jueves, febrero 08, 2007

Chipocondría



Escribí este texto para carreras populares pasando casi completamente desapercibido, como sus predecesoras dormirán en el desván junto al resto de palabras.


La vida secreta de los chips

Hipocondría: Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud.

Chipocondría: Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por las marcas.

Hay que ver lo que cambia una palabra anteponiéndole una simple y vitaminada letra C, la definición puede servirnos para explicar el título del trabajo y poco más, esto es una ficción no el documentado estudio de un experto en la materia que quizás haya sido escrito ya pero que no vamos a analizar aquí porque sería muy largo de analizar.

¿Quién no se ha puesto uno alguna vez para practicar su actividad favorita?, uno de esos no un estudio que no serviría para nada, ¿a quién no le han ayudado a ponérselo?, a ver malpensados, que no estoy hablando de ese pequeño y enrollado objeto de látex, protagonista de la campaña gubernativa del “póntelo, pónselo”, sino de otro invento más reciente aunque también muy del gusto de los corredores, masculinos y femeninos... porque se trata de un objeto auténticamente unisex.

Queremos diferenciarlo del inventazo, el del control demográfico, el que te ponías o te lo ponían, eso teniendo suerte porque no todo el mundo está dotado del mismo sex appeal como dicen los que lo tienen, que sirve para anular los efectos secundarios del mayor de los gustos, o sea el gustirrinín.

El objeto del que hablamos, suponiendo que diese algo, solo nos daría disgustos “no lo entiendo, pero sí por mi cronómetro he hecho dos centésimas menos”, “pues a mi no me ha detectado en la salida”, “yo no llevo porque me molesta para correr”, a saber dónde se lo estará poniendo.

Aclaremos cuanto antes que estamos hablando de una pieza hecha de plástico en cuyo interior reposa un circuito integrado flotando en un medio aceitoso al estilo de los bebés en la placenta de su madre aunque el nuestro no se chupa el dedo, una maravilla de la ciencia aplicada, en el caso que nos ocupa, a nuestro segundo “deporte” favorito.

Se recoge antes de la prueba, a veces incluso el mismo día, aunque eso dependerá de muchos factores que no vamos a analizar aquí porque sería muy largo de analizar, si la organización no se fía pueden pedirnos a cambio un depósito monetario llamado fianza para poder retirarlo y es que el chisme en cuestión, como todo, tiene un precio.

El proceso para que un chip acabe en una bolsita con una etiqueta externa en la que está escrito su código, tu nombre o la combinación de la bonoloto no es complicado pero si largo y tedioso, por eso mismo no lo vamos a explicar aquí, porque sería largo y tedioso de explicar.

Hoy día es difícil encontrar carreras de pago, aclaro inmediatamente que lo realmente difícil es encontrar carreras gratuitas, en las que no se utilice este novedoso sistema de control, por una parte los tiempos avanzan que es una barbaridad, por otra la comodidad, la prestación de un mejor servicio y/o por otras muchas razones, que no vamos a entrar a analizar aquí porque sería muy largo de analizar, lo están convirtiendo en un elemento imprescindible de las mismas.

Al igual que en el mundo de los dorsales parece que la propia evolución tecnológica nos llevará a estar cada vez más controlados y si no que se lo pregunten al Ministerio de Hacienda, al Corte Inglés o a tu suegra que casi saben más de nosotros que nosotros mismos.

A estas alturas supongo que todos, menos los del pensamiento único, sabéis de lo que estamos hablando:

Del chip, ese pequeño gran desconocido.

Para público conocimiento, no sería tan raro que todavía quedase alguien que no lo conozca, de hecho siguen produciéndose embarazos no deseados y mira si llevarán tiempo utilizándose..., para contribuir a su difusión, decía, vamos a profundizar en sus características básicas, o sea en las del chip no en las de los embarazos.

FORMA

Bien, nuestro protagonista tiene la forma de un pequeño cilindro al que le han salido como unas alas a cada lado, no es que el chip quiera volar, eso dependerá de la velocidad alcanzada por su corredor asociado, sino que las alas servirán para ayudar a sujetarlos a su portador, un sencillo proceso que explicaremos más adelante. Sin alas lo mismo tendríamos que tragárnoslos.

COLOR

En otras cosas puede que el color sea importante pero en el caso que nos ocupa no tanto, los modernos procesos industriales pueden colorear cualquier cosa, siendo el blanco el más habitual también los podemos encontrar amarillos, azules, rosas, verdes, negros, etc. Como en los coches, para gustos...

TAMAÑO

Es pequeño pero dicen que el tamaño no importa, les pasa lo mismo que a los objetos de látex que hemos comentado antes, aunque muchos pidan en la farmacia el tamaño king size para impresionar.

Al ser tan pequeños se evitan molestias innecesarias durante su transporte, permitiéndonos correr sin preocupación ni gasto extra de energía.

PESO

Podríamos decir que es despreciable, es decir el peso no el chip que ya hemos dicho anteriormente que tiene un precio como todas las cosas, unos pocos gramos para encerrar en su interior todo un prodigio de la ciencia.

CANTIDAD NECESARIA

La norma básica es un corredor, un chip. Al tratarse de un sistema fiable no es necesario llevar varios por si acaso; en cuestión de identificación primaria vienen a ser como los dorsales, no he visto a ningún corredor llevar siete dorsales por si acaso, pues con el chip lo mismo.

OTROS USOS

La superficie de los chips permiten colocar pegatinas para su embellecimiento exterior y/o publicidad para desarrollar el necesario marketing de los patrocinadores, con el tiempo vaya usted a saber lo que pegarán en ellos, o sea en los chips no en los patrocinadores.

UBICACIÓN RECOMENDADA

Es importante señalar que el chip debe ser situado lo más cerca del suelo que sea posible para facilitar su identificación por las alfombras lectoras, artilugio complementario del que hablaremos más adelante.

Así que nada de llevarlo en la mano, en el bolsillo trasero del pantalón, colgado del cuello como si fuera la medalla del amor, en la gorra a modo de pin, acoplado a la correa del cronómetro, del GPS o del MP3, a la patilla de las gafas o en la ropa interior para que no se enfríe.

Dado que la distancia de lectura del sistema es limitada cualquier lugar de colocación que supere los 30 centímetros, hablo de altura sobre el suelo, es arriesgarse a que no se active el mecanismo identificador dejando al corredor fuera de las listas.

La zapatilla o el tobillo son los lugares aconsejados, la zapatilla o el tobillo de uno mismo se entiende.

MONTAJE

Aunque existen diferentes medios para colocar el chip sobre el cuerpo del participante, en esto la imaginación popular ofrece un amplio abanico de posibilidades que no analizaremos aquí porque sería muy largo de analizar, solo consideraremos aquellos que por su facilidad de ejecución y bajo coste consiguen el efecto deseado, es decir que el artilugio viaje con el corredor sin despegarse uno del otro en ningún momento, como Romeo y Julieta.

1.- Entrelazados con los cordones. Es el sistema más primitivo, sencillo y barato de los que vamos a desarrollar aquí, tiene el inconveniente de que algunos los aprietan tanto por miedo a que se desprenda que cortan la circulación de la sangre, efecto que puede tener consecuencias nocivas para el corredor en forma de adormecimiento del pie, tendinitis, etc.

Para ello y por razones elementales es necesario disponer de al menos una zapatilla y de cordones ya que de lo contrario no resultaría aconsejable; que sea la izquierda o la derecha resulta indiferente en el proceso de montaje.

2.- Sujetos a la zapatilla mediante el típico alambre plastificado del pan Bimbo. Siendo una evolución del anterior permite, mediante el alambre mencionado u otro de tipo similar, sujetar el chip a la trabilla situada en la lengüeta de la mayoría de las zapatillas, resulta sencillo de montar, seguro de transportar y cumple la normativa vigente.

Conviene matizar lo del pan Bimbo, no es necesario que el alambre tenga una longitud excesiva pero si que esté protegido por la tira plástica habitual, se han dado casos de corredores que han utilizado alambre de espino con resultados nada recomendables ya que con el movimiento y el paso de los kilómetros terminan llenos de sangre pudiendo estropear el chip.

3.- Sujetos al tobillo mediante una cinta tipo velcro o similar. Siendo la versión más sofisticada de las tres expuestas sorprende la sencillez de su manipulación, si bien es preciso que la organización los entregue preparados de esa forma o bien tener habilidades costureras que permitan su construcción casera, a falta de habilidad personal podrían valer una madre o abuela mañosa pero empieza a haber escasez de ellas sobre todo en los grandes núcleos urbanos.

En todos los casos es necesario que el chip quede colocado en posición vertical.

La elección del sistema de montaje a utilizar dependerá de cada corredor, de sus características morfológicas y de sus manías particulares.

DESMONTAJE

Una vez acabada la carrera es necesario proceder al desmontaje del chip ya que la organización necesita devolverlos a la empresa proveedora, cada chip no devuelto supone un pago adicional y de ahí que, en ocasiones, se solicite fianza previa a los corredores.

1.- Si el chip va entrelazado con los cordones será necesario desatarlos primero, esto que en estado normal parece un proceso sencillo puede convertirse en todo un problema en estado de agitación, como solemos estar al terminar de correr.

En determinadas carreras empiezan a colocarse en la llegada sillas y voluntarios que realizan la función de desmontaje por nosotros, bien sea por afinidad con el cansancio de los corredores o para garantizar su devolución.

2.- Si van sujetos mediante el alambre del pan Bimbo la operación de desmontaje resulta sencilla y rápida y puede ser llevada a cabo por el propio usuario, en los casos comentados de sillas y voluntarios éstos suelen estar provistos de unas tenazas para cortar el alambre por lo que será necesario anudar sobre sí misma la propia bolsa del pan Bimbo a partir de entonces.

Además habrá que comprar una nueva bolsa de pan Bimbo antes de la próxima carrera o bien utilizar alternativamente alguno de los otros dos sistemas de sujeción comentados.

3.- Si se han sujetado con cinta velcro el proceso de desmontaje es visto y no visto, se levanta el pie, preferiblemente se recomienda levantar el pie donde vaya sujeto el chip, y se saca por debajo como si fuera un calcetín sin necesidad de nada más. Un buen sistema en definitiva, limpio, sencillo de utilizar y que representa un ahorro importante en productos de panadería para el hogar.

ALFOMBRAS

Son el complemento necesario del chip. Sin ellas, mientras no se invente o ponga en marcha otro sistema, llevar el chip no tendría ningún sentido y este artículo tampoco; las alfombras lectoras esconden en su interior unas antenas receptoras capaces de comunicarse con el chip cuando éste pasa por encima “hola que tal”, “pues nada, aquí estamos”, “apura que vas el 109.643” siendo entonces cuando a uno puede entrarle la chipocondría.

MECANISMO DE FUNCIONAMIENTO

Podríamos explicar exhaustivamente el mecanismo de funcionamiento pero no vamos a hacerlo porque sería muy largo de explicar y probablemente no despertaría vuestro interés que, a estas alturas del artículo, es probable que esté echándose una siesta o pensando en lo otro.

Cuando un chip atraviesa el campo de acción de una alfombra se oye un breve, agudo e intenso pitido, un estridente saludo para decirnos que han pasado por allí ya que de momento no hablan, de hecho el sonido lo emite la caja registradora amarilla acoplada a la alfombra y que siempre podremos ver al lado de las mismas.

De ahí la importancia de que el corredor pase por encima de la alfombra si quiere ser reconocido, nada de dar rodeos por si da calambre; tampoco es necesario arrearle esos pisotones, la electrónica lo convierte en un esfuerzo inútil aunque siempre haya algún gamberro al que le guste zapatear sobre ella, o sea sobre la alfombra no sobre la electrónica.

