jueves, febrero 08, 2007

Chipocondría



Escribí este texto para carreras populares pasando casi completamente desapercibido, como sus predecesoras dormirán en el desván junto al resto de palabras.


La vida secreta de los chips

Hipocondría: Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud.

Chipocondría: Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por las marcas.

Hay que ver lo que cambia una palabra anteponiéndole una simple y vitaminada letra C, la definición puede servirnos para explicar el título del trabajo y poco más, esto es una ficción no el documentado estudio de un experto en la materia que quizás haya sido escrito ya pero que no vamos a analizar aquí porque sería muy largo de analizar.

¿Quién no se ha puesto uno alguna vez para practicar su actividad favorita?, uno de esos no un estudio que no serviría para nada, ¿a quién no le han ayudado a ponérselo?, a ver malpensados, que no estoy hablando de ese pequeño y enrollado objeto de látex, protagonista de la campaña gubernativa del “póntelo, pónselo”, sino de otro invento más reciente aunque también muy del gusto de los corredores, masculinos y femeninos... porque se trata de un objeto auténticamente unisex.

Queremos diferenciarlo del inventazo, el del control demográfico, el que te ponías o te lo ponían, eso teniendo suerte porque no todo el mundo está dotado del mismo sex appeal como dicen los que lo tienen, que sirve para anular los efectos secundarios del mayor de los gustos, o sea el gustirrinín.

El objeto del que hablamos, suponiendo que diese algo, solo nos daría disgustos “no lo entiendo, pero sí por mi cronómetro he hecho dos centésimas menos”, “pues a mi no me ha detectado en la salida”, “yo no llevo porque me molesta para correr”, a saber dónde se lo estará poniendo.

Aclaremos cuanto antes que estamos hablando de una pieza hecha de plástico en cuyo interior reposa un circuito integrado flotando en un medio aceitoso al estilo de los bebés en la placenta de su madre aunque el nuestro no se chupa el dedo, una maravilla de la ciencia aplicada, en el caso que nos ocupa, a nuestro segundo “deporte” favorito.

Se recoge antes de la prueba, a veces incluso el mismo día, aunque eso dependerá de muchos factores que no vamos a analizar aquí porque sería muy largo de analizar, si la organización no se fía pueden pedirnos a cambio un depósito monetario llamado fianza para poder retirarlo y es que el chisme en cuestión, como todo, tiene un precio.

El proceso para que un chip acabe en una bolsita con una etiqueta externa en la que está escrito su código, tu nombre o la combinación de la bonoloto no es complicado pero si largo y tedioso, por eso mismo no lo vamos a explicar aquí, porque sería largo y tedioso de explicar.

Hoy día es difícil encontrar carreras de pago, aclaro inmediatamente que lo realmente difícil es encontrar carreras gratuitas, en las que no se utilice este novedoso sistema de control, por una parte los tiempos avanzan que es una barbaridad, por otra la comodidad, la prestación de un mejor servicio y/o por otras muchas razones, que no vamos a entrar a analizar aquí porque sería muy largo de analizar, lo están convirtiendo en un elemento imprescindible de las mismas.

Al igual que en el mundo de los dorsales parece que la propia evolución tecnológica nos llevará a estar cada vez más controlados y si no que se lo pregunten al Ministerio de Hacienda, al Corte Inglés o a tu suegra que casi saben más de nosotros que nosotros mismos.

A estas alturas supongo que todos, menos los del pensamiento único, sabéis de lo que estamos hablando:

Del chip, ese pequeño gran desconocido.

Para público conocimiento, no sería tan raro que todavía quedase alguien que no lo conozca, de hecho siguen produciéndose embarazos no deseados y mira si llevarán tiempo utilizándose..., para contribuir a su difusión, decía, vamos a profundizar en sus características básicas, o sea en las del chip no en las de los embarazos.

FORMA

Bien, nuestro protagonista tiene la forma de un pequeño cilindro al que le han salido como unas alas a cada lado, no es que el chip quiera volar, eso dependerá de la velocidad alcanzada por su corredor asociado, sino que las alas servirán para ayudar a sujetarlos a su portador, un sencillo proceso que explicaremos más adelante. Sin alas lo mismo tendríamos que tragárnoslos.

COLOR

En otras cosas puede que el color sea importante pero en el caso que nos ocupa no tanto, los modernos procesos industriales pueden colorear cualquier cosa, siendo el blanco el más habitual también los podemos encontrar amarillos, azules, rosas, verdes, negros, etc. Como en los coches, para gustos...

TAMAÑO

Es pequeño pero dicen que el tamaño no importa, les pasa lo mismo que a los objetos de látex que hemos comentado antes, aunque muchos pidan en la farmacia el tamaño king size para impresionar.

Al ser tan pequeños se evitan molestias innecesarias durante su transporte, permitiéndonos correr sin preocupación ni gasto extra de energía.

PESO

Podríamos decir que es despreciable, es decir el peso no el chip que ya hemos dicho anteriormente que tiene un precio como todas las cosas, unos pocos gramos para encerrar en su interior todo un prodigio de la ciencia.

