas por lo que es muy apreciado por sus subalternos.
Con él al frente, la empresa pretende impedir que se socaven los valores tradicionales de la fiesta española por excelencia.
Por delante un duro trabajo le espera al presidente, habida cuenta de los celos y piques profesionales que tradicionalmente se dan en el mundo de los toros.
Las ganaderías
Presentábanse esa tarde seis toros seis de dos afamadas ganaderías, con mucha tradición e historia taurina a sus espaldas:
Los “Herederos de TTD”, de bravos toros que una vez vistos de cerca ya no parecen tan toros ni tan bravos.
Los “Condesa Vda. de Marketing”, de los Marketing de toda la vida, toros extraños, indecisos y esaborios, que recientemente han cruzado genealógicamente con la rama virtual de la antigua ganadería de sus primos telefónicos, los “PSE”.
Esta forzada mezcla de razas ha resultado momentáneamente demoledora, tanto para el espectáculo como para los toreros.
Han devenido en unos toros imprevisibles, tecnos y con verdadera fijación por embestir directamente a la taleguilla de los matadores.
Con la casta y trapío que se adivina en estas reses, ¡qué festejo nos espera!.
Los espadasEn capilla, encomendándose a la “Virgen del Cossío”, dos diferentes estilos interpretando el arte de Cúchares: la rejoneadora Rita “la Cantaora”, dispuesta a exhibir su garboso aunque siempre predecible toreo a caballo y, a su lado, pálido e hincado de rodillas, como transportado, más pallá que pacá, El Santi o “Niño de Camarillo”, nuevo en esta plaza y que confirma alternativa.
El intrépido matador sevillano debiera despojarse cuánto antes de esa tendencia tan suya, casi suicida, que tiene de entrar al trapo a cualquier cosa que se mueva y que tanto le ha caracterizado en su reciente etapa de novillero.
Ambas figuras del toreo bien entrenadas y preparadas en las matritenses aunque pelín asfaltadas dehesas de Vistahermosa, en el norte universitario de la ciudad, con la lección recién aprendida y dispuestas a salir a hombros y triunfantes por la puerta grande de esta siempre difícil plaza.
¡Qué Dios les guarde por muchos años!.
Las cuadrillasMientras tanto, en el otro extremo de la capital, las inquietas cuadrillas velaban armas ante la imposibilidad estructural de acudir a la plaza para sufrir junto a sus toreadores.
Ya de por sí muy mermadas en el día a día y hoy ausentes por mor del escaso aforo de la plaza y lo trascendental del evento, eran vagamente recordadas in memoriam por los diestros en aquellos tensos minutos.
¿Problemas de espacio, necesaria jerarquía, alto secreto, ganas de jorobar?, ¡señores!, las cosas siempre han sido así en el planeta taurino.
Estamos en un mundo de orden, con gente de orden, en el que se respeta el escalafón establecido mientras convenga, por supuesto.
¡Viva la Pepa!.
El paseíllo
A una autoritaria orden del presidente arrancó el desfile por la arena de la pequeña comitiva de artistas y maestros del toreo, que se iban a enfrentar - por fin - a esa verdad largamente esperada.
En la insoportable soledad del irrespirable redondel les esperaban, algunos minutos más tarde, serios morlacos y ese público tan particular de la plaza, fielmente amaestrado, exigente y protestón.
Magnífico de planta sobre su blanco corcel, el alguacilillo encabezaba tan taurino desfile con porte de mariscal y con intenciones manifiestas de cortarle la oreja al primero que se le pusiera por delante, enarbolando en su siniestra unas grandes tijeras de desollar elefantes que, a la postre, también es rumiante.
Macabra puesta en escena que consiguió “acogotar” bastante a la pareja de matadores y no te quiero ni contar lo que hubiesen pensado los condenados a muerte, es decir los toros, si llegan a verlo por un agujerito de los chiqueros.