Si viésemos que los pitidos los simula un tío que está de pie al lado de las alfombras podría significar alfombras defectuosas.

El otro día al acabar una prueba una corredora cayó en meta doblada por el flato, el pitido se convirtió en sonido continuo y uno, acostumbrado a las series de médicos pero lego en la materia, al escuchar ese sonido como de encefalograma plano se echó encima de la atleta para recuperarla mediante el tradicional boca a boca, me arreó tal castaña la susodicha que desde entonces me pita el oído como si lo hubiera ocupado un grillo.

RÉGIMEN DE PROPIEDAD

Por lo general el chip lo proporciona la organización en régimen digamos que de realquiler, se contrata, se utiliza y al terminar la carrera se retorna para que la organización lo devuelva a la entidad proveedora que se lo alquiló previamente

Como en todas las facetas de la vida moderna uno puede tener su propio chip en propiedad, no vamos a analizar aquí las ventajas o inconvenientes porque sería muy largo de analizar, pero en resumidas cuentas el chip es algo que se puede comprar como cualquier otra cosa y ponerlo en lo alto de la tele si hace ilusión.

En estos casos suele ser de color amarillo y, a excepción de su codificación interna, no tiene mayor diferencia con los de alquiler, si acaso más pedigrí porque corres con el mismo chip en muchas carreras y esa experiencia es acumulable.

OTRAS CONSIDERACIONES ADICIONALES

Como no podía ser menos se ha generado cierta polémica en nuestro querido mundillo del corredor satélite sobre la necesidad de utilizar chips en las carreras populares pero no vamos a analizarlo aquí porque sería muy largo de analizar y no es el objeto real del artículo.

Básicamente podemos decir que hay personas a favor, personas en contra y personas que no saben no contestan y con eso queda explicada la polémica, como en todas las polémicas al final cada cual hace lo que quiere pero si te gusta salir en las listas de clasificación...

¡Póntelo, pónselo!.

Espero que este artículo haya aclarado definitivamente todas tus dudas sobre el chip, su vida y milagros, pero si quieres saber más puedes &1, eso sí, en inglis pitinglis.

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viernes, enero 19, 2007

El lagarto de la Malena



Crónica de la carrera de las Antorchas o carrera nocturna de San Antón que publiqué en la página www.carreraspopulares.com el día siguiente de participar en ella, o sea en la carrera no en la página dónde colaborao habitualmente desde hace tiempo.


Dicen en Jaén que hasta San Antón, Pascuas son

Efectivamente la ciudad del lagarto seguía engalanada en parte con los fastos navideños a la espera de encender una última vez sus luces durante la noche de San Antón para mostrar a propios y extraños una ciudad todavía más bonita si cabe.

La leyenda del lagarto de Jaén es una leyenda de lucha desigual entre un hombre y un dragón que se escondía en la fuente de la Magdalena y aterrorizaba a la población, según he podido averiguar existen tres versiones.

La primera habla de un guerrero vestido con una armadura de espejos, salió al encuentro de la bestia deslumbrándola con sus reflejos y matándola con la espada.

La segunda habla de un pastor que usó como cebo una piel ensangrentada de cordero que rellenó de yesca encendida y que, al tragársela, hizo al dragón volar por los aires mucho antes de que se fundase Air Madrid.

La tercera habla de un preso que condenado a muerte aceptó combatir al lagarto a cambio de su libertad. Pidió un caballo, una lanza y un saco de pólvora y, por la noche, se dirigió al manantial con un costal de panes calientes. Salió el monstruo de la cueva y, al ver a su enemigo, empezó a perseguirlo. En la carrera, el jinete le fue arrojando como cebo los panes, que el lagarto iba devorando. Por último, le echó un saco de pólvora que el animal se tragó y poco después reventó con una gran explosión.

De cosas como esta hablábamos un grupo de corredores del foro alegremente reunidos alrededor de una mesa donde reposaban los restos de cientos de botellas de cerveza y algunas viandas con las que reponer sus maltrechas fuerzas tras haber luchado contra un moderno dragón.

Hace un par de años alguien me contó que desde el castillo de Santa Catalina podía apreciarse una bella panorámica de la ciudad de Jaén y que fijándome con atención podría observar como la ciudad, a través de los siglos, se había adaptado tomando la forma de un inmenso dragón.

Desde hace 24 años la noche de San Antón revive deportivamente esta leyenda de la imaginación popular aunque en lugar de guerreros, pastores o condenados cuenta con miles de corredores que se enfrentan con valor, energía y determinación a un terrible circuito de cuestas arriba y abajo que puede asustar tanto cómo si de un fiero dragón se tratase.

Los habitantes de esta hermosa ciudad rodeada de olivos saben dar color como nadie a su carrera favorita, color y calor ya que acompañan el paso de los valientes corredores con antorchas encendidas para ayudarles, tras 9 kilómetros de lucha sin cuartel, a vencer a la temible bestia que se defiende echando fuego por la boca.

Corredores llegados de todas partes del mundo, sin duda atraídos por la épica batalla que deberán librar para salvar a la ciudad del terrible lagarto, alcanzando con ello fama internacional, se reúnen cada noche de San Antón alrededor de la Avenida de Andalucía en busca de la gloria deportiva.

A la espera de su gran y no tan lejano día miles de ilusionados niños toman por asalto las calles una hora antes de que lo haga el ejército de luchadores, sueñan con que alguna vez quizás también ellos podrán acompañar a los valerosos guerreros en su pelea contra el pérfido dragón, durante su infancia y adolescencia se preparan duramente para ese fin ayudando a cansar a la fiera pirómana.

A las ocho y media de la tarde, cuando la oscuridad es total y el frío hace temblar a los atletas, se encienden las hogueras y se prenden las antorchas, a la móvil sombra de sus luces parten los guerreros en pos de la fama, algunos corren tan rápido que parecen ir montados sobre caballos alados, otros muchos les seguirán a distintas velocidades de crucero, todos con el deseo de combatir en la batalla final dónde cada cual aportará su granito de arena en la derrota del reptil.

La mayoría de ellos conseguirá dar muerte al dragón alcanzando un objetivo largamente preparado, regalando con ello a la ciudad un año entero libre de sus ataques.

El año que viene se celebrará en miércoles, el dragón pone en práctica cualquier estratagema para no tener que luchar contra tantos guerreros a la vez, alcanzándose la mágica y esperada 25ª edición de una fantástica carrera popular internacional.

Seguro que el 16 de enero de 2008 esta preciosa y acogedora ciudad andaluza con sus gentes a la cabeza echará el resto para recibir a todos los atletas que se atrevan a ponerse en camino para enfrentarse a los más de nueve mil metros de la empinada estructura del dragón.Como dicen por aquí, aunque cambiando un poquito el sentido de la frase, para alcanzar el triunfo habrá que reventar como el lagarto de la Malena.

Enhorabuena a Jaén por organizar esta carrera y muchas gracias a todos sus habitantes por hacernos sentir jiennenses por una vez en la vida.Gracias especiales al pequeño pero selecto conjunto de ellos que han querido compartir su noche mágica con todos nosotros poniéndonos las cosas fáciles.

Posible interpretación histórica

Existe la creencia de que la leyenda podría no ser completamente inventada, y que tendría una motivación histórica. Lo más seguro es que también pertenezca al ingenio popular (especialmente contrastando fechas), pero no deja de ser una interpretación verosímil y curiosa.

En uno de los primeros viajes de Colón al Nuevo mundo, viajaba un jiennense como carpintero de a bordo de la carabela.Al llegar a tierra, le asombró un pequeño lagarto, algo más grande que los que había visto en el viejo continente, por lo que decidió llevárselo para poder mostrarlo.

Ya una vez en Jaén, el animal comenzó a aumentar en voracidad y en tamaño, mientras que su dueño, que desconocía que lo que había transportado era una cría de caimán, se ocupaba en buscarle carne para tenerlo saciado.

Con el tiempo, el reptil necesitaba carne en abundancia, por lo que el propio dueño era quien robaba los corderos a sus vecinos para alimentar al animal. Harto de tener que llevar esta actitud, liberó al reptil, que al ser visto por la gente de la zona fue descrito como un lagarto enorme, un monstruo.

Pese a que esta historia parece concordar con la piel de caimán expuesta en la Iglesia de San Ildefonso, lo más probable es que sea inventada, ya que no consta explícitamente tal carpintero en los viajes de Colón y parece difícil que una persona pudiera mantener a un caimán.

La piel expuesta posiblemente no fuera más que un regalo traído desde la propia América, algo bastante común en los años siguientes a su descubrimiento.La información contextual y la foto del dragón las he obtenido directamente de Wikipedia pero la idea central se la debo al amigo Nekerun que nos contó la historia del lagarto durante el tapeo posterior a la carrera haciendo que se me encendiera una lucecita, gracias Paco.

viernes, enero 27, 2006

Alta Escuela Canina

El de hoy es el resultado de un debate sobre los perros, sus dueños, los parques y, aparentemente al menos, sus verdaderos dueños: los corredores.

Durante el debate, digno de leerse por la intervención de un iluminado que parece salido de la noche de los tiempos, uno de los foristas nos conminaba a los dueños de perro a enseñar a los perros a realizar sus necesidades en casa en lugar de en la calle, no especificó en casa de quién pero quizás no era consciente de que un parque público es como la casa de todos.

En respuesta a ese forista se me ocurrió la tontería adjunta, mientras la escribía lo pasé de cine imaginándome la situación.



Traigo aquí mis cuitas en el tema de los perros que apunté ayer y así me desahogo

Veréis, estoy desencantado y a punto de coger una insolación, es que me desencanto al sol porque luego mis huesos lo agradecen mucho, en el foro que comentaba ayer alguien ha recomendado que enseñemos a los perros a evacuar en los domicilios en lugar de hacerlo en la vía pública que lo ponen todo perdido.

La idea me ha parecido de las buenas, “Santi si esto cuajara o cuajase, o sea la idea no las cagarrutas, podrías montar una escuela de urbanidad canina, cobrar exageradamente a tanto la hora y así ir tirando en tu prejubilación”, no me negaréis que mantengo avizor mi innato instinto para los negocios, tan bueno que en el ergástulo no lo pudieron soportar y me mandaron a paseo.

El caso es que llevo varias horas enseñando al perro a que abra la tapa del water con el hocico, lo cual he conseguido que aprenda no sin antes dejarme la paciencia por el camino, la paciencia y el dedo gordo porque al ir a darle una patada al desalmado, como parte de su proceso de aprendizaje no os vayáis a creer que soy un maltratador, el muy animal ha amagado el golpe y se lo ha llevado un taburete con resultado harto doloroso para el que suscribe y, sobre todo, para su dedo.

Tras el indudable éxito inicial he conseguido que cague a pulso y se limpie el culete con papel higiénico, le dejo usar el mismo que yo porque es como de la familia, o sea el perro no el papel, lo que no me gusta es que pretenda leer mi periódico, no contento con sus progresos le he enseñado a utilizar la escobilla tras sus deposiciones aunque parece no gustarle ya que tiene un uñero y le molesta para cumplir la función que le pido, que desagradecido hijo de perra, encima que le tengo apuntado en Canitas.

A duras penas he logrado que aprenda a tirar de la cadena, lo de la cadena es un eufemismo ya que hoy en día pocas cisternas utilizan ese primitivo sistema, ahora van con botón, el botón gordo para cuando se hacen aguas mayores y el botón pequeño para las menores, y ahí radica el problema porque el jodío perro no atina a encontrar la diferencia de tamaños y siempre le da al botón gordo gastando agua en exceso que luego vendrá el Canal y me echará la bronca, "vamos a ver Pancho, que cuando cagues aprietes el gordo, o sea el botón no el dedo, y cuando mees el otro", hace como que me escucha pero yo creo que no me entiende, ¿querrá desanimarme?.