CANTIDAD NECESARIA

La norma básica es un corredor, un chip. Al tratarse de un sistema fiable no es necesario llevar varios por si acaso; en cuestión de identificación primaria vienen a ser como los dorsales, no he visto a ningún corredor llevar siete dorsales por si acaso, pues con el chip lo mismo.

OTROS USOS

La superficie de los chips permiten colocar pegatinas para su embellecimiento exterior y/o publicidad para desarrollar el necesario marketing de los patrocinadores, con el tiempo vaya usted a saber lo que pegarán en ellos, o sea en los chips no en los patrocinadores.

UBICACIÓN RECOMENDADA

Es importante señalar que el chip debe ser situado lo más cerca del suelo que sea posible para facilitar su identificación por las alfombras lectoras, artilugio complementario del que hablaremos más adelante.

Así que nada de llevarlo en la mano, en el bolsillo trasero del pantalón, colgado del cuello como si fuera la medalla del amor, en la gorra a modo de pin, acoplado a la correa del cronómetro, del GPS o del MP3, a la patilla de las gafas o en la ropa interior para que no se enfríe.

Dado que la distancia de lectura del sistema es limitada cualquier lugar de colocación que supere los 30 centímetros, hablo de altura sobre el suelo, es arriesgarse a que no se active el mecanismo identificador dejando al corredor fuera de las listas.

La zapatilla o el tobillo son los lugares aconsejados, la zapatilla o el tobillo de uno mismo se entiende.

MONTAJE

Aunque existen diferentes medios para colocar el chip sobre el cuerpo del participante, en esto la imaginación popular ofrece un amplio abanico de posibilidades que no analizaremos aquí porque sería muy largo de analizar, solo consideraremos aquellos que por su facilidad de ejecución y bajo coste consiguen el efecto deseado, es decir que el artilugio viaje con el corredor sin despegarse uno del otro en ningún momento, como Romeo y Julieta.

1.- Entrelazados con los cordones. Es el sistema más primitivo, sencillo y barato de los que vamos a desarrollar aquí, tiene el inconveniente de que algunos los aprietan tanto por miedo a que se desprenda que cortan la circulación de la sangre, efecto que puede tener consecuencias nocivas para el corredor en forma de adormecimiento del pie, tendinitis, etc.

Para ello y por razones elementales es necesario disponer de al menos una zapatilla y de cordones ya que de lo contrario no resultaría aconsejable; que sea la izquierda o la derecha resulta indiferente en el proceso de montaje.

2.- Sujetos a la zapatilla mediante el típico alambre plastificado del pan Bimbo. Siendo una evolución del anterior permite, mediante el alambre mencionado u otro de tipo similar, sujetar el chip a la trabilla situada en la lengüeta de la mayoría de las zapatillas, resulta sencillo de montar, seguro de transportar y cumple la normativa vigente.

Conviene matizar lo del pan Bimbo, no es necesario que el alambre tenga una longitud excesiva pero si que esté protegido por la tira plástica habitual, se han dado casos de corredores que han utilizado alambre de espino con resultados nada recomendables ya que con el movimiento y el paso de los kilómetros terminan llenos de sangre pudiendo estropear el chip.

3.- Sujetos al tobillo mediante una cinta tipo velcro o similar. Siendo la versión más sofisticada de las tres expuestas sorprende la sencillez de su manipulación, si bien es preciso que la organización los entregue preparados de esa forma o bien tener habilidades costureras que permitan su construcción casera, a falta de habilidad personal podrían valer una madre o abuela mañosa pero empieza a haber escasez de ellas sobre todo en los grandes núcleos urbanos.

En todos los casos es necesario que el chip quede colocado en posición vertical.

La elección del sistema de montaje a utilizar dependerá de cada corredor, de sus características morfológicas y de sus manías particulares.

DESMONTAJE

Una vez acabada la carrera es necesario proceder al desmontaje del chip ya que la organización necesita devolverlos a la empresa proveedora, cada chip no devuelto supone un pago adicional y de ahí que, en ocasiones, se solicite fianza previa a los corredores.

1.- Si el chip va entrelazado con los cordones será necesario desatarlos primero, esto que en estado normal parece un proceso sencillo puede convertirse en todo un problema en estado de agitación, como solemos estar al terminar de correr.

En determinadas carreras empiezan a colocarse en la llegada sillas y voluntarios que realizan la función de desmontaje por nosotros, bien sea por afinidad con el cansancio de los corredores o para garantizar su devolución.

2.- Si van sujetos mediante el alambre del pan Bimbo la operación de desmontaje resulta sencilla y rápida y puede ser llevada a cabo por el propio usuario, en los casos comentados de sillas y voluntarios éstos suelen estar provistos de unas tenazas para cortar el alambre por lo que será necesario anudar sobre sí misma la propia bolsa del pan Bimbo a partir de entonces.

Además habrá que comprar una nueva bolsa de pan Bimbo antes de la próxima carrera o bien utilizar alternativamente alguno de los otros dos sistemas de sujeción comentados.