Marchoso en su jaca cabalgaba, seguido de cerca por dos de sus principales subalternos “Morenito de TDE”, sin referencias toreras pero de fácil verbo, y “El MoviStar”, curioso profesional que dónde todo el mundo suele llevar un par de manos él prefiere un teléfono portátil y una Palm Pilot (la referencia más cercana de la que tiene conocimiento el cronista es la de Eduardo Manostijeras), de los propios toreros y del murmullo sobrecogedor del respetable, conscientes de que iban asistir al mejor espectáculo del mundo.
Tan escasa plantilla debieron ver desde el 18 que dos espontáneos de su tendido decidieron ofrecerse, sin que ello causare especial alegría en el resto de la plaza, como picadores sin haber sido previamente invitados.
¡Que no hace falta señores, mascullaba entre dientes el presidente, que va a ser una corrida incruenta y a la portuguesa!.
El primero de ellos era Rafaé El Calvarito, apodado “El terror de los ganaderos” por su mala uva congénita y una fijación sobrenatural por la calidad de los bureles que, como los presenten afeitaos o sin trapío, alguien se va a enterar de lo que vale un peine.
Le acompañó en el ofrecimiento Pepe Luí “El Guezu”, poco amante de la semántica o la retórica, recalcando innecesariamente su poderío con frases rotundas del estilo “Lacalle es mía” que, con evidente doble sentido no exento de mala leche, provocaba risitas, tembleque y, finalmente, tics nerviosos en el 105.
Pepe Luí venía precedido de su fama, conseguida en plazas de mejor pedigrí, consistente en poner de los nervios al respetable con su particular forma de aplicar el arte de picar que, en ocasiones especiales como la presente, lleva a cabo con una Turmix.
Tras la solicitud de autorización con el debido respeto a la presidencia por parte de los oficiantes, ésta ordena el despejado del redondel y que de comienzo el espectáculo.
¡Tararíííí, que el toro va a salirrrrrr!
Desarrollo del festejoEn su primero de lote, la mataora se enfrentaría a un toro manso de nombre “Nuevos retrasos en la Red IP v2”, visiblemente afeitao y vestido de lagarterana por ver si colaba. Aunque no estaba previsto en el cartel anunciador de la feria, por lo que no se pudo exponer públicamente su gigantesco “tonelaje”, la presidencia aceptó incluirlo fuera de turno.
Sin trapío, flojo y de media casta, no tuvo La Cantaora mayores problemas para realizarle una faena de aliño aunque no exenta de cierto riesgo, sobre todo a partir del tercio de varas, sádicamente ejecutado por Pepe Luí, que consiguió que al respetable se le pusieran los pelos de punta.
Y es que durante unos interminables minutos El Guezu hizo pasar por un auténtico tormento al astado de los Herederos de TTD, acaso fuera por esa rancia pero torera rivalidad que mantiene en los ruedos con D. Rafaé en sus últimos mano a mano.
Digno de la peor tradición bombero-torera y mostrando escasa sensibilidad por la fecha en que se celebrarán las elecciones municipales y autonómicas del próximo 13 de junio, razón que se defendía racialmente como causa única del retraso desde el tendido del 105 pero que no es compartida por sus rivales del 14, se dedicó a machacar al mugiente hasta dejarlo con la moral por los suelos.
A pesar del mayoritario flamear de pañuelos verdes clamando por la salida de los cabestros, la increíble paciencia y apego a las normas del presidente evitó mandarlo prematuramente a los corrales.
Tan presidencial resistencia a finiquitar el salvaje lucimiento del picaor, provocó ciertas suspicacias en las graderías de sombra que, a buen seguro, le terminarán recordando en ocasión propicia.
Ni siquiera en banderillas pudo lucirse la torera porque el morucho ya no estaba por la labor, algo escocío por los certeros arponazos del Guezu pero reanimado por el aliento de su tendido 105, empeñados ellos como estaban en seguir culpando de todos los males del toro a las próximas elecciones y no a su escasez de trapío.
A todos ellos se les recomienda aplicada asistencia al Master para Mayorales que se celebrará la próxima semana en paradero desconocido para este cronista, en cuyo plan de trabajo se ha incluido a última hora un capítulo sobre anatomía animal para que aprendan a distinguir cuánto antes entre los toros auténticos y los de Guisando.