Agradecería que alguien con experiencia en el tema impartiera un curso gratuito ya que todavía no he cobrado el mes; además el perro no quiere esperar turno cuando el water se encuentra ocupado, ajeno por completo al orden de prioridades, ya la he pillado un par de veces haciendo sus necesidades en el bidé que por cuestiones de diseño también tiene tapa y el pobre animal no sabe distinguir entre una y otra, para él todas las tapas son iguales, lo deja tan sucio al remover aquello con la escobilla que luego no puedo usarlo, ni el bidé ni la escobilla, para limpiar las zapatillas llenas de las mierdas que he pisado por el parque porque hay gente que insiste en que sus perros caguen fuera del hogar, que poco educados y civilizados son algunos ciudadanos, con lo agradecidos que son los canes para estas cosas y además no habría que sacarlos de paseo quinientas veces, que hagan abdominales si necesitan ejercicio.

Dadas las dificultades de enseñar a mi perro el uso correcto y cívico del cuarto de baño estoy por sacrificarlo con una guillotina francamente revolucionaria para que no sufra innecesariamente y estoy analizando la posibilidad de comprarme un corredor, les he visto meando, cagando, escupiendo, devolviendo, echando mocos e incluso aireando asquerosas pestes por la trasera, ¿beberán agua del water?, en cualquier sitio de la vía pública, algunos ni siquiera sienten pudor y lo hacen a la vista de los perros y ya se sabe que estos aprenden con cierta rapidez por el efecto mimético que se dice, creo que apostando por un corredor será más fácil el proceso de aprendizaje posterior porque demuestran signos externos que me inducen a pensarlo a pesar de que algunos eructan aunque reconozco que son los menos.

Lo que no sé es si comprarme un corredor de élite o de satélite, dicen que los primeros son más rápidos, resistentes y económicos de mantener pero los otros suelen tener mejor carácter aunque coman más y gasten más en juergas. Más adelante, una vez que vaya aprendiendo el negocio, ya seleccionaré mejor a los corredores por sus actitudes sociales que es de lo que se trata pero de momento podría ir tirando, aunque sea para pagar el montaje del bisnes.

También influirá en mi decisión el precio de adquisición, en esto mi opinión podría variar porque he leído que algunos de la élite ganan suculentos premios en determinadas competiciones y es un punto a tener en cuenta porque al principio cuesta mucho dinero materializar empresarialmente las buenas ideas.

En fin, ya os contaré como funciona, si sale bien os lo contaré desde las Bahamas y si sale mal me haré el sueco porque el falso orgullo debo mantenerlo intacto cara al público, de momento me voy a Vallehermoso que tengo unas series pendientes que no se me quitan de la cabeza pero a mi vuelta prometo desarrollar seriamente el caso de negocio.

Para empezar, al soltarlo aquí me encuentro más animado, si los perros no quieren aprender urbanidad allá ellos, yo paso.

martes, noviembre 22, 2005

Viaje de ida y vuelta

Esta historia la escribí para un peculiar concurso de relatos ambientados en el deporte de las carreras populares que hubo hace no mucho tiempo en este foro que fue organizado por un forista que escribe como nadie y que se hace llamar Lecter.

Creo que no conseguí ni medio voto en el recuento final pero a mi me gustó escribirla, aunque no he sido capaz de contarlo bien la historia habla de un supuesto emigrante español que llega ilegalmente a cualquier país de África.





VIAJE DE IDA Y VUELTA

Fue asomar su rizada cabeza y entender que su futuro no sería precisamente de película, es lo malo que tiene nacer pobre en el tercer mundo:

- Señora, que buena suerte, ha parido usted otro niño, parece sano aunque tendrá que irse, como todos, aquí no hay nada para ellos

- Que le vamos a hacer doctor, así es la vida, lo mismo se arreglan las cosas, por lo menos ha salido chico y podrá echarnos una mano

- No se engañe señora, sin lucha nunca se arregla nada en esta parte del mundo, más vale que el crío tenga buenas condiciones naturales y las sepa aprovechar porque aquí lo pasará mal

- Ya verá como tiene suerte, ¡si parece un ángel!

- Si, un ángel pero de los de aquí, con las alas rotas

Desde pequeño se le vio venir, como casi todos los chicos del pueblo salió un crío muy espabilado, corría como el viento mostrando a todos su blanca sonrisa infantil, descalzo llegaba a todas partes, sobre todo al corazón de su madre.

- Hijo, hace falta que vayas de nuevo a la fuente

- Vale mamá, no te preocupes que enseguida vuelvo

- ¡Pena de niño!, que futuro más negro tiene ... pero, ¿ya estás aquí, es que has ido volando?

- Si mamá, quizás algún día el agua vendrá sola

La única escuela también pillaba lejos de la casa familiar pero quiso labrarse un futuro lo antes posible, no tendría calzado pero si determinación y pronto endureció sus pies sobre las piedras del camino, del corazón se encargará el tiempo.

Al principio no llamaba la atención de casi nadie pero a los pocos días todo el pueblo sabía que aquel chaval tenía algo que le hacía diferente, que suerte, si destaca podrá ganarse la vida corriendo en alguna parte.

A los dieciséis probó fortuna como es norma en su pueblo, se despidió de todos menos de su madre porque no querían verse llorar, andando llegó hasta la playa, como pudo llegó a la otro orilla del mar donde le han dicho que los perros se atan con longaniza, pasó mucho frío, algo de miedo, hambre desde luego y a punto estuvieron de cogerle unos guardias pero corría demasiado.

- ¡Lo siento pero hoy llevo prisa, la buena vida me espera!.

Hubo gente que le ayudó y otros que todo lo contrario pero pronto supo acomodarse a la tierra de asilo, ¡se parecía bastante a la suya aunque la imaginaba distinta!, de vez en cuando un trabajo aquí, un salto allá, que difícil supervivencia rodeado de opulencia por todas partes menos por una, su estómago; entre este y su cabeza no cesaba de fluir el recuerdo de una mísera infancia al calor familiar.

- Ya llegará tu oportunidad, tienes la vida por delante.

Aquella radiante mañana vio una muchedumbre corriendo por las calles, charangas, animación, buenas zapatillas, ¡calcetines!, gafas de sol, buena ropa y tanta gente mirando, motos, focos, mocos, rotos, locos, fotos, parece que tengan de todo, pero si hasta les dan agua y naranjas... ¡puede que algún día también yo...!, pero ...¡bah, no me creerían si lo cuento!.

Con la emoción se le puso en marcha el pensamiento y detrás le siguieron sus ágiles pies hasta que se vio corriendo mezclado entre aquella gente, en medio de una carrera popular, el público estaba aplaudiendo, a él, un ilegal, un estorbo, tan deprisa corrió que pronto alcanzó a los primeros y hasta tuvo que frenarse para no llamar demasiado la atención.

- ¡Joder chaval!, que fino estás, corres un huevo, no te conozco, ¿de donde has salido?

- Nada, estaba por ahí, y con la emoción, al veros pasar... soy de fuera, mira, ni siquiera llevo dorsal, con lo que cuesta viviría dos semanas

- Ya te he visto hombre, con ese color de piel solo podías ser de allí, cada vez llegáis más, nos estáis invadiendo; pero tú tienes condiciones para esto y se de uno que seguro se alegrará de conocerte, a la llegada hablamos, ¡vamos, dale!

- Vale, pero no quiero molestaros

Le cayeron los veintitrés antes de conseguir papeles, si antes corría lo de ahora podría decirse que era volar. Su entrenador, los compañeros, la gente cercana le trata bien pero que duro se le hace estar tan lejos de los suyos, nuevas costumbres, otra lengua, gente extraña para los que eres un extraño.

Frecuentó carreras donde daban premios y se los llevaba casi todos, de vez en cuando enviaba un poco de dinero a su familia al otro lado del mar, quería demostrarles lo mucho que les quería, sobre todo a su madre pero a ella no le hacía falta porque lo sabía desde que le parió.

- Ha llegado algo de dinero de tu hijo, nos vendrá muy bien este invierno

- Estaba segura que le iría bien, alguien ha escuchado mis súplicas

- Calla mujer, manda dinero pero no volverá para quedarse y si no vuelve a tiempo ¿qué será de nosotros?

Cada día estaba más fuerte y veloz pero sin rastro de su antigua sonrisa, dejó de sonreír cuando perdió de vista su niñez para encontrarse de frente con la vida.

- ¡Qué bárbaro, como corren, no hay quién pueda con ellos!

- Me crucé con ellos en el 19 y parecían purasangres, hasta parece que pisaran a la vez, van al mismo ritmo, yo creo que se reparten las carreras para tener premios para todos, son buena gente y sus familias les necesitan

- Pues podrían volverse a su tierra y dejarnos algo para nosotros

- No seas así hombre, que no tienen otra cosa, lo que para ti es afición para ellos es cara o cruz, si sale cara comen, la cruz les avergüenza

- Hombre, siendo así, ¡...Vamos, corre chaval que no te cojan!

Estaba cansado pero apretaba los dientes y seguía corriendo para ganarse el pan mientras soñaba con volver a casa para llevarle agua fresca a su madre y verla sonreír de nuevo.

Tarde o temprano tenía que lesionarse y así ocurrió, tantas competiciones forzaron en exceso una máquina de carne y hueso que terminó por romperse, se recuperó pero ya no corría como antes y otros paisanos más veloces y en forma ocuparon su lugar.

- ¡Me cago en la leche!, adiós.

Volvió a su tierra solo, de noche y con la moral por los suelos, al asomar su rizada cabeza al interior de si mismo comprendió que el futuro ya no sería en cinemascope como soñó a los dieciséis, es lo malo que tiene nacer pobre en cualquier parte.

Quizás algún día no muy lejano un hijo suyo consiga sus propios sueños sin tener que dejarse la vida en el camino y con ese pensamiento le volvió la sonrisa.

- Hola mamá, ¿necesitas que vaya por agua?

- No hijo, hoy no es preciso que corras, solo siéntate a mi lado y cuéntame como te ha ido

- Si mamá, hoy lo necesito, estoy tan cansado...

- Nunca debí dejarte marchar de casa hijo, nunca debí dejarte marchar, uno es de donde nace

- Si mamá, no volveré a marcharme de... España

Dedicado a toda esa gente que tiene que irse a buscar las lentejas lejos de casa, entre todos podríamos hacerles la vida más sencilla.

domingo, noviembre 20, 2005

Señor Ramírez

Contestación a un periodista que escenificó en la edición sevillana de ABC un ataque en toda regla contra los corredores populares porque la celebración del maratón debió fastidiarle algún plan que tenía pensado para aquella mañana de domingo.

Le escribí la carta que hoy publico porque me molestó su actitud poco comprensiva, rompe un poco mi trayectoria de no confrontación siempre que se pueda evitar pero bueno ya digo que me sentó fatal; el periodista me contestó pero ni encuentro su contestación ni recuerdo el tono de la respuesta, creo que no se disculpó.




Señor Ramírez,

Atribuido a su intelecto y clarividencia esta mañana he podido leer este comentario en uno de los foros de atletismo que frecuento "Hoy han publicado en el periódico ABC un articulo de Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, en el se queja del tráfico que hay en Sevilla y lo que le molestó el maratón.... palabras textuales de este señor para referirse al maratón: Tres o cuatro que corren una jartá y lo ganan y tropecientos mil que corren muy poco y pierden siempre, porque abundan los gordos perfectamente equipados con su felpa para el sudor y los michelines colgando y el tráfico desviando".