3.- Si se han sujetado con cinta velcro el proceso de desmontaje es visto y no visto, se levanta el pie, preferiblemente se recomienda levantar el pie donde vaya sujeto el chip, y se saca por debajo como si fuera un calcetín sin necesidad de nada más. Un buen sistema en definitiva, limpio, sencillo de utilizar y que representa un ahorro importante en productos de panadería para el hogar.

ALFOMBRAS

Son el complemento necesario del chip. Sin ellas, mientras no se invente o ponga en marcha otro sistema, llevar el chip no tendría ningún sentido y este artículo tampoco; las alfombras lectoras esconden en su interior unas antenas receptoras capaces de comunicarse con el chip cuando éste pasa por encima “hola que tal”, “pues nada, aquí estamos”, “apura que vas el 109.643” siendo entonces cuando a uno puede entrarle la chipocondría.

MECANISMO DE FUNCIONAMIENTO

Podríamos explicar exhaustivamente el mecanismo de funcionamiento pero no vamos a hacerlo porque sería muy largo de explicar y probablemente no despertaría vuestro interés que, a estas alturas del artículo, es probable que esté echándose una siesta o pensando en lo otro.

Cuando un chip atraviesa el campo de acción de una alfombra se oye un breve, agudo e intenso pitido, un estridente saludo para decirnos que han pasado por allí ya que de momento no hablan, de hecho el sonido lo emite la caja registradora amarilla acoplada a la alfombra y que siempre podremos ver al lado de las mismas.

De ahí la importancia de que el corredor pase por encima de la alfombra si quiere ser reconocido, nada de dar rodeos por si da calambre; tampoco es necesario arrearle esos pisotones, la electrónica lo convierte en un esfuerzo inútil aunque siempre haya algún gamberro al que le guste zapatear sobre ella, o sea sobre la alfombra no sobre la electrónica.

Si viésemos que los pitidos los simula un tío que está de pie al lado de las alfombras podría significar alfombras defectuosas.

El otro día al acabar una prueba una corredora cayó en meta doblada por el flato, el pitido se convirtió en sonido continuo y uno, acostumbrado a las series de médicos pero lego en la materia, al escuchar ese sonido como de encefalograma plano se echó encima de la atleta para recuperarla mediante el tradicional boca a boca, me arreó tal castaña la susodicha que desde entonces me pita el oído como si lo hubiera ocupado un grillo.

RÉGIMEN DE PROPIEDAD

Por lo general el chip lo proporciona la organización en régimen digamos que de realquiler, se contrata, se utiliza y al terminar la carrera se retorna para que la organización lo devuelva a la entidad proveedora que se lo alquiló previamente

Como en todas las facetas de la vida moderna uno puede tener su propio chip en propiedad, no vamos a analizar aquí las ventajas o inconvenientes porque sería muy largo de analizar, pero en resumidas cuentas el chip es algo que se puede comprar como cualquier otra cosa y ponerlo en lo alto de la tele si hace ilusión.

En estos casos suele ser de color amarillo y, a excepción de su codificación interna, no tiene mayor diferencia con los de alquiler, si acaso más pedigrí porque corres con el mismo chip en muchas carreras y esa experiencia es acumulable.

OTRAS CONSIDERACIONES ADICIONALES

Como no podía ser menos se ha generado cierta polémica en nuestro querido mundillo del corredor satélite sobre la necesidad de utilizar chips en las carreras populares pero no vamos a analizarlo aquí porque sería muy largo de analizar y no es el objeto real del artículo.

Básicamente podemos decir que hay personas a favor, personas en contra y personas que no saben no contestan y con eso queda explicada la polémica, como en todas las polémicas al final cada cual hace lo que quiere pero si te gusta salir en las listas de clasificación...

¡Póntelo, pónselo!.

Espero que este artículo haya aclarado definitivamente todas tus dudas sobre el chip, su vida y milagros, pero si quieres saber más puedes &1, eso sí, en inglis pitinglis.

*

viernes, enero 19, 2007

El lagarto de la Malena



Crónica de la carrera de las Antorchas o carrera nocturna de San Antón que publiqué en la página www.carreraspopulares.com el día siguiente de participar en ella, o sea en la carrera no en la página dónde colaborao habitualmente desde hace tiempo.


Dicen en Jaén que hasta San Antón, Pascuas son

Efectivamente la ciudad del lagarto seguía engalanada en parte con los fastos navideños a la espera de encender una última vez sus luces durante la noche de San Antón para mostrar a propios y extraños una ciudad todavía más bonita si cabe.

La leyenda del lagarto de Jaén es una leyenda de lucha desigual entre un hombre y un dragón que se escondía en la fuente de la Magdalena y aterrorizaba a la población, según he podido averiguar existen tres versiones.

La primera habla de un guerrero vestido con una armadura de espejos, salió al encuentro de la bestia deslumbrándola con sus reflejos y matándola con la espada.

La segunda habla de un pastor que usó como cebo una piel ensangrentada de cordero que rellenó de yesca encendida y que, al tragársela, hizo al dragón volar por los aires mucho antes de que se fundase Air Madrid.