Con la muleta tampoco tuvo nada que hacer ya que, debido al duro castigo previo, el astado se atrincheró en tablas y no hubo forma de sacarle mayores brillos a la faena.
De la fuerza pública casi precisó nuestra corporativa rejoneadora para rematar al rinoceronte de la Red IP v2, seis pinchazos, estocada tendida con pérdida parcial de visión en el ojo izquierdo, aviso, rueda de peones y dos descabellos.
Chapuza mortal que dejó mal sabor de boca en el tendido 105 que no terminaba de entender los pitos y silbidos finales al astado por parte del tendido 14, cuando era retirado por las mulillas con las orejas y el rabo todavía en su sitio.
Tendido que mostró en todo momento su disconformidad con la forma de entrar a matar de su antigua y cantarina compañera. Quizá esperaban más de ella, aunque solo fuera por solidaridad.
... “¡Si es que cuando el toro no quiere colaborar, no hay nada que hacer!”, reconoció posteriormente a la prensa especializada nuestra valiente centaura, una vez recuperada del pasmo sufrido.
Dadas las circunstancias, lo avanzado de la hora y los negros nubarrones que se cernían sobre el horizonte, el sorprendido presidente ordenó la salida del segundo de la tarde, “Lanzamiento de Nuevos Servicios”, sin que se hubiese terminado de asear el albero de la vampiresca faena y con el toro anterior todavía de corpore insepulto.
Que ni a su propio funeral había previsto llegar con tiempo el pobre y retrasado bruto.
Aplicación particular y muy protestada del reglamento que finalmente pudo superar, con algunas dificultades, el mismísimo presidente, pronunciando vibrante defensa de la casta del bóvido y dispuesto a culpar al cha-cha-chá si fuera necesario.
Y aquí paz y después gloria.
Al segundo toro, nada más verlo aparecer por la puerta de toriles, lo rebautizó D. Rafaé - que en esto es un entendío – como “Planes de Negocio”.
De unos 2.845 kilos de peso a la canal, desigual, rabicorto, cornilargo, colorao y asaz feote, fue citado desde el centro de la plaza por la torera, esta vez descabalgada y toreando a pie por temer que le acabasen perjudicando su caballo que solo comparte con el de Espartero tan equina calificación.
Inició su andadura el segundo toro con aires de marcha, como prometiendo una tranquila y akarinada continuación de la lidia, hasta que apareció en liza el segundo picador de la tarde: Rafaé Calvario.
El ex de Hacienda castigó en exceso al tremendo novillo, aunque nacido este mismo año, con la fuerza que acostumbraba en ciertas faenas que se le recuerdan, como, por ejemplo, algunas tardes de la temporada anterior en la muy olvidable plaza de los Servicios Avanzados de Información, ahora semiderruida, dónde en el pasado llegaron a tomar la alternativa varios destacados matarifes de la profesión.
¿Quién no recuerda al autista “Romperatones”, o al echao palante “guru@cartagena.net” o al inútil pinchauvas “Cachonderito de Pamplona”?.
Por cierto que a este último, aunque prefiera vacas con minifalda antes que toros con empaque, se le podría considerar como un genuino representante de la rama cómica del espectáculo. Ya en su etapa torera confundía boina con montera.
Un minuto de silencio
Recuerdo especialmente un tercio de varas descomunal a un torito pinturero y resalao de nombre SIGIF, bicho pre-IP dónde los haya, terceño, brioso, buen embestidor, voluntarioso, juguetón e innovador pero sin procesos que implantar y algo desmemoriado, quizá debido a la pérdida de su progenitor a temprana edad, lo que sin duda le restó algunas oportunidades de progreso.
Recibió SIGIFITO un castigo de aúpa por parte de D. Rafaé sin que la autoridad presente en la plaza (amigo, aquella “autoridad” merecería por si sola un artículo aparte), boina en ristre y sin coraje, le llamase al orden, en una nueva pero repetida interpretación, como de disco rayado, de la suerte de Don Tancredo que tan renombrado le ha hecho en las tertulias taurinas.