Como no he tenido la oportunidad de leer personalmente el comentario desconozco si la literalidad del entrecomillado se corresponde con lo por usted escrito, sin embargo no me extrañaría que fuera cierto por venir de antiguo este tipo de ataques, amparados en la libertad de expresión, otros antes que usted – como D. José María Güelbenzu – en otro periódico nacional han dedicado su corrosiva prosa a fustigar desde una tribuna de prensa a los, sin duda, muchos menos de tropecientos mil que en esta piel de toro nos dedicamos a hacer deporte como alternativa al sedentarismo y otras actitudes también perjudiciales para la salud y la mente.

Verá usted, sin entrar en descalificaciones personales preferiría hacerle saber de primera mano mi opinión ya que soy uno de esos que corren muy poco y pierden siempre, categoría socio deportiva en la que me encuadro ateniéndome a su particular categorización atlética, toda vez que no me podrá acusar de gordo, ni de usar felpa ni de acumular más michelines que los absolutamente imprescindibles, al menos hasta que me conozca.

Soy sevillano de nacimiento y madrileño de adopción, tengo casi cincuenta años y un aspecto digamos que sano aunque sin estridencias. A pesar de mi condición de corredor aficionado, o popular como se dice ahora, para preparar este mi sexto maratón llevo casi 4 meses siguiendo un plan de trabajo bastante riguroso, pagándome la fisioterapia de mi bolsillo, comprando una tan buena como cara ropa deportiva de mi bolsillo – nada de felpa caballero, solo el mejor Dry Fit -, cuidando mi alimentación de mi bolsillo, en una palabra sacrificándome y dejándome en el camino una parte del salario que percibo por trabajar al menos 8 horas diarias, a veces más.

Entre semana utilizo las dos horas de la comida para practicar en un parque público mi deporte favorito, para ello pago de mi bolsillo una cara entrada a un gimnasio municipal del que solamente utilizo vestuario y duchas, practico corriendo por el parque porque no hay instalaciones deportivas donde poder hacerlo, al menos cerca de mi trabajo.

Entre otros gastos que no refiero para no extenderme demasiado, para ir a correr por Sevilla la mañana del domingo 29 de febrero de 2004 he tenido que pagarme la ida y vuelta del AVE (92 euros), un hotel en el barrio de la Macarena (149 euros), la cena del viernes (29), la comida del sábado (30), la cena del sábado (30) y la comida del domingo (25). En el fin de semana en Sevilla he tomado no menos de 10 taxis para diversos desplazamientos (unos 60 euros más).

Conmigo han venido otras 9 personas, entre amigos corredores y acompañantes, cada una de las cuales ha desembolsado de su bolsillo una cantidad similar, entre todos los demás solo éramos cerca de 3.000 gordos sudorosos y perdedores más los cuatro que corren una jartá y que seguramente estaban allí invitados por la organización con todos los gastos pagados; todo ese dinero se ha quedado en la ciudad luego algo de negocio habrán hecho ustedes con nosotros, sudorosos perdedores que cortamos el que supongo fluido tráfico sevillano de un domingo cualquiera.

Por si fuera poco el ayuntamiento nos ha cobrado casi 14 euros por la inscripción, inscripción que nos da derecho a correr sobre el asfalto sevillano entre las 9:00 y las 14:00 con el tráfico perfectamente cerrado por razones que incluso usted puede entender si se lo propone; nosotros hemos cumplido todo lo que nos han dicho que teníamos que cumplir y por tanto no nos sentimos culpables de nada, hemos corrido una carrera de pago Sr. Ramírez, proteste usted en otra ventanilla.

Como ciudadanos sentimos las molestias ocasionadas a otros ciudadanos por causa de nuestra prueba deportiva pero este tipo de actos engrandecen a las ciudades que los acogen y alguna molestia conllevan como es normal dada la naturaleza del evento; he tenido la oportunidad de correr fuera de España y no solamente no nos consideran gordos que corren muy poco y siempre pierden sino que nos ponen como ejemplos a seguir y nos cuidan señor Ramírez, a base de bien.

Este evento ha dejado muchos euros en las arcas municipales y en las empresariales de la ciudad, dinero que de otra forma no se hubiera recaudado ya que la mayoría de corredores acudimos desde fuera de Sevilla.

Eso si, con lo recaudado el ayuntamiento no tuvo a bien organizar la vuelta desde el estadio olímpico por lo que después de correr el maratón, ¿sabe usted que distancia se recorre?, tuve que volver al hotel en el coche de San Fernando, gracias a eso pude eliminar algún gramillo de grasa extra que me quedaba entre las costillas.

A usted sin embargo lo único que se le ocurre es ponernos de vuelta y media con la excusa de una supuesta gracia sevillana de la que carece por completo, más allá de utilizar la palabra “jartá” que a mi en concreto no me hace ni pizca de gracia o no la entiendo; puedo comprender que usted escriba lo que se le pase con tal de rellenar su columna, incluso que utilice su púlpito de prensa para comunicarnos su desdén para con nosotros los deportistas perdedores, gordos y sudorosos, a quién no puedo entender es al responsable de ABC que haya consentido su publicación, ¡enhorabuena a los dos!, ¡joer macho que graciosos!.

De su ecuanimidad y la del responsable espero leer un artículo similar, en el mismo tono y en el mismo periódico, al que nos ha dedicado a los corredores, a propósito de otros festejos que probablemente corten el tráfico sevillano más de una mañana al año, me refiero a la Feria de Abril o a la Semana Santa. Eso por no hablar de las consecuencias sobre el tráfico y la libertad de movimientos de las personas de cualquier Sevilla – Betis o de la corrida del siglo, claro que a lo mejor ahí no quiere usted entrar a opinar por habérsele agotado el tintero de la grasia.

En último caso podría usted haber opinado sobre la responsabilidad municipal como organizadora del evento deportivo en lugar de meterse con unos conciudadanos que además de llevar un negocio extra a su ciudad, adquieren mediante el pago de un dorsal el derecho a recorrer libremente sus calles sin riesgo de ser atropellados por cualquier civilizado conductor que molesto con el atasco que producen unos gordos desalmados le impidan llegar a tiempo a alguna cita.

A pesar de mi condición de sevillano, lo cual se supone que debe hacerme gracioso de nacimiento solo por el mero hecho de que los andaluces somos muy graciosos, y desde luego como corredor, lo cual se supone me convierte en un indeseable para el tráfico rodado dominical, su articulo no me ha hecho ni puñetera gracia, es que no la tiene oiga, lo coja por donde lo coja, ¿qué quiere usted que le diga?.

Se comenta por aquí que es usted comentarista taurino, bien podría escribir un artículo similar sobre los cortes de tráfico de los sanfermines navarros y animarse a publicarlo el próximo 7 de julio, en la edición navarra del ABC, si es que la tuviera o tuviese, siempre y cuando el redactor jefe se lo autorice. Allí a lo mejor aprecian en su justa medida su particular salero andaluz y no le cortan a usted allí las dos orejas y el rabo ni le conceden un imposible Pulitzer taurino.

Señor Ramírez, hay cosas que no tienen la menor gracia pero que pueden comentarse con algo de ella, fina ironía se llama la figura, pero su comentario no puede servir de ejemplo. Transmita mis respetos al responsable y cómprense ambos unas zapatillas, el deporte es algo sano a pesar de que colaboraciones como la suya puedan hacer pensar que mejor sería tumbarse a la bartola.

Y recuerden que se trataba de un maratón popular y no de unos Juegos Olímpicos, por eso es normal que hayamos participado el pueblo llano, a pesar de nuestra sudorosa gordura de eternos perdedores, y no solo los grandes atletas de los que sin duda estamos sobrados en esta tierra y de los que como corredor me siento orgulloso.

¡Ea, a mah vé!.

martes, noviembre 01, 2005

La brisa

Aquél 2 de marzo de 2003 en Hemeroscopeion se celebraba un diez mil y para allí que nos fuímos, hasta la fecha ha sido el mejor diez mil de mi ridiculum vitae deportivo así que no tuve más remedio que contarlo. Otra historia larga pero es que fueron 1o kms.





La brisa mediterránea me refresca la cara, el sol cumple con su cometido y ha empezado en plena forma esta mañana de marzo, los dos nos acabamos de despertar pero sabemos lo que tenemos que hacer para disfrutarnos mutuamente, yo que llevo la mejor parte me dejo hacer entornando los ojos, sintiendo sus beneficios de cerca, casi en exclusiva, la música que suena hace que me sienta “diferente” de otros días, soy el mismo de siempre pero me noto distinto, experimento bienestar, mens sana in corpore sano, ¿estaré soñando, me habré equivocado de vida?...

Si el mundo fuera de color de rosas
No sería azul el color del mar
No habría oro en tus cabellos
Plata en la luna, ni en el agua cristal...

El pueblo se aproxima a menos de 50 por hora pero no tengo prisa por llegar así que decido alargar un poco más este momento, reduzco la velocidad hasta sentirme realmente cómodo, debo parecer una tortuga coja a los pocos conductores que me encuentro pero es domingo, que se relajen, la música de Rosario sigue resonando con fuerza en mi cabeza, la llevo como música de fondo pero yo ya estoy con la mente en otra parte, si no fuera porque voy conduciendo diría que estoy flotando...

Si me pidieras que te dijera
Cuatro palabras así al azar
Dibujaría el mar de tus besos
Y así contigo descansar...


Por fin llego al pueblo, tranquilidad de invierno con clima de primavera, se respira calma por todas partes, algunas personas están colocando pivotes naranjas por el futuro circuito, encuentro aparcamiento a las primeras de cambio, lo que yo te digo, ¿estaré soñando, me habré equivocado de pueblo?...

Recojo el dorsal sin más problemas, todo es correcto, el nombre y los apellidos están bien y eso por sí solo es una noticia de portada en mi pequeño anecdotario, el año de nacimiento también, ¡vaya!, me han clasificado como veterano femenino pero eso no es un insulto sino un error que parece ser ya han subsanado.

Desayuno en El Comercio que es una de las cosas que más me gustan del pueblo, desayunar en El Comercio, la otra cosa que me gusta del pueblo es el propio desayuno, café, zumo y tostadas con aceite. Hoy la camarera está atenta y simpática, el desayuno está como siempre, rico rico de verdad y me sienta de maravilla, ¿estaré soñando, me habré equivocado de sitio?...

A la hora convenida me presento en la zona de quedada y allí, poco a poco, empezamos a reunirnos unos cuantos foristas que no relaciono para no dejarme a ninguno; algunos con las familias o parte de ellas, otros solos, todos unos campeones que se han llegado hoy hasta aquí desde cualquier parte.

Puede que en este caso sea distinto porque aquí se celebran en verano "los bous a la mar", una fiesta donde se la juegan toros y público sobre el borde del muelle, acabando las más de las veces, todos juntos en el mar.

Sobre las 11 empezamos a calentar, propongo hacerlo por el puerto que está junto a la salida y no tiene pérdida, casi todos aceptan y allá nos vamos, no se por qué pero calentar por el puerto me pone la adrenalina a tope, la realidad es que en todos los calentamientos de todas las carreras me pongo igual, aunque no tengan puerto de mar.

Los guiris autóctonos además de extranjeros, mayores, altos, rubios, fortachones y llevar calcetines con las sandalias suelen ser tempraneros y se entretienen viendo al personal arriba y abajo, no es que las 11 sea demasiado temprano para ellos que tanto madrugan pero cualquier otro domingo ven otro tipo de gente, más del tipo “venimos de juerga ¿qué hará esta gente trotando a estas horas?.

Tengo los colores que pintan la madrugada
Y una melodía bajando por mi espalda
Quiero atar el tiempo
Con una cadena de la suerte
Tú me estás volviendo diferente...

Hace ya un buen rato que apagué la radio del coche, incluso estoy lejos de donde lo tengo aparcado y supongo que cerrado, es que yo para estas cosas soy muy mío, pero sigo escuchando esa canción en mi interior, no me la puedo quitar de encima ni tampoco quiero que deje de sonar; mientras tanto sigo calentando motores por el puerto de mar bien rodeado de foristas.