La tercera habla de un preso que condenado a muerte aceptó combatir al lagarto a cambio de su libertad. Pidió un caballo, una lanza y un saco de pólvora y, por la noche, se dirigió al manantial con un costal de panes calientes. Salió el monstruo de la cueva y, al ver a su enemigo, empezó a perseguirlo. En la carrera, el jinete le fue arrojando como cebo los panes, que el lagarto iba devorando. Por último, le echó un saco de pólvora que el animal se tragó y poco después reventó con una gran explosión.

De cosas como esta hablábamos un grupo de corredores del foro alegremente reunidos alrededor de una mesa donde reposaban los restos de cientos de botellas de cerveza y algunas viandas con las que reponer sus maltrechas fuerzas tras haber luchado contra un moderno dragón.

Hace un par de años alguien me contó que desde el castillo de Santa Catalina podía apreciarse una bella panorámica de la ciudad de Jaén y que fijándome con atención podría observar como la ciudad, a través de los siglos, se había adaptado tomando la forma de un inmenso dragón.

Desde hace 24 años la noche de San Antón revive deportivamente esta leyenda de la imaginación popular aunque en lugar de guerreros, pastores o condenados cuenta con miles de corredores que se enfrentan con valor, energía y determinación a un terrible circuito de cuestas arriba y abajo que puede asustar tanto cómo si de un fiero dragón se tratase.

Los habitantes de esta hermosa ciudad rodeada de olivos saben dar color como nadie a su carrera favorita, color y calor ya que acompañan el paso de los valientes corredores con antorchas encendidas para ayudarles, tras 9 kilómetros de lucha sin cuartel, a vencer a la temible bestia que se defiende echando fuego por la boca.

Corredores llegados de todas partes del mundo, sin duda atraídos por la épica batalla que deberán librar para salvar a la ciudad del terrible lagarto, alcanzando con ello fama internacional, se reúnen cada noche de San Antón alrededor de la Avenida de Andalucía en busca de la gloria deportiva.

A la espera de su gran y no tan lejano día miles de ilusionados niños toman por asalto las calles una hora antes de que lo haga el ejército de luchadores, sueñan con que alguna vez quizás también ellos podrán acompañar a los valerosos guerreros en su pelea contra el pérfido dragón, durante su infancia y adolescencia se preparan duramente para ese fin ayudando a cansar a la fiera pirómana.

A las ocho y media de la tarde, cuando la oscuridad es total y el frío hace temblar a los atletas, se encienden las hogueras y se prenden las antorchas, a la móvil sombra de sus luces parten los guerreros en pos de la fama, algunos corren tan rápido que parecen ir montados sobre caballos alados, otros muchos les seguirán a distintas velocidades de crucero, todos con el deseo de combatir en la batalla final dónde cada cual aportará su granito de arena en la derrota del reptil.

La mayoría de ellos conseguirá dar muerte al dragón alcanzando un objetivo largamente preparado, regalando con ello a la ciudad un año entero libre de sus ataques.

El año que viene se celebrará en miércoles, el dragón pone en práctica cualquier estratagema para no tener que luchar contra tantos guerreros a la vez, alcanzándose la mágica y esperada 25ª edición de una fantástica carrera popular internacional.

Seguro que el 16 de enero de 2008 esta preciosa y acogedora ciudad andaluza con sus gentes a la cabeza echará el resto para recibir a todos los atletas que se atrevan a ponerse en camino para enfrentarse a los más de nueve mil metros de la empinada estructura del dragón.Como dicen por aquí, aunque cambiando un poquito el sentido de la frase, para alcanzar el triunfo habrá que reventar como el lagarto de la Malena.

Enhorabuena a Jaén por organizar esta carrera y muchas gracias a todos sus habitantes por hacernos sentir jiennenses por una vez en la vida.Gracias especiales al pequeño pero selecto conjunto de ellos que han querido compartir su noche mágica con todos nosotros poniéndonos las cosas fáciles.

Posible interpretación histórica

Existe la creencia de que la leyenda podría no ser completamente inventada, y que tendría una motivación histórica. Lo más seguro es que también pertenezca al ingenio popular (especialmente contrastando fechas), pero no deja de ser una interpretación verosímil y curiosa.

En uno de los primeros viajes de Colón al Nuevo mundo, viajaba un jiennense como carpintero de a bordo de la carabela.Al llegar a tierra, le asombró un pequeño lagarto, algo más grande que los que había visto en el viejo continente, por lo que decidió llevárselo para poder mostrarlo.

Ya una vez en Jaén, el animal comenzó a aumentar en voracidad y en tamaño, mientras que su dueño, que desconocía que lo que había transportado era una cría de caimán, se ocupaba en buscarle carne para tenerlo saciado.

Con el tiempo, el reptil necesitaba carne en abundancia, por lo que el propio dueño era quien robaba los corderos a sus vecinos para alimentar al animal. Harto de tener que llevar esta actitud, liberó al reptil, que al ser visto por la gente de la zona fue descrito como un lagarto enorme, un monstruo.