No merecía el benjamín de la casa tamaño castigo sino más bien aplauso fuerte, bello animal criado en nuestra piel de toro, paladín del producto nacional, el último valiente … pero así es la vida, compañero.
Despótico faenón que quedará como ejemplo para la posteridad en la galería virtual de toritos malogrados, de los que la desaparecida ganadería tesaiana tiene tantos en su memoria histórica.
Los toreros de aquél día (Luisillo de Coca y el Ojea, al alimón), quedaron injustamente marcados para siempre jamás y han debido emigrar hacia otros lares, dónde a buen seguro sabrán apreciar en lo que valen su arte y su poderío.
Que no decaiga la fiestaSiguiendo con la narración iniciada, al rebautizado como “Planes de Negocio” se le condenó injustamente a banderillas negras, a pesar de las protestas del presidente exigiendo respeto a la gradería.
¿Castigado por su indocumentada y desplanificada osadía o por su manifiesta inmadurez financiera?, sólo el tiempo responderá porque ya nadie osa ni preguntar.
La primera del castigo, algo trasera y grimante, por no aportar en los datos de su partida de nacimiento la previsión anual de ingresos de toda la ganadería de la Viuda de Marketing, a la que indignamente representa, provocó gran dolor al astado.
La segunda … vaya Vd. a saber porqué ni en dónde se la clavó, aunque se adivinaba bastante dolorosa observando a todos los presentes cubriéndose con las manos salvas sean las partes y cruzando las piernas, activadas mecánicamente las 4 extremidades como movidas por un resorte, por ese instinto protector tan típicamente masculino.
Aunque los gastos estaban claramente expuestos y bajo control, ya la sangre manaba roja, caliente y abundante de las enormes heridas, mareando a los pusilámines de las primeras filas que, a estas alturas, se sentían dolorosamente confundidos.
El morlaco “Planes de Negocio”, malherido en su cuenta de resultados, no pudo resistir tanto acoso por parte del picador y agitándola sobre su descomunal cornamenta mostró blanca bandera.
Confundida por el color de la tela, a punto estuvo la presidencia de ordenar que le cortasen la oreja al pobrecillo. Hacía ella se dirigía sonriente el mayoral cuando pudo apreciarse por sus gestos que el animal solamente se rendía.
Finalmente, la autoridad optó por ordenar la retirada inmediata del cornúpeta con la inestimable ayuda de los cabestros - ¡qué manera de currar en esta calurosa tarde, quillo! - para volverlo a torear, Dios mediante, en nueva y futura ocasión, en la misma plaza, si no resiente en exceso de sus heridas y se recupera en plazo. Contra torero por designar, al no presentarse voluntarios.
Por ambas faenas la rejoneadora fue despedida entre las palmas del tendido 105, el silencio dolorido y cómplice de los del 14 y los funestos presagios del 18.
División de opiniones que multiplica las posibilidades de que cualquier día acabe montándose el taco en la plaza.
Una vez más, el molesto comportamiento de los picadores, el poco trapío de los animales y las inútiles defensas de los tendidos impidieron el lucimiento de la burgalesa que aunque apunta buenas maneras no pudo completar la lidia con el alto nivel artístico que se le presuponía por su historial y valentía.
Tanto el presidente, desde la lejanía del 22, como su compañero de lidia intentaron animarla pero ella ya no estaba para más trotes por lo que decidió hacer mutis por el foro, ensimismándose enfurruñada hasta el final de la corrida.
Con estos precedentes, “El Niño de Camarillo”, que hallábase en ese momento inmerso en el brete de repasar mentalmente los aspectos fallidos de la lidia de su compañera para no repetirlos en la suya, fue llamado a torear por el presidente, aprovechando éste un momento de respiro y silencio del respetable.