Decido ponerme en primera fila del calentamiento aunque solo sea para sentir el vértigo de la velocidad por unos minutos, voy junto a ellos, me siento uno de ellos, soy uno de ellos, ellos no lo saben - porque soy de natural reservado para ciertas cosas y no se lo pienso decir y mucho menos corriendo - pero me gustaría decirles que me siento muy orgulloso de poder compartir este momento mágico de los domingos, cuando las ilusiones todavía están intactas y no nos duele nada.

Puede que la carrera me salga mejor o peor de lo previsto pero, desde luego, yo ya he apañado el día, no puedo estar más contento de lo que estoy ni falta que me hace, nuevamente estoy sacando buen provecho a otro fin de semana.

¿Qué, nos hacemos unos progresivos para entrar en materia?, ¡ya te digo, vamos que hoy no estoy para decir que no a nada ni nadie!, sin pensármelo dos veces me lanzo en pos del forista más rápido del día que, en este caso, es de Albacete pero que cualquier otro domingo bien podría ser de Getafe, Valencia, Sevilla, Madrid, Barcelona o de Fuenlabrada; será por la sal marina, por el azul de los barcos, por los efectos incontrolados de la mistela de anoche o por la mezcla de todo un poco pero corro tanto que para mí que he despegado y estoy volando.

El de Albacete, que como he dicho antes podría ser de cualquier parte, reduce un poco la marcha pero yo debo seguir flotando, al final me tiene que llevar pacientemente hasta la meta cogido por un cordel como a los globos de colores, es que por un momento he debido estar levitando y me cuesta bajar al suelo, ¿estaré soñando, me habré equivocado al ponerme las piernas esta mañana, estas parecen de carreras?.

En la zona de salida nos freímos a preguntas sin esperar respuestas, ¿estás bien, qué vas a hacer, qué tienes previsto?, mezcladas con los lamentos típicos, ¡pues el caso es que me duele aquí, justo al lado del pelano, he dormido mal, la abuela fuma!, mientras esperamos la salida entre escrutadoras miradas a derecha, izquierda, delante, detrás, arriba y abajo... en segundos hacemos una precisa evaluación 360º del entorno, no se para qué ni por qué; a mí todo el mundo me parece que está muy fino y me parece que cuando den la salida me voy a quedar más solo que la una.

¡PUM!, somos tan poca gente en esta agradable carrera local que hasta podemos oír claramente el disparo de salida, eso que nos perdemos en las multitudinarias de categoría internacional, mucho ruido y, las más de las veces, pocas nueces; la estampida que se produce a continuación no tiene nada que envidiar de cualquier día de “bous al carrer o a la mar”, me despierta por completo a la vez que me despeina el flequillo con tanto mimo peinado esta mañana y me recuerda mucho al día que llegué a esta preciosa localidad de la costa...

Era domingo y era por la mañana, estábamos en la misma calle comprando prensa, tabaco, pan, unos alicates, semillas, un carrete de fotos..., en fin lo imprescindible para pasar uno de aquellos aburridos domingos; recuerdo el corto silbido ascendente de un cohete, su explosión en el aire y mucha gente joven y no tanto corriendo delante de unos torazos negros, bajando el folclórico conjunto a toda pastilla por la calle principal en busca de su puerto para allí jugar a las ahogadillas entre la algarabía general.

Hoy es algo diferente pero el ambiente y las pisadas de los corredores me retrotraen a aquél día, es la misma calle pero la hacemos al revés, no hay toros a la vista pero hay mucha gente que está hecha un mulo, antes de darnos cuenta hemos llegado al primer kilómetro en tiempo récord, alguno se ha debido descolgar pero no puedo verlo sin arriesgarme a que me planche la marabunta, aprovechando mi altura oteo a mi alrededor y veo a uno de los foristas con los que me comprometí a correr y al que llamaremos el forista adjunto para concretar.

El forista adjunto, debido al esfuerzo realizado para posicionarnos en la salida, no habla mucho pero parece atento a todo, le voy leyendo los parciales de paso y de paso le voy confundiendo con mis datos porque cuando corro la sangre desaparece de mi cabeza y no me debe regar bien la azotea, en esos momentos uno no está para calcular y menos para las matemáticas, la física y/u otras ciencias ocultas. Decido hablar del paisaje, lo cual parece aceptar de mejor grado aunque no consigo que me cuente la historia del castillo que estamos bordeando justo en ese momento a pesar de que se que la conoce.

Seguimos recorriendo el pueblo entre los aplausos y el ánimo de la gente, hoy no me fijo en nada que no tenga que ver con la carrera por lo que voy descubriendo cosas nuevas a cada zancada, entre otras que el pueblo tiene cuestas, pequeñas pero cuestas; como vamos bien de tiempo y ya estamos cruzándonos con los primeros que van de vuelta, aplaudimos al primero y al segundo, a este último con más motivo porque se llama Martín Fiz y parece ser que todos le conocen porque se le anima incluso por su nombre, no es cuestión de llevar la contraria a sus familiares.

También vemos pasar al de Albacete que podría se de cualquier parte, circula como un cohete a reacción, para mí que ha debido quedar con su señora y llega tarde y ya se sabe como son algunas señoras para estas cosas, de lo que deduzco que el de Albacete que podría ser de cualquier parte debe correr así porque se lo pide el cuerpo porque, ahora que lo recuerdo, antes de empezar me dijo que no había quedado con ella hasta la entrega de premios.

En una de las contra vueltas vemos a dos amigos, uno de ellos forista, que van último y penúltimo respectivamente, aquí casi nos paramos a aplaudir pero nos conformamos con gritarles nuestro ánimo más sincero.

Cuando las noches se vuelvan días
Días dorados para soñar
La yerba verde bajo la escarcha
Y de mi mano despertar


Vaya hombre, ahora que estaba saludando a mis amigos me viene de nuevo a la cabeza otra canción de Rosario, si tuviera flores las tiraría al paso de los pies de estos dos amigos porque se lo merecen.

Embargado por las emociones y dado que no consigo que el forista a quién llamo forista adjunto me cante algo que me haga olvidar la canción de Rosario, decido concentrarme concretamente en la carrera, cosa que consigo con cierto esfuerzo porque sin querer le estamos dando fuerte a la zapatilla y empiezo a estar un poco cansado.

Estamos a punto de acabar y volvemos a subir por última vez la calle principal, giramos de nuevo en dirección al puerto y nos dejamos caer completamente despendolados cuesta abajo, como auténticos “bous” de carreras camino del mar, a toda pastilla porque al fondo acabamos de ver el reloj de meta y, si apretamos, lo mismo llegamos por debajo del tiempo previsto, cosa que finalmente conseguimos aunque no era estrictamente necesario, apretamos más que nada por la ilusión que da.

Entre gritos de ánimo emitidos por los foristas que han terminado y por nuestros familiares alcanzamos la meta, nos dan el papelito con los datos de la carrera, recogemos la bolsa del corredor, la medalla conmemorativa y a propuesta del forista que aquí estamos llamando forista adjunto, decidimos seguir corriendo en busca de los dos rezagados.

Los guiris del bar-terraza con vistas al mar, a estas alturas de la mañana algo más que contentillos a juzgar por el color de sus narices y las jarras vacías sobre la mesa, nos indican entre gestos y risas que la carrera es en la otra dirección pero no saben que vamos en misión de rescate. Supongo que será eso lo que nos quieren decir porque no les entendemos ni papa, hablan raro, como si no fueran de por aquí.

Finalmente les encontramos, a nuestros amigos no a los guiris, cerca de las murallas, puede que les queden dos o tres kilómetros nada más, y nada menos, pero tranquilos chicos que ya estamos aquí los refuerzos morales, les da mucha alegría que lleguemos y en mi cabeza empieza a resonar otra canción...

Que bonito cuando te veo
que bonito cuando te siento
que bonito pensar que estas
aquí junto a mi


Formamos un buen grupo de corredores, estéticamente hablando parecemos un grupo de amigos que corren juntos, detrás nuestro un policía en su moto nos promete entrar en meta bajo el sonido de las sirenas, no se bien a que se refiere pero las sirenas siempre han tenido fama de cantar estupendamente, por lo menos en las películas, claro que como estarán dobladas nunca se sabe.

Seguimos andando y corriendo y volvemos a ver a los guiris nariz de pimiento, están todavía mucho más contentos y felices que antes pero enseguida comprenden lo que estamos haciendo y les dedican un gran aplauso, a pelo y sin necesidad de traducción simultánea, a nuestros amigos. Si es que además de saber vivir, han vivido mucho y saben que se lo agradecemos de corazón.

Gracias guiris, vosotros también sois cojonudos como diría cualquier forista de Corrales.

Con la emoción estos dos se ponen a correr más deprisa y les tenemos que decir... ¡quietos paraos!, que la meta está cerca y vamos sin prisa. La canción sigue su curso en mi cabeza, supongo que ellos no la oyen porque estarán oyendo otro tipo de música en sus cabezas, puede que música celestial.

Que bonito cuando me hablas
que bonito cuando te engañas
que bonito sentir que estas
aquí junto a mi

La meta se acerca, la vemos a nuestra izquierda al pasar nuevamente por la calle principal, el policía cumple su parte y activa la sirena de la moto, ¡... que chasco, se trataba de “esa” sirena!, entre su ulular y los ánimos de todos, público, corredores y demás presentes, a ella llegan estos dos campeones completando felizmente su dominical mañana deportiva.

Nos hacemos discretamente a un lado y les dejamos solos para que disfruten a solas su momento, vemos que de inmediato un periodista radiofónico está entrevistando al que ha llegado el último, para que luego digan que ser forista no es importante, hasta salimos por la radio.

Que bonito seria poder volar
y a tu lado ponerme ya a cantar
como siempre lo hacíamos los dos
Que mi cuerpo no para de notar
que tu alma conmigo siempre esta
y que nunca de mi se apartará.

Que bonito cuando acaricio tu guitarra entre mis manos
que bonito poder sentirte así siempre así


De repente la canción ha terminado su carrusel reproductor en mi cabeza y puedo dedicarme a disfrutar con los amigos en la zona de meta mientras esperamos la entrega de trofeos, hoy también hemos ganado algunas medallas y copas para el recuerdo, medallas para todos y copas para el forista de Albacete que podría ser de cualquier parte y para la forista de Valencia que solo podría ser de Valencia, “los foristas somos la h... viva la madre que nos parió”.

Como todo lo bueno esto tiene que acabar, la brisa mediterránea nuevamente refresca mi cara, ahora iluminada por la ilusión de haber pasado otra mañana superior, el sol cumple con su cometido vital y es necesario cubrirse la cabeza, los dos llevamos despiertos varias horas pero sabemos lo que tenemos que hacer para disfrutarnos mutuamente, ¿estaré soñando, me habré equivocado en algo?.

Ya que llevo la mejor parte me dejo hacer entornando los ojos, sintiendo sus beneficios de cerca, compartiéndolo con todos los demás, otra música empieza a resonarme en los oídos para hacerme sentirme de nuevo diferente de otros días, soy el mismo de siempre pero ahora toca cantar.

Vuelvo al coche, pongo la música a todo trapo y la nostalgia me sale a borbotones, no estoy triste sino todo lo contrario, de vuelta a casa y vuelta a pensar...

Agua de nieve, en tus ojos de cielo
yo quería ser la flor que acaricia tu pelo
mucho quería, pero más pudo el miedo
hoy no hay golpe de timón que desate el enredo

Inexorablemente la mañana se acaba y la letra que escucho acompaña mis pensamientos, es como si la cantante floreada supiera exactamente como me siento y me lo dijera al oído “acabas de pasar otro domingo por la mañana, prepara el siguiente”, “no tengo nada que preparar, la maleta siempre está lista”...

Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar que se va entre los dedos.

Poco dormía pero mucho soñaba
fuiste la mejor manera de empezar la mañana
fueron semanas o tal ves fueron días,
no supimos donde ir con aquella alegría
Pero el día todavía no se acaba,
por delante nos queda toda la tarde...

Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos

Pude estar equivocado,
pude tener la razón
pero tuve un acorde
de la mejor canción,
el sonido de mi corazón


Ahora esperaré con ganas el próximo fin de semana, otro domingo cualquiera en cualquier parte, no se, consultaré los foros a ver que toca, ahora solamente...

Quedan rumores como gotas de un río
queda el eco de tu voz que atraviesa el olvido
mucho quemaba pero más pudo el frío
ya no hay golpe de timón que desate este lío.

Agua y sal,
agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos


Espero vivir muchas mañanas más de domingo como ésta pero me conformaría con poder seguir saliendo a correr por cualquier parque, en cualquier parte, a cualquier día y hora, con cualquiera de vosotros.

¿A quién no le gusta correr los domingos?. Posted by Picasa

domingo, octubre 30, 2005

All you need is Run

Esta historia la publiqué en el foro de carreraspopulares allá por junio del 2002, por motivos laborales viajé a Miami y ni siquiera allí pude dejar de correr, por aquel entonces ya me había picado la fiebre del corredor.



Viajar es un placer

Empiezo a pensar seriamente que mi nueva afición por correr tiene algo de adictiva, me informan en el trabajo que tendré que viajar una semana al extranjero y en lo primero que pienso es: ¿qué camisetas echo en la maleta, cuantos pares de calcetines, se podrá correr por allí, llevo zapatillas de repuesto, cuantos metros tiene una milla,...?.

Un segundo síntoma me induce a pensar que, realmente, se trata de algo verdaderamente adictivo: en el mismo avión leo en la revista de Iberia los estiramientos recomendados para sobrellevar la larga duración del vuelo, vienen explicados con excelentes gráficos y son sospechosamente parecidos a los que solemos hacer los pops a diario... se ve que hacer deporte me va a servir hasta para volar.

Mis sospechas quedan definitivamente confirmadas cuando, nada más poner pie a tierra, noto que me entran unas ganas locas de salir corriendo... pero de vuelta a casa; por lo visto es una reacción muy hispánica ante la congoja que provocan ciertas preguntas del test de entrada en el país “¿es Vd. espía, ha secuestrado a algún niño americano...?” y las del “amable” policía de turno “¿a que ha venido Vd. a USA, trae comida o animales vivos?”, como no sea que me hayan notado el animal que uno lleva dentro...

En el taxi, de camino hacia el hotel, me sorprendo analizando el terreno a las 40 millas/hora de rigor: “este no parece un buen sitio para entrenar, ir por esta autopista de 200 carriles no creo que sea buena idea...”, ¿quién dice que el deporte no está presente en mi vida?.

Tropecientas millas después empiezo a denotar cierto cansancio, el trayecto lo he realizado en taxi pero yo llego como si lo hubiese hecho corriendo, analizar posibles circuitos también cansa.

Por fin en el hotel lo primero que quiero saber es si existe el gimnasio que vi unos días antes en la página web del hotel. Mañana no quiero perder ni un segundo buscándolo cuando me levante temprano a entrenar.

Espejito, espejito...

Antes de dormirme lo dejo todo listo, estoy nervioso como la noche previa a las carreras, no solo debo entrenar sino acordarme bien de todo para contárselo al foro.

Debido al cansancio no puse bien el despertador (por lo del am y el pm) pero me despierto sin problemas, ya me lo habían advertido, es el cambio de hora.

Salto de la cama y, antes de poner los pies en el suelo, ya tengo las zapatillas puestas, la camiseta, el pantalón, el cronómetro, el podómetro, la muñequera de Mapoma con la tarjeta magnética de mi habitación y la documentación, creo que incluso estoy peinado.

Aturdido por mi repentina rapidez vespertina consigo recordar que estoy fuera de casa y que es la hora de hacer deporte; viéndome vestido de pop empiezo a entender las cosas, por un momento pensé que me había equivocado de pijama anoche.

Me asomo por la window y veo que está lloviendo a cántaros, no podré salir a la calle pero no me arredro ante nada, ¡...lluvias tropicales a mí!; menos mal que hay un camino cubierto que une todos los edificios del complejo hotelero y llego seco y salvo al gimnasio, corriendo... por supuesto.

Tardo un poco en encontrarlo porque resulta que aquí lo llaman Fitness Center pero aún así no consiguen despistarme. He dicho que entreno y entreno.

Al entrar no doy crédito, esto parece la sala de la pelea final de Bruce Lee en “La furia del Dragón”: todas las paredes, columnas y techo están recubiertas de espejos, el suelo está tan brillante que lo parece; Adonis sería feliz aquí.

¡Hombre, ahí hay un aborigen!, debido a mi talante natural me dirijo a saludarle pensando que debe ser el “fitnesscentero” pero se trata de un error visual, soy yo mismo que me reflejo por todas partes... nunca me había visto por delante, por detrás, por derecha, por izquierda, por arriba y por abajo pero todo a la vez.

Ya que estamos aprovecho para darme los buenos días, “gud mornin, sir!”, “¿cómo que good morning?, que soy Jorge”, no se de donde ha salido pero es un compañero de Argentina que también ha ido a fitnearse un poquito; una vez saludados exploramos juntos el gimnasio y llegamos a la zona de las cintas, nos subimos, las ponemos en marcha (las instrucciones son iguales en todas partes) y, a galope tendido, como dos gauchos hermanos, cabalgamos un rato juntos por las inmensas y especulares praderas de la Florida.

Mirando al frente parece que estemos en la San Silvestre por la cantidad de gente que corre, “¿serán todos del mismo equipo, como van todos vestidos de la misma forma?”, obviamente somos nosotros mismos multiplicados por n, solo se trata de los espejos gastándome una nueva broma óptica.

Al rato veo un cartel que dice que el gimnasio no está “monitored” y que el usuario es el único responsable de lo que le pase (a sí mismo y/o al gimnasio), a pesar de lo cual decido continuar corriendo; no hemos venido hasta aquí para echarnos atrás.

El calor que hace es digno de una sauna así que tras 50 minutos decido parar y hacer mis estiramientos, unas abdominales y a la ducha... que hay que irse a trabajar.

Por la noche nos damos una vuelta por DownTown y Brickell y veo a los primeros naturales del país corriendo en plan popular: son una pareja de diseño y aunque van corriendo no parecen sudar; bueno, me digo, espera a ver más pops antes de ponerte a criticar.

Poco a poco veo a nuevos corredores, casi todos van solos, siempre por la acera, llevan walkmans y la ropa y calzado parecen normales, como las que suelo ver en Madrid cualquier día de entrenamiento.

Me llama la atención la cantidad de gente que va vestida con pantalón corto, camiseta y zapatillas pero que se limitan a ir andando, más o menos rápido pero andando. Es gente joven en su mayoría, van charlando y hacen gestos muy exagerados con brazos, piernas y cabeza, ¿estarán preparando las 62,15 millas en 24 horas de Corricoleison?.

Mientras cenábamos en Coconut Grove una hamburguesa en toda regla, bebiendo una limonada y oyendo música típica de los años 50, veo al primer espécimen con pinta de popular: se trata de un aborigen de pelo largo, edad media, algo cachitas y corre con camiseta de tiras. Casi lloro de la emoción.

Dudo entre aplaudirle o irme detrás suyo y preguntarle si no se siente raro en medio de tanto jogger pero, en ese momento, pasa una rubia cañón -la carne es débil- y me despisto; cuando quiero darme cuenta del tipo no queda nada a la vista, ¿habrá sido una alucinación?, para mí que la limonada me está haciendo efecto.

Misión imposible

Al siguiente día vuelvo a repetir la operación del gimnasio, sigue lloviendo pero ahora a mares. Me dicen que es la época, que si los huracanes, los tornados, etc. y que no cambie mis planes por culpa del tiempo.

En este momento pienso en aquella pregunta de Francisco Garabitas en la que explicaba como actuar en caso de rayos, tengo que pedirle que amplíe la sección meteorológica con lo típico de por aquí.

Visto como llueve desisto nuevamente de salir por la calle y me dirijo al gimnasio o Fitness Center; ¡como mola!, llevo aquí un día y ya hablo inglés perfectamente.

Varios días después descubro que mi políglota habilidad no es real, es que por aquí mucha gente habla español. Lo que no entiendo es porque, cuando me ven, directamente me hablan en mi idioma, se ve que no me he depilado bien el entrecejo o que se me nota demasiado la rosca de la boina.

Bueno, también puede ser que los yanquis sean gente lista, si han llegado a la Luna seguro que pueden reconocer a un lunático como yo y hasta hablarle en selenita, si hace falta.

De camino al gimnasio, correteando por el jardín, veo algo que me recuerda al foro, lo mismo esta chica tiene capacidad de traslación y se me ha aparecido en plenos USA, yo saludo por si acaso pero me parece que no era un gecko.

En el gimnasio repito la operación del día anterior, casi una hora de “equitación” con muchos cambios de ritmo para no dormirme. Esta vez me fijo mejor y hay varias televisiones encendidas, ¿a que no sabéis que deporte estaba sintonizado en todas?..., fútbol, increíble pero cierto.

Veo a una mujer que estaba corriendo en otra cinta, con esto de los espejitos no sabría decir si estaba delante, al lado o en el jardín. Se le cae una tarjeta del bolsillo y por un momento pensé: “caballero español se baja de su cinta, recoge la tarjeta y se la entrega a la linda americana”, solo fue un momento de debilidad porque ni soy tan caballero ni ella me parecía tan linda.

No tengo nada en contra de las corredoras que no me parecen tan lindas, todo lo contrario, pero la tarjeta fue amablemente recogida de la moqueta por una especie de gladiador americano ciertamente desproporcionado: de cintura para abajo parecía Fred Astaire y de cintura para arriba Mister T. Así las cosas decido seguir corriendo y no buscar emociones fuertes, no hay que mezclar la pasión con el deporte, ¿o si?.

La gente con la que he venido de viaje tiene la curiosa costumbre de cenar cada noche, así que nos vamos a cenar a un restaurante cubano y mientras intento aparcar el trolebús que tenemos como medio de transporte veo a varios naturales corriendo.

Nuevamente se trata de una pareja pero esta vez del mismo sexo, son un par de señoras que van andando a toda pastilla, cada una con su cinta de cabeza para el sudor, la botellita de agua mineral y con pinta de llevar 10 minutos de paseo.

Al poco aparece un grupo, debe tratarse de una familia (eran todos parecidos), no se si van haciendo jogging o es que les cierran el “mall” (grupo de tiendas) pero no me parece que se esfuercen demasiado, cada uno corre como quiere, puede y sabe.

Creo que aquí lo de correr admite más interpretaciones de las que yo pensaba, el personal más bien se dedica a caminar. Es una opción de salud igualmente válida pero yo prefiero correr.

Bueno, con dos días de estancia no parece que haya avanzado mucho, de seguir así veremos que le cuento yo al foro sobre la parte deportiva de mi viaje.

A la tercera va la vencida

Es el tercer madrugón que me pego esta semana para intentar salir a correr, por favor no quiero volver al salón de Bruce Lee, mi reino por una salidita a la calle.

Esta vez no llueve así que enfilo directo hacia la calle, en la caseta de entrada al hotel me para el guarda jurado Henri (léase jenri), un tipo realmente simpático, tras identificarme me desea una buena carrera, eso espero amigo.

Salgo a la calle, tuerzo a mi derecha y a unos 200 metros veo mi punto de partida, se trata del cruce de la 41 con la 87 y por delante me esperan un puñado de millas.