Pese a que esta historia parece concordar con la piel de caimán expuesta en la Iglesia de San Ildefonso, lo más probable es que sea inventada, ya que no consta explícitamente tal carpintero en los viajes de Colón y parece difícil que una persona pudiera mantener a un caimán.

La piel expuesta posiblemente no fuera más que un regalo traído desde la propia América, algo bastante común en los años siguientes a su descubrimiento.La información contextual y la foto del dragón las he obtenido directamente de Wikipedia pero la idea central se la debo al amigo Nekerun que nos contó la historia del lagarto durante el tapeo posterior a la carrera haciendo que se me encendiera una lucecita, gracias Paco.

viernes, enero 27, 2006

Alta Escuela Canina

El de hoy es el resultado de un debate sobre los perros, sus dueños, los parques y, aparentemente al menos, sus verdaderos dueños: los corredores.

Durante el debate, digno de leerse por la intervención de un iluminado que parece salido de la noche de los tiempos, uno de los foristas nos conminaba a los dueños de perro a enseñar a los perros a realizar sus necesidades en casa en lugar de en la calle, no especificó en casa de quién pero quizás no era consciente de que un parque público es como la casa de todos.

En respuesta a ese forista se me ocurrió la tontería adjunta, mientras la escribía lo pasé de cine imaginándome la situación.



Traigo aquí mis cuitas en el tema de los perros que apunté ayer y así me desahogo

Veréis, estoy desencantado y a punto de coger una insolación, es que me desencanto al sol porque luego mis huesos lo agradecen mucho, en el foro que comentaba ayer alguien ha recomendado que enseñemos a los perros a evacuar en los domicilios en lugar de hacerlo en la vía pública que lo ponen todo perdido.

La idea me ha parecido de las buenas, “Santi si esto cuajara o cuajase, o sea la idea no las cagarrutas, podrías montar una escuela de urbanidad canina, cobrar exageradamente a tanto la hora y así ir tirando en tu prejubilación”, no me negaréis que mantengo avizor mi innato instinto para los negocios, tan bueno que en el ergástulo no lo pudieron soportar y me mandaron a paseo.

El caso es que llevo varias horas enseñando al perro a que abra la tapa del water con el hocico, lo cual he conseguido que aprenda no sin antes dejarme la paciencia por el camino, la paciencia y el dedo gordo porque al ir a darle una patada al desalmado, como parte de su proceso de aprendizaje no os vayáis a creer que soy un maltratador, el muy animal ha amagado el golpe y se lo ha llevado un taburete con resultado harto doloroso para el que suscribe y, sobre todo, para su dedo.

Tras el indudable éxito inicial he conseguido que cague a pulso y se limpie el culete con papel higiénico, le dejo usar el mismo que yo porque es como de la familia, o sea el perro no el papel, lo que no me gusta es que pretenda leer mi periódico, no contento con sus progresos le he enseñado a utilizar la escobilla tras sus deposiciones aunque parece no gustarle ya que tiene un uñero y le molesta para cumplir la función que le pido, que desagradecido hijo de perra, encima que le tengo apuntado en Canitas.

A duras penas he logrado que aprenda a tirar de la cadena, lo de la cadena es un eufemismo ya que hoy en día pocas cisternas utilizan ese primitivo sistema, ahora van con botón, el botón gordo para cuando se hacen aguas mayores y el botón pequeño para las menores, y ahí radica el problema porque el jodío perro no atina a encontrar la diferencia de tamaños y siempre le da al botón gordo gastando agua en exceso que luego vendrá el Canal y me echará la bronca, "vamos a ver Pancho, que cuando cagues aprietes el gordo, o sea el botón no el dedo, y cuando mees el otro", hace como que me escucha pero yo creo que no me entiende, ¿querrá desanimarme?.

Agradecería que alguien con experiencia en el tema impartiera un curso gratuito ya que todavía no he cobrado el mes; además el perro no quiere esperar turno cuando el water se encuentra ocupado, ajeno por completo al orden de prioridades, ya la he pillado un par de veces haciendo sus necesidades en el bidé que por cuestiones de diseño también tiene tapa y el pobre animal no sabe distinguir entre una y otra, para él todas las tapas son iguales, lo deja tan sucio al remover aquello con la escobilla que luego no puedo usarlo, ni el bidé ni la escobilla, para limpiar las zapatillas llenas de las mierdas que he pisado por el parque porque hay gente que insiste en que sus perros caguen fuera del hogar, que poco educados y civilizados son algunos ciudadanos, con lo agradecidos que son los canes para estas cosas y además no habría que sacarlos de paseo quinientas veces, que hagan abdominales si necesitan ejercicio.

Dadas las dificultades de enseñar a mi perro el uso correcto y cívico del cuarto de baño estoy por sacrificarlo con una guillotina francamente revolucionaria para que no sufra innecesariamente y estoy analizando la posibilidad de comprarme un corredor, les he visto meando, cagando, escupiendo, devolviendo, echando mocos e incluso aireando asquerosas pestes por la trasera, ¿beberán agua del water?, en cualquier sitio de la vía pública, algunos ni siquiera sienten pudor y lo hacen a la vista de los perros y ya se sabe que estos aprenden con cierta rapidez por el efecto mimético que se dice, creo que apostando por un corredor será más fácil el proceso de aprendizaje posterior porque demuestran signos externos que me inducen a pensarlo a pesar de que algunos eructan aunque reconozco que son los menos.