Con la montera calada hasta el entrecejo y el burladero aplastándole la zona del bigote, del torero solamente se veían los ojillos como puñales. Le brillaban aquellos ojines como a los luchadores romanos cuando decían aquello de “Ave César, morituri te salutam”.
Con la plaza en silencio, en susurrante in crescendo su voz se elevaba por los aires sobre el tendido, ascendiendo hacia el infinito y haciéndose ahora audible por todos: “Ardor guerrero, vibren nuestras voces y de amor patrio henchido el corazón, entonemos el himno sacrosanto del deber, de la patria y del honor, honooorr ...”.
En estas evocaciones de su pasado cuartelero andaba el diestro para animarse cuando la presidencia le mandó un primer aviso: “A torear se ha dicho”. Y dicho y hecho.
A su primero de la tarde, un bicho malencarao, resabiao y con pinta de mamífero multimedia, algún desalmado había tenido la ocurrencia de llamarle “Aneto”, pero de lejos recordaba más al Montgó alicantino, por lo repelao, empinao y grandote.
Moviendo sus casi 400 kilos al nivel del mar con una armonía audiovisualmente impensable en principio, embistió fieramente al matador que ya le esperaba tranquilamente sentado en el estribo de la plaza, junto al tendido 14.
Naturales, chicuelinas, quites por gaoneras, medias verónicas ... todo lo intentó el astigitano. Tras unos derechazos más por aquí y otros por allá, el animal quedó listo para picar.
Al terminar el lance, su cara – la del toro - se descompuso por completo evidenciando cagalera letal cuando vio salir por la maldita puerta de caballos a los dos picadores... esta vez juntos, ¡se lo iban a montar por colleras!.
¡Joder!, pensó de inmediato el bóvido, éstos me despachan directamente en el tercio de varas sin esperar a la suerte suprema. Y no pudo evitar tener un fugaz pensamiento sobre los Burger King.
El tendido del 14 montó en cólera con la no por esperada menos feroz actuación de los picadores que zurraban de lo lindo al montero semental sin que nadie osase salir en su defensa.
¡Éste por los ingresos no analizados, éste por los elevados costes, éste por intentar pasarte al MCIS sin permiso y éste otro porque nos sale de los mismísimos!, le gritaban los lanceros bengalíes por más que el animal intentaba explicarles que él solo era un mandao.
Este búfalo de las praderas, hijo predilecto de Microsoft y de una ventana mass media, hija a su vez de NT y de Net Show - al parecer bailarina de cabaré en Las Vegas -, quedó no obstante algo acobardado por la brusquedad y violencia de la situación y buscó refugio en unas tablas que ahora se le antojaban tan altas como la luná (as high as moon, para que nos entendamos todos).
Ni siquiera las canciones del camarillense, que ahora cantaba con los ojos cerrados y por lo bajinis “Soy un hombre a quién la suerte hirió con zarpa de fiera, soy el novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera”, sacaban al de Redmont de su recién adquirida congoja y pidió con fuertes mugidos su retirada.
¡A que ahora le arrancan la cabellera!, se sorprendió pensando el legionario torero, ¡cómo se las gastan, sí recordasen que el toro es suyo!...
Menos mal que la presidencia, dándose cuenta del percal, ordenó el cambio de tercio porque los picadores estaban dispuestos a sacrificar al animal in situ y el morlaqueison ya andaba sin resuello.
Tras tamaño tercio a lo Flandes, en banderillas no mejoró mucho la cosa. ¿Dónde estará ahora mi cuadrilla?, se preguntaba el diestro.
En régimen de outsourcing tuvo que ponerle las banderillas con gran riesgo para su integridad ya que desde la barrera los picadores seguían dando la vara al bisonte, distrayéndole de su racial cometido y entorpeciendo la lidia.
No gustándole el “color de la orina del enfermo”, el torero decidió no lucirse con la muleta y, pasando de todo y de todos, pidió la venia al palco entrando a continuación a matar en entrenado volapié.
¿Pero, dónde porras está el bulliano?, tuvo tiempo de pensar antes de clavar el afilado estoque en la fina arena; resulta que el presidente, ansioso por terminar y en otro de sus acostumbrados arabescos, acababa de ordenar la retirada del morlaco por la vía de urgencia.