Mis zapatillas españolas enfilan la 41ª avenida y empiezo a correr, está recién amanecido el día y ya tenemos 26º C, la humedad es del 90% y, para variar, hace bastante bochorno.

Sin más demora empiezo a correr, no creo que me vaya a perder, haré media hora para allá y me vuelvo. A los 5 minutos empiezo a pensar que esto de correr en línea recta, sin curvas y con buena visibilidad, resulta una dura prueba para la cabeza de un corredor.

¡Ánimo chico!, eres un maratoniano y vas a correr los 100 kms, deja de pensar en la inmensa recta, mira al frente, espalda recta, mueve los brazos y despega, que sepan los americanos como se las gasta un pop español.

Claro que todos los americanos que me pueden ver van sobre cuatro o más ruedas, pienso que les debe llamar más la atención ver a un peatón que la propia actividad deportiva que realizo. Puede que también quieran saber que es eso de “mapoma” que llevo escrito en la camiseta...

A los diez minutos encuentro una banderita americana tirada en el arcén, la recojo y veo que no está estropeada, se ha debido caer de algún coche. O es hija de una enorme bandera cercana que ondea en un mástil tan alto que seguro que han colocado arriba un satélite espía, ¿harán las banderas con sus hijas como los pájaros con sus polluelos?, lo mismo la ha tirado desde lo alto cuando me ha visto llegar; está decidido mamá bandera, me llevo a su hija a casa, no se hable más.

En un primer momento pienso en llevarla a la vista, que se vea bien, pero me acuerdo de mi tierra donde no está bien visto llevar visible la nuestra, a ver si se van a creer que soy un reaccionario.

Al rato me doy cuenta que aquí todos deben ser reaccionarios porque montones de casas, coches y personas la llevan y van con ellas a todas partes. Decido guardarla por dentro del pantalón para no llevarla en la mano, espero que vaya cómoda.

Un poquito más adelante paso corriendo cerca de un pequeño lago, en la orilla –todo césped- hay una pata con sus patitos, parecen naturales, no de cuerda; decido acelerar no vaya a ser que la señora pata también quiera que adopte sus patitos.

Sigo corriendo sin nada interesante que reseñar, la recta sigue siendo interminable cuando, a lo lejos, veo que viene uno corriendo, se trata de un pop con cascos y viene hacia mí... naturalmente pasa de largo sin saludar y yo sigo a lo mío.

Ahora veo venir a 3 latinos que más parece que vayan bailando que corriendo, bueno estos al menos responden a mi saludo. Me miran como si yo fuera raro, sudando y echando el bofe.

Paso por otra zona lacustre y pienso en acercarme a la orilla para mojarme la cabeza un poco, que voy algo acalorado, pero me da por pensar “a ver si va a salir un cocodrilo del agua verdosa, me confunde con una hamburguesa poco hecha y me muerde en los coconuts”; aunque llevo la bandera del 7º de caballería en el refajo decido que mejor paso un poquito del calor, que tampoco es tan malo sudar. Que lo mismo el cocodrilo no entiende de banderas.

Llego al cruce con la 104, se trata de un cruce enorme y está todo lleno de coches, camiones, vans... hay de todo menos peatones. Pulso un botón para que el semáforo me permita pasar pero aprovechando un descuido de la industria automovilística cruzo a toda caña antes de que cambie de color.

Nada más cruzar se pone el peatón verde y yo sigo corriendo, la cola de coches que se está montando me provoca una sonrisa malévola, he conseguido parar todo un estado con solo pulsar un botón... ventajas de tener dedos.

Espero, sinceramente, que nuestro amigo sin-Guelbenzu sea uno de los atascados y que vuelva a escribir un artículo en El País: al verme por allí creerá que soy un yanqui, escribirá pestes de los mismos y la Navy invadirá su casa de Madrid y le deportarán a Guantánamo y los pops del mundo daremos las gracias a la casualidad por quitarnos a ese plomo de en medio.

Tan listo como parecía y ha caído en la trampa. ¡Los populares somos la leche, viva la madre que nos parió!.

Pensando en estas cosas he llegado a la mitad del tiempo previsto y decido dar la vuelta. Mi reloj ya indica 28º C pero sigue sin pegar el sol, se trata de calor húmedo. Cuesta llevar el ritmo por lo que reduzco un poco la velocidad del trote. Mi corazón palpita como una patata frita.

Volviendo al hotel adelanto a una pareja de afro americanas que, ¿lo adivináis?, van andando deprisa y haciendo esos gestos. Me fijo mejor y llevan unas bolsas de papel con donuts gigantes, contra gustos no hay nada escrito y no seré yo quién empiece.

Sigo corriendo pero tengo que parar en el mismo semáforo de antes, miro a ver si está por allí nuestro enemigo público número 1, sin-Guelbenzu, y aprovecho que no le veo para salir de estampida. Seguro que han electrificado el botón para evitar que se repitan semejantes hechos.

Exhausto por fin llego al punto de salida, hace más de una hora que salí, entre patitos, semáforos, banderas, coches, cocodrilos y escritores con mala uva he tardado más de la cuenta en volver pero no me importa: he disfrutado.

Datos técnicos que siempre son del gusto de la concurrencia: mi podómetro indica 12 kms, es decir 7,4 millas y he tardado 57 minutos en recorrer la distancia. Seguramente he corrido más deprisa de lo aconsejable en mi preparación a estas alturas de la temporada pero... no he podido evitarlo.

Quería decir que no he visto un solo perro (ni sus cacas) durante todo el recorrido, ¿se los habrán comido los cocodrilos?. Tenía miedo de encontrarme alguno porque, a ver, ¿cómo le digo, ¡hola perrito bonito!?.

Entro corriendo al hotel y mi amigo Henri me dice que España va ganando, hay que ver, como corren las noticias.

Me ha gustado tanto la experiencia que mañana pienso hacer lo mismo, si hoy iba en dirección NW mañana iré en la contraria; ahora que lo pienso, mi reloj no tiene brújula pero hay tantos carteles que espero no equivocarme.

En una película vi a un tío que se llamaba Forrest Gump, salió a dar una vuelta y no paró en mucho tiempo; bueno, si me pasase lo mismo no tendría nada de particular, si no me equivoco me han dicho que puedo llegar hasta Canadá sin abandonar para nada la 95. Espero que pongan avituallamientos cada 3,1 millas.

Se me olvidaba, no se que significa realmente pero corriendo he visto un gran anuncio de las gambas Buba Gumps, si, las de la película, parece cosa de asociación de ideas, ¿o me habrán implantado un lector escáner del pensamiento en la aduana sin que me haya dado cuenta?.

Miami Beach

Esta noche hemos tenido la cena oficial del viaje, pagan los compañeros de Miami y eligen un famoso restaurante especializado en carnes en la zona de South Beach.

Amigos del foro, el chuletón o prime rib ... ¡va por ustedes!.... yo creo que me he debido comer una chuleta de brontosaurio porque estoy a punto de reventar.

Una parte de la playa se llama Art Decó y allí la gente no entrena, al menos esta noche. Pero hoy no me importa, por esta vez haré de guiri oficial y estaré atento para poder contaros lo que vea. Que no todo va a ser correr.

Antes de llegar a las playas pasamos por la zona portuaria, me dicen que es el mayor puerto deportivo (yates y otros flotadores) del mundo, a mi izquierda quedan unas islas donde viven los millonetis, son casas fantásticas vistas desde lejos, “aparcan” los yates delante y los cochazos detrás.

Al llegar nos damos un paseo, primero en coche para obtener una visión global y después andando; aunque es temporada baja hay bastante gente de la llamada guapa por todas partes. Bueno, también hay otro tipo de gente (como yo por ejemplo, a los que tengo el gusto de representar) que somos invisibles para los demás.

Por más que miro no veo a nadie corriendo pero me alegro la vista con otras cosas, ¡mamma mía!.

Aunque es de noche vamos a la playa, solo por verla y decir que hemos pisado la arena, sigo sin ver a nadie corriendo lo cual me decepciona un poco, uno viene a la meca pop y resulta que están de vacaciones.

O están en otras cosas, aunque tampoco veo parejas...

Después de cenar unos van a Mango´s (buena música latina, chicos y chicas de exposición y muy buen ambiente), yo prefiero seguir paseando para ver si me encuentro un pop que echarme a la boca y poder contárselo al foro.

No veo a ninguno pero me parece que estoy recuperando la vista, de repente tengo la agudeza visual de un buitre, no se me escapa ni una. Aclaro que normalmente veo peor que un topo.

Paso por el restaurante de Gloria Estefan y me acuerdo de la reciente incorporación norteña al foro con el mismo nombre; más adelante la casa de Versace y todo ello alicatado de cochazos y cuerpazos pero ¿dónde están los pop runners de este pueblo?.

Es evidente que no me voy a encontrar a ninguno esta noche, sin embargo algo me dice que en otras épocas del año esto debe estar lleno de gente.

Con otras temperaturas tendré que volver por aquí a revisarme la vista.

Se acabó lo que se daba

Bueno, la noche anterior acabamos un poco tarde y llegamos al hotel algo cansados, aún así me conecto al foro para coger fuerzas para mañana. Para vosotros son las 6 de la mañana y, nuevamente, soy el único usuario conectado.

Esta semana no me ganan ninguno de los habituales noctámbulos ;-)

Aprovecho para releer vuestros comentarios, escribir alguna cosilla y sobre todo para disfrutar de vuestra compañía. Encuentro el enfado de Fuel y me digo aquello de ¡no se os puede dejar solos!, los foristas más jóvenes que pregunten a los más veteranos el significado.

Al despertarme oigo de nuevo la lluvia golpeando en las ventanas y me entra una pereza monumental, no podré ir a la calle (la próxima vez no me olvidaré el chubasquero) y tampoco me apetece bajar al fitness center; siento decirle al foro que tomo una decisión trascendental y me quedo en la habitación; por primera vez desde que empecé a correr no he superado ese momento, le echo la culpa al brontosaurio de ayer anoche que todavía está corriendo en mi estómago.

Bueno, pienso, por un día no pasa nada, mañana será otro día. De manera que me preparo un café, recojo el periódico de la puerta (al verlo se me ocurre el encabezamiento del artículo), si hubiera tenido un pitillo lo mismo hasta me lo fumo. Me conozco como si me hubiera parido.

Enciendo el ordenador y empiezo a redactar la crónica que ahora estamos leyendo; durante los días anteriores he ido recogiendo notas para no olvidarme de nada y ahora es el momento de poner en orden las ideas.

Estando todavía en Madrid se me ocurrió escribir algo sobre este viaje, algo para poder ofrecer a un foro que tanto me ofrece a mí. Sin pretensiones de ningún tipo, por supuesto buscando la ironía que tanto me gusta y, ¿por qué no?, alguna que otra sonrisa de complicidad.

En este mundo tan chungo hay que tomarse las cosas en serio pero nunca a uno mismo; os ofrezco esta crónica del viaje que no ha pretendido ser deportiva, solo una manera de estar en contacto mental con vosotros desde la lejanía; le he dedicado algunas horas a darle forma, he revisado el texto unas cuantas veces y espero que os guste pero, lo importante, es que lo he hecho con toda la ilusión del mundo y pensando en vosotros.

Desde aquí mi afecto para todo el foro y no lo dudéis nunca: somos unos afortunados por poder practicar este deporte tan natural, en una tierra que no tiene nada que envidiar a ninguna otra y con unos compañeros de fatigas que no tienen precio.

Ahora volveré a mis entrenamientos, a pisar el parque del Retiro, la Casa de Campo, las carreras, los piques, las lesiones, la lluvia, el sol, los amigos, los madrugones... volveré a todo lo que ha hecho que mi vida cambie y vea las cosas de otro color.