Lo que no sé es si comprarme un corredor de élite o de satélite, dicen que los primeros son más rápidos, resistentes y económicos de mantener pero los otros suelen tener mejor carácter aunque coman más y gasten más en juergas. Más adelante, una vez que vaya aprendiendo el negocio, ya seleccionaré mejor a los corredores por sus actitudes sociales que es de lo que se trata pero de momento podría ir tirando, aunque sea para pagar el montaje del bisnes.

También influirá en mi decisión el precio de adquisición, en esto mi opinión podría variar porque he leído que algunos de la élite ganan suculentos premios en determinadas competiciones y es un punto a tener en cuenta porque al principio cuesta mucho dinero materializar empresarialmente las buenas ideas.

En fin, ya os contaré como funciona, si sale bien os lo contaré desde las Bahamas y si sale mal me haré el sueco porque el falso orgullo debo mantenerlo intacto cara al público, de momento me voy a Vallehermoso que tengo unas series pendientes que no se me quitan de la cabeza pero a mi vuelta prometo desarrollar seriamente el caso de negocio.

Para empezar, al soltarlo aquí me encuentro más animado, si los perros no quieren aprender urbanidad allá ellos, yo paso.

martes, noviembre 22, 2005

Viaje de ida y vuelta

Esta historia la escribí para un peculiar concurso de relatos ambientados en el deporte de las carreras populares que hubo hace no mucho tiempo en este foro que fue organizado por un forista que escribe como nadie y que se hace llamar Lecter.

Creo que no conseguí ni medio voto en el recuento final pero a mi me gustó escribirla, aunque no he sido capaz de contarlo bien la historia habla de un supuesto emigrante español que llega ilegalmente a cualquier país de África.





VIAJE DE IDA Y VUELTA

Fue asomar su rizada cabeza y entender que su futuro no sería precisamente de película, es lo malo que tiene nacer pobre en el tercer mundo:

- Señora, que buena suerte, ha parido usted otro niño, parece sano aunque tendrá que irse, como todos, aquí no hay nada para ellos

- Que le vamos a hacer doctor, así es la vida, lo mismo se arreglan las cosas, por lo menos ha salido chico y podrá echarnos una mano

- No se engañe señora, sin lucha nunca se arregla nada en esta parte del mundo, más vale que el crío tenga buenas condiciones naturales y las sepa aprovechar porque aquí lo pasará mal

- Ya verá como tiene suerte, ¡si parece un ángel!

- Si, un ángel pero de los de aquí, con las alas rotas

Desde pequeño se le vio venir, como casi todos los chicos del pueblo salió un crío muy espabilado, corría como el viento mostrando a todos su blanca sonrisa infantil, descalzo llegaba a todas partes, sobre todo al corazón de su madre.

- Hijo, hace falta que vayas de nuevo a la fuente

- Vale mamá, no te preocupes que enseguida vuelvo

- ¡Pena de niño!, que futuro más negro tiene ... pero, ¿ya estás aquí, es que has ido volando?

- Si mamá, quizás algún día el agua vendrá sola

La única escuela también pillaba lejos de la casa familiar pero quiso labrarse un futuro lo antes posible, no tendría calzado pero si determinación y pronto endureció sus pies sobre las piedras del camino, del corazón se encargará el tiempo.

Al principio no llamaba la atención de casi nadie pero a los pocos días todo el pueblo sabía que aquel chaval tenía algo que le hacía diferente, que suerte, si destaca podrá ganarse la vida corriendo en alguna parte.

A los dieciséis probó fortuna como es norma en su pueblo, se despidió de todos menos de su madre porque no querían verse llorar, andando llegó hasta la playa, como pudo llegó a la otro orilla del mar donde le han dicho que los perros se atan con longaniza, pasó mucho frío, algo de miedo, hambre desde luego y a punto estuvieron de cogerle unos guardias pero corría demasiado.

- ¡Lo siento pero hoy llevo prisa, la buena vida me espera!.

Hubo gente que le ayudó y otros que todo lo contrario pero pronto supo acomodarse a la tierra de asilo, ¡se parecía bastante a la suya aunque la imaginaba distinta!, de vez en cuando un trabajo aquí, un salto allá, que difícil supervivencia rodeado de opulencia por todas partes menos por una, su estómago; entre este y su cabeza no cesaba de fluir el recuerdo de una mísera infancia al calor familiar.

- Ya llegará tu oportunidad, tienes la vida por delante.

Aquella radiante mañana vio una muchedumbre corriendo por las calles, charangas, animación, buenas zapatillas, ¡calcetines!, gafas de sol, buena ropa y tanta gente mirando, motos, focos, mocos, rotos, locos, fotos, parece que tengan de todo, pero si hasta les dan agua y naranjas... ¡puede que algún día también yo...!, pero ...¡bah, no me creerían si lo cuento!.