A urgencias tendrá que ir el torero a que le curen la hernia tras el fallido intento.
Una vez más en la velada, otro torito abandonaba la plaza vivito y coleando, aunque fuera entre los abucheos del sector más radical, disconforme y bullanguero de la tarde, el del (en)tendido 105.
¡Que las haga de conejos el Burger King!.
Así que ni oreja, ni rabo, ni ovación, ni salida a los medios, ni vuelta al ruedo. Más bien vuelta a la semanal monotonía en cuánto se acabe el extraño festejo.
En estas, el mandamás del 105, Jesulín Lared, se encaró con los del 14 manifestando que para qué les traían estos toritos malcriados con NT, que no tienen ni media PTAC. Dónde estén los diplodocus de la ganadería de los SUN californianos que se quiten todos los demás.
Sin recuperarse del susto, con la aún cimbreante espada solitariamente clavada en el albero, imitando al banderín de un córner futbolero, con grande congoja por los recientes peligros sufridos, el espada se dispuso a recibir a su segundo.
Ácidas perlas de sudor resbalaban por el polvoriento rostro, pero había que dar el callo… que más cornás da el hambre.
¡Esta vez lo bordo!, atrevióse a pensar el iluso. Y valientemente situado frente a toriles, se dispuso a recibir al astado citándolo arrodillado a porta gayola, con un par de webs.
La locomotora cornúpeta esta vez era de categoría, toreada repetidas veces en otras plazas se las sabía todas y debía andar cerca de los 2.000 kilos de pura integración software. Este si que era un auténtico representante de las razas nacionales.
De nombre “Mensajerito Electrónico”, descendiente directo de “InfoMail” pero por la vía de la inseminación artificial por lo que no ha heredado su casta, torazo bravo todavía en activo que no consiente compartir cartel con nadie, la sola mención de su temido nombre provocó un estremecimiento que recorrió la espina dorsal de los asistentes.
Realmente el retoño no se parecía en nada a su progenitor y, en cuánto asomó la gaita por la puerta, cuando aún no había recorrido ni medio metro en la plaza, se le echaron encima todos los presentes a la vez.
Los picadores, nuevamente envalentonados, lanza en ristre a la antigua usanza de las tribus indias, el tendido 105 gritando aquello de ¡NT, NT, tú no entras en mi red!, los del 14 recriminado al 105 la SUNera ceguera, la presidencia pidiendo respeto.
El espada contemplaba de reojo la escena, digna de una película de John Wayne de esas que se pegaban unos cuantos soldados vestidos de primera comunión en el bar de una isla del Pacífico; solo y deprimido en su rincón porque no le dejaban expresar ese arte que lleva dentro, y más después de haberse entrenado duramente con su cuadrilla en las semanas previas al festejo, dobló el capote sobre su antebrazo, decidió poner los pies en polvorosa y paró la faena, esperando tiempos mejores. Otra vez será.
Y no se corta la coleta porque está seguro que tendrá que volverlo a torear. ¡Señor, señor, que dura es la vida del artista!.
Mejor sería que echase la tarde en El Corte Inglés.
Ya que allí estaba y no teniendo motivos penales contra el manso, decidió echarle el capote por encima ayudando a los monosabios a sacarlo de la plaza en cómplice silencio y con la mayor dignidad posible.
Nuevamente ni música, ni vuelta al ruedo, ni salida a hombros por la puerta grande, ni ná de ná. Serán los gajes del oficio.
Hoy en día “Mensajerito Electrónico” espera paciendo tranquilo en la finca de sus ganaderos a que se le llame nuevamente a escena disfrazado de Critical Path, ganadería nueva en este plaza y que promete grandes tardes de toreo del bueno.
Con el redondel a tope de valientes subalternos, a toro pasado se habían bajado todos a la arena, comentando las incidencias de la lidia, el presidente intentando restablecer el orden perdido agitando el Cossío sobre sus cabezas, los toreros cabizbajos y como ausentes del bullicio y los exigentes picadores limpiando los taurinos trastos para una próxima corrida, apareció de repente en el ruedo “Netscapito”.