All you need is run!

Desde Miami, para carreraspopulares.com

sábado, octubre 29, 2005

Ovación y vuelta al ruedo



Esta vez os propongo como lectura la crónica del maratón que mejor me ha salido de los 9 que he corrido hasta ahora, fue en Sevilla un 28 de febrero y todavia no lo entiendo, o sea no el lugar y la fecha bisiesta sino que me saliese tan redondo y por eso lo titulé de una forma tan taurina.

En el blog de Santi Palillo tengo publicada una historia llamada Maratón bisiesto que complementa la que aquí publico.

Podría haber puesto la típica foto de Sevilla pero he preferido esta menos tópica y más del siglo XXI.

Marzo 2004, en algún cruce de las calles de Madrid

Detenido ante un semáforo en rojo fijo la vista en un grupo de corredores que acaba de cruzar velozmente por delante del coche, mi mente se transporta al último fin de semana “¡ah, que recuerdos, que buenas sensaciones!” mientras se pone a trabajar de forma autónoma, o sea mi mente no las sensaciones, yo pensaba que eso solo pasaba en sueños.

Me veo en el tren camino de Sevilla jugando a descubrir corredores entre los pasajeros, algo más sencillo de lo que parece si estás en un tren abarrotado de corredores camino de Sevilla un par de días antes de que se celebre un maratón, algunos lo llevan esculpido sobre sí mismos.

Recuerdo la llegada al hotel de Sevilla y los primeros encuentros con los corredores que ya estaban por allí, “¿eres scop o Santi Palillo?” ha sido una de las preguntas que más hemos escuchado, o sea mi representante y yo, alternativamente. Hablando de representantes el mío me mandó subirme a la habitación “tú te vas a dormir que tienes que estar en forma el domingo, tranquilo que ya me quedo yo saludando al personal”.

Estos días mi representante me ha contado que el viernes noche hubo una reunión multitudinaria de corredores y asociados alrededor de una tan buena como neoclásica mesa, comieron, bebieron y terminaron con un emotivo brindis colectivo antes de volver cada mochuelo a su olivo, o sea es una forma de hablar porque la mayoría tenían habitaciones en hoteles, o sea los corredores no los mochuelos.

Parece ser que en el lugar de la reunión un futbolista local quiso hacerse unas fotos con algunos y escogidos atletas de entre los presentes resultando yo mismo seleccionado por razones que a fecha de hoy ignoro pero que hago constatar, cuentan que mi representante aprovechó la circunstancia de mi ausencia para hacerse pasar por mí. Estos futbolistas son unos pesados que no nos dejan a los atletas ni cenar en paz.

El sábado esperamos la llegada al hotel del grueso de La Secta, con una puntualidad digna de mención llegaron antes de lo previsto así que nos pillaron desprevenidos porque mi representante me dijo “anda Santi, acércate un momento a la Macarena para pedirle que haga horas extras contigo el domingo que falta te va a hacer”, emocionado por su confianza en mis enormes posibilidades decidí salir a respirar y, por si acaso, visité a la mencionada, o sea a la Macarena no a la Virgen Mencionada que ni siquiera se si existe.

La jornada sabatina transcurrió como estaba previsto, como además de corredores somos turistas nos íbamos encontrando por todas partes, o sea los corredores no los turistas que, dicho sea de paso, había unos cuantos deambulando por la ciudad; algunos iban botando pelotas de baloncesto, otros solo hablaban de balompié y el resto iba a su bola, como debe ser, incluso algunos vimos paseando en coches de caballos.

La noche previa al maratón decidí dormir bien así que me dormí a la primera oportunidad, “Santi a ver si te duermes pronto porque si no la que no podrá dormir seré yo” me dijo Lola que ya va teniendo amplia experiencia en esto, “hombre, es que tú no sabes lo que es Santi Palillo la noche antes de un maratón, que si donde está el dorsal, donde el abdominal… quiere saberlo todo y no para de moverse”.

Tras la habitual mecánica nocturna premaratón, o sea repetición de todas las manías, recientemente adquiridas o no, por orden alfabético, que es el único orden que yo reconozco, creí estar a punto de dormirme pero todavía no, “Lola, ¿qué hace el faro de Vigo encima la mesa bajo la ventana?”, le pregunto a ella, o sea a Lola no a la mesa, “Santi, no seas plomo que ni es el faro de Vigo ni una ventana sino el piloto rojo de la tele”, “joder pues luce tanto que incluso podría contratarlo la Xunta Gallega para colocarlo en Finisterre”.

Al cabo de un rato me despierto pero veo que han pasado varias horas desde que anoche se apagó la luz del faro, “vaya, parece que esta vez he conseguido dormir algo, esto promete”; me visto despacio como se visten los toreros solo que, al hacerlo a oscuras, el resultado es que salgo de la habitación vestido de atleta en lugar de vestido de luces.

Como hay cosas que no termino de entender del todo tiendo a catalogarlas como sobrenaturales, por ejemplo anoche me acosté como representante pero me he despertado como representado, “menuda gracia del destino la de transformarme en Santi Palillo justo antes de pedirle a mi representante los últimos consejillos precarrera”, es lo que se llama actuar con nocturnidad y alevosía.

Los alrededores del estadio están a rebosar de personas inquietas así que no me inquieto “no te inquietes Palillo, si te fijas bien todos están inquietos así que lo tuyo es normal”, curioso esto de preguntarme y responderme todo en uno, no niego que sea práctico ya que se eliminan posibles puntos de fricción pero hubiera preferido algo más de conversación.

Al llegar a las cercanías del estadio hace mucho frío pero como al sol parece que se está mejor me ordeno a mi mismo “vamos Palillo, ponte al sol pero no te confundas que hoy no es lunes”; una vez al sol empiezo a ver las cosas de otra forma, bueno para ser exactos dejo de verlas ya que deslumbra bastante y como no utilizo gafas de sol pues toca jorobarse.

Durante el camino hacia la salida se me pasa el frío como por arte de magia y empiezo a ver en positivo todo lo que hasta unos minutos antes era justo lo contrario, “no te duele nada excepto la FP, estás bien y vas a disfrutar, tú solo preocúpate de correr como sabes”; cuando dan la salida toda La Secta se pone en marcha al unísono y noto como algo cambia en mi interior, creo que algunos lo llaman “cambiar el chip” pero vamos yo dejé el mío donde tenía que estar, o sea en la zapatilla izquierda.

A falta de interlocutor me digo a mi mismo “SP algo tendrás que hacer porque esto es muy largo” así que como medida preventiva decido correr con mis piernas, que para eso las tengo, pero con la cabeza de Eduardo que es mejor, o sea es mejor para mí aunque no se si para Eduardo.

Los kilómetros van pasando rápidamente mientras descubro una ciudad cambiante según pasan las horas y los distintos barrios, decido no utilizar el cronómetro más que en contadas ocasiones pero a cada kilómetro le pregunto a Eduardo “¿a cuanto hemos salido?”, “a tanto” me responde pacientemente cada vez; lo mío se llama curiosidad permanente, lo de Eduardo paciencia inagotable.

Siguiendo sus valiosas indicaciones vamos progresando poco a poco hasta alcanzar al práctico de las 3:30, la tarea nos lleva casi 35 kilómetros de persecución a galope tendido pero al final le cogemos, o sea al práctico; en ese momento pienso por primera vez que lo vamos a conseguir y tomo conciencia de lo que estoy haciendo, una sonrisita empieza a dibujarse en mi cara.

Según procede Eduardo va indicándome instrucciones sencillas de seguir “vamos Santi no te quedes ahora que no queda nada”, “vamos a por ese Santi”, “muy bien, ahora a por ese otro”, “venga que lo tenemos”, yo creo que no paramos de ir pasando corredores; en el 34 la omnipresente Carmencita nos anima desde la banda “adelante chicos que vais a ritmo de 3:29” y eso me hace volver a la realidad, “joder que bien voy ¿qué tendría el desayuno de esta mañana?”.

Alcanzamos al práctico y Eduardo le pregunta “oye, ¿vas bien para 3:30?” a lo que el mencionado, o sea el práctico no Eduardo, responde afirmativamente tras mirar un momento su cronómetro; entonces decidimos pegarnos a él, o sea al práctico no a su cronómetro, hasta la meta.

Sobre el puente del kilómetro 40 nos damos cuenta que va mal, o sea el práctico no el puente, y decidimos abandonarle, o sea al práctico no al puente que no tenía culpa de nada aunque menuda cuesta ahora que me acuerdo, “me parece que este tío va petao, ¿no Eduardo?”, “eso parece y creo que no lo vamos a conseguir”.

Como primera medida decidimos abandonar al práctico por estimar poco práctico seguir detrás de un práctico que va petao, ponemos en práctica la fuga y aumentando un poco el ritmo le dejamos atrás, no se que problemas habrá tenido el práctico pero a estas alturas la cosa ya no tiene remedio; hoy no bajaremos de 3:30, o sea yo porque Eduardo ya lo ha hecho otras veces.

Uno del público nos grita “vamos, vamos, que tras el próximo giro ya se ve el estadio”, a pesar de mi astigmatismo miópico y vista cansada, casi como las piernas, algo en mi interior se inflama al ver el estadio, o sea se me inflama el ánimo no otra cosa que no era el momento y ya dije en su día que estas historias serían para todos los públicos.

La entrada al túnel del estadio coincide, segundos arriba o abajo, con los 3:30 pero a esas alturas, o sea a los 9’1 metros de altitud sobre el nivel del mar de Sevilla, ya tengo asumido el desconsuelo y prefiero admirar a mi compañero de fatigas, “vaya paliza que te he dado Eduardo”.

Pasamos bajo el arco de meta con los pelos de punta, o sea con nuestros propios pelos de punta porque el arco creo que es de plástico y/o no tiene pelo, entre los aplausos del público presente; la emoción era mucha pero estaba tan cansado que mis amigos de La Secta tuvieron que ayudarme a ponerme ropa de abrigo.

Bueno, no era lo que tenía pensado hacer en Sevilla porque, a pesar de haber tenido una preparación científica y personalizada, no tenía la cabeza en condiciones de acometer grandes gestas deportivas; sin embargo no quería dejar mal a mi representante, a ver como iba a explicar el pobre aquí que la preparación era científica pero que a mi me faltó pundonor.

Con nuestras bien ganadas medallas colgando del cuello salimos del estadio para juntarnos con las chicas que nos esperaban fuera y allí sufrí una nueva y prodigiosa transformación, como por arte de magia representado y representante se fusionaron en uno solo tomando la apariencia de yo mismo, o sea de Santi sin más, algo que en el fondo nunca ha dejado de ser, para dejar que se fundiera en un cálido abrazo con su Lola del alma sin generar los celos de scop ni de Santi Palillo.

En estos casos suelo derramar unas lagrimitas y esta vez no podía ser diferente, yo creo que es una forma muy digna de terminar, o sea estas historias no terminar de llorar que ya terminé el mismo domingo, un poquito de emotividad no le viene mal a quién estas historias suscribe.

Ovación y vuelta al ruedo creo que ha sido un justo y merecido premio a nuestra última preparación, desde ahora empezaremos a prepararnos para ver si algún día no muy lejano podemos llegar incluso a cortar las dos orejas y el rabo.

Los pitidos del coche de atrás me sacan bruscamente de mi ensoñación, todavía alcanzo a ver la espalda del último de los corredores alejándose calle abajo mientras un escalofrío me recorre la espalda, de nuevo quiero correr.



Tomando unas cañas después del esfuerzo Fernando y yo empezamos a preparar el maratón de Nueva York, allí mismo decidí dejar de publicar Las historias de Santi Palillo en el foro de elatleta y empecé a pensar en una página propia que luego se concretó en el blog.