Con la emoción se le puso en marcha el pensamiento y detrás le siguieron sus ágiles pies hasta que se vio corriendo mezclado entre aquella gente, en medio de una carrera popular, el público estaba aplaudiendo, a él, un ilegal, un estorbo, tan deprisa corrió que pronto alcanzó a los primeros y hasta tuvo que frenarse para no llamar demasiado la atención.

- ¡Joder chaval!, que fino estás, corres un huevo, no te conozco, ¿de donde has salido?

- Nada, estaba por ahí, y con la emoción, al veros pasar... soy de fuera, mira, ni siquiera llevo dorsal, con lo que cuesta viviría dos semanas

- Ya te he visto hombre, con ese color de piel solo podías ser de allí, cada vez llegáis más, nos estáis invadiendo; pero tú tienes condiciones para esto y se de uno que seguro se alegrará de conocerte, a la llegada hablamos, ¡vamos, dale!

- Vale, pero no quiero molestaros

Le cayeron los veintitrés antes de conseguir papeles, si antes corría lo de ahora podría decirse que era volar. Su entrenador, los compañeros, la gente cercana le trata bien pero que duro se le hace estar tan lejos de los suyos, nuevas costumbres, otra lengua, gente extraña para los que eres un extraño.

Frecuentó carreras donde daban premios y se los llevaba casi todos, de vez en cuando enviaba un poco de dinero a su familia al otro lado del mar, quería demostrarles lo mucho que les quería, sobre todo a su madre pero a ella no le hacía falta porque lo sabía desde que le parió.

- Ha llegado algo de dinero de tu hijo, nos vendrá muy bien este invierno

- Estaba segura que le iría bien, alguien ha escuchado mis súplicas

- Calla mujer, manda dinero pero no volverá para quedarse y si no vuelve a tiempo ¿qué será de nosotros?

Cada día estaba más fuerte y veloz pero sin rastro de su antigua sonrisa, dejó de sonreír cuando perdió de vista su niñez para encontrarse de frente con la vida.

- ¡Qué bárbaro, como corren, no hay quién pueda con ellos!

- Me crucé con ellos en el 19 y parecían purasangres, hasta parece que pisaran a la vez, van al mismo ritmo, yo creo que se reparten las carreras para tener premios para todos, son buena gente y sus familias les necesitan

- Pues podrían volverse a su tierra y dejarnos algo para nosotros

- No seas así hombre, que no tienen otra cosa, lo que para ti es afición para ellos es cara o cruz, si sale cara comen, la cruz les avergüenza

- Hombre, siendo así, ¡...Vamos, corre chaval que no te cojan!

Estaba cansado pero apretaba los dientes y seguía corriendo para ganarse el pan mientras soñaba con volver a casa para llevarle agua fresca a su madre y verla sonreír de nuevo.

Tarde o temprano tenía que lesionarse y así ocurrió, tantas competiciones forzaron en exceso una máquina de carne y hueso que terminó por romperse, se recuperó pero ya no corría como antes y otros paisanos más veloces y en forma ocuparon su lugar.

- ¡Me cago en la leche!, adiós.

Volvió a su tierra solo, de noche y con la moral por los suelos, al asomar su rizada cabeza al interior de si mismo comprendió que el futuro ya no sería en cinemascope como soñó a los dieciséis, es lo malo que tiene nacer pobre en cualquier parte.

Quizás algún día no muy lejano un hijo suyo consiga sus propios sueños sin tener que dejarse la vida en el camino y con ese pensamiento le volvió la sonrisa.

- Hola mamá, ¿necesitas que vaya por agua?

- No hijo, hoy no es preciso que corras, solo siéntate a mi lado y cuéntame como te ha ido

- Si mamá, hoy lo necesito, estoy tan cansado...

- Nunca debí dejarte marchar de casa hijo, nunca debí dejarte marchar, uno es de donde nace

- Si mamá, no volveré a marcharme de... España

Dedicado a toda esa gente que tiene que irse a buscar las lentejas lejos de casa, entre todos podríamos hacerles la vida más sencilla.

domingo, noviembre 20, 2005

Señor Ramírez

Contestación a un periodista que escenificó en la edición sevillana de ABC un ataque en toda regla contra los corredores populares porque la celebración del maratón debió fastidiarle algún plan que tenía pensado para aquella mañana de domingo.

Le escribí la carta que hoy publico porque me molestó su actitud poco comprensiva, rompe un poco mi trayectoria de no confrontación siempre que se pueda evitar pero bueno ya digo que me sentó fatal; el periodista me contestó pero ni encuentro su contestación ni recuerdo el tono de la respuesta, creo que no se disculpó.




Señor Ramírez,

Atribuido a su intelecto y clarividencia esta mañana he podido leer este comentario en uno de los foros de atletismo que frecuento "Hoy han publicado en el periódico ABC un articulo de Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, en el se queja del tráfico que hay en Sevilla y lo que le molestó el maratón.... palabras textuales de este señor para referirse al maratón: Tres o cuatro que corren una jartá y lo ganan y tropecientos mil que corren muy poco y pierden siempre, porque abundan los gordos perfectamente equipados con su felpa para el sudor y los michelines colgando y el tráfico desviando".