Impresionante morlaco de casi 800 kilos de peso al current change, viejo pellejo, negro zahíno, revirado, muy toreado en las plazas telefónicas, provocó la urgente vuelta del respetable a sus asientos en grotescas imitaciones del salto Fosbury al toparse de frente con las tablas.
Asustando al personal con sus cuernos de parque temático, la lidia consiguiente se realizó a la pamplonesa, o a la sanferminesa como se prefiera, con todos los presentes a la carrera, intentando evitar a toda costa las tarascadas de “Netscapito” que, aunque buscaba principalmente a los ganaderos del 14 y a los empresarios de la plaza, podría atropellar por el camino a cualquier inocente que se le pusiera por delante.
Y allí quedó encerrado el descomunal mamífero de Mountain View, incapaces los toreros de sacarle un pase; de nuevo le tocaba turno al Niño de Camarillo quién le dio una tanda de derechazos y ayudaos por trincherillas, más que nada por disimular pero nada predispuesto al sacrificio.
Incapaces los toreros, incapaces los tendidos, incapaces todos. Otra vez será. Amén Jesús.
En la recoleta plaza quedó atrapado un toro que podía haber dado mucho juego si se le hubiese sabido torear como mandan los cánones, ahora que lo retire la OTAN con sus apaches voladores si es que alguien quiere mostrarle la salida.
Entre tanto convendría rotular la plaza con el cave canem romano, cuidado con el perro, que seguro que todavía muerde a la menor ocasión que tenga.
Aunque a última hora el subalterno que todo el mundo creía mudo, “Morenito de TDE”, intentó infructuosamente que se lidiara fuera de cartel al sobrero de la tarde de nombre “Infonegocio”, otro toro con malaje, el presidente no lo autorizó por estar agotado el tiempo y agotados los toreros.
No obstante, convendría preparar a conciencia su lidia – aunque fuera post mortem - porque, tarde o temprano, serán llamados estos modernos gladiadores a dejarse de nuevo la piel por los “guillermos”.
Y en la tensa espera que canten lo que quieran, que el miedo es libre.
Y que Dios los pille confesaos.
El desenlace Por fin, a la vista del cariz que tomaban los acontecimientos, viendo que la desbandada de público era ya generalizada, el presidente dio por concluido el festejo y la fiesta se acabó.
Algunos de los presentes, casi todos los del 105, dado el pobre espectáculo percibido, decidieron marchar a otra plaza cercana para poder presenciar la segunda corrida de la tarde noche, denotando un repentino e inusual gusto por el riesgo.
Un desigual septeto de moruchos, a razón de uno por cada una de las ganaderías nacionales e internacionales que se presentan al concurso convocado por la empresa, para reanimar futuramente la fiesta ante tanto desastre.
El ganador aportará sus novillos y toros durante los próximos años, mediante contrato exclusivo, en las principales ferias de España y Sudamérica enfrentándolos a los mejores espadas del momento.
En la nueva plaza portátil inventada por la peña de “IP Forever”, la nueva Red IP Global, se espera que den la vuelta al mundo. Incluso varias veces.
Ya de vuelta en casa, psicológicamente repuesto de las emociones pasadas pero manteniendo frescas en sus retinas las asustadas caras de los bureles, descansa por fin el matador aguardando paciente nuevas oportunidades para lucirse que, sin duda, le han de llegar porque Dios aprieta pero no ahoga.
Varios días después, mientras me narraba detalladamente la corrida para que yo le pusiera lírico contrapunto, reflexionaba el torero sobre los hechos acaecidos aquella calurosa tarde y juntos recordamos la frase pronunciada por un famoso matador de nuestra tierra: ¡Hay gente pa tó!.
Y aquí termina esta crónica que nunca ha pretendido ser taurina, dura faena que brindo a su salú y a la salú de su madre.
¡Ea, vá por ustedes!.