Como no he tenido la oportunidad de leer personalmente el comentario desconozco si la literalidad del entrecomillado se corresponde con lo por usted escrito, sin embargo no me extrañaría que fuera cierto por venir de antiguo este tipo de ataques, amparados en la libertad de expresión, otros antes que usted – como D. José María Güelbenzu – en otro periódico nacional han dedicado su corrosiva prosa a fustigar desde una tribuna de prensa a los, sin duda, muchos menos de tropecientos mil que en esta piel de toro nos dedicamos a hacer deporte como alternativa al sedentarismo y otras actitudes también perjudiciales para la salud y la mente.

Verá usted, sin entrar en descalificaciones personales preferiría hacerle saber de primera mano mi opinión ya que soy uno de esos que corren muy poco y pierden siempre, categoría socio deportiva en la que me encuadro ateniéndome a su particular categorización atlética, toda vez que no me podrá acusar de gordo, ni de usar felpa ni de acumular más michelines que los absolutamente imprescindibles, al menos hasta que me conozca.

Soy sevillano de nacimiento y madrileño de adopción, tengo casi cincuenta años y un aspecto digamos que sano aunque sin estridencias. A pesar de mi condición de corredor aficionado, o popular como se dice ahora, para preparar este mi sexto maratón llevo casi 4 meses siguiendo un plan de trabajo bastante riguroso, pagándome la fisioterapia de mi bolsillo, comprando una tan buena como cara ropa deportiva de mi bolsillo – nada de felpa caballero, solo el mejor Dry Fit -, cuidando mi alimentación de mi bolsillo, en una palabra sacrificándome y dejándome en el camino una parte del salario que percibo por trabajar al menos 8 horas diarias, a veces más.

Entre semana utilizo las dos horas de la comida para practicar en un parque público mi deporte favorito, para ello pago de mi bolsillo una cara entrada a un gimnasio municipal del que solamente utilizo vestuario y duchas, practico corriendo por el parque porque no hay instalaciones deportivas donde poder hacerlo, al menos cerca de mi trabajo.

Entre otros gastos que no refiero para no extenderme demasiado, para ir a correr por Sevilla la mañana del domingo 29 de febrero de 2004 he tenido que pagarme la ida y vuelta del AVE (92 euros), un hotel en el barrio de la Macarena (149 euros), la cena del viernes (29), la comida del sábado (30), la cena del sábado (30) y la comida del domingo (25). En el fin de semana en Sevilla he tomado no menos de 10 taxis para diversos desplazamientos (unos 60 euros más).

Conmigo han venido otras 9 personas, entre amigos corredores y acompañantes, cada una de las cuales ha desembolsado de su bolsillo una cantidad similar, entre todos los demás solo éramos cerca de 3.000 gordos sudorosos y perdedores más los cuatro que corren una jartá y que seguramente estaban allí invitados por la organización con todos los gastos pagados; todo ese dinero se ha quedado en la ciudad luego algo de negocio habrán hecho ustedes con nosotros, sudorosos perdedores que cortamos el que supongo fluido tráfico sevillano de un domingo cualquiera.

Por si fuera poco el ayuntamiento nos ha cobrado casi 14 euros por la inscripción, inscripción que nos da derecho a correr sobre el asfalto sevillano entre las 9:00 y las 14:00 con el tráfico perfectamente cerrado por razones que incluso usted puede entender si se lo propone; nosotros hemos cumplido todo lo que nos han dicho que teníamos que cumplir y por tanto no nos sentimos culpables de nada, hemos corrido una carrera de pago Sr. Ramírez, proteste usted en otra ventanilla.

Como ciudadanos sentimos las molestias ocasionadas a otros ciudadanos por causa de nuestra prueba deportiva pero este tipo de actos engrandecen a las ciudades que los acogen y alguna molestia conllevan como es normal dada la naturaleza del evento; he tenido la oportunidad de correr fuera de España y no solamente no nos consideran gordos que corren muy poco y siempre pierden sino que nos ponen como ejemplos a seguir y nos cuidan señor Ramírez, a base de bien.

Este evento ha dejado muchos euros en las arcas municipales y en las empresariales de la ciudad, dinero que de otra forma no se hubiera recaudado ya que la mayoría de corredores acudimos desde fuera de Sevilla.

Eso si, con lo recaudado el ayuntamiento no tuvo a bien organizar la vuelta desde el estadio olímpico por lo que después de correr el maratón, ¿sabe usted que distancia se recorre?, tuve que volver al hotel en el coche de San Fernando, gracias a eso pude eliminar algún gramillo de grasa extra que me quedaba entre las costillas.

A usted sin embargo lo único que se le ocurre es ponernos de vuelta y media con la excusa de una supuesta gracia sevillana de la que carece por completo, más allá de utilizar la palabra “jartá” que a mi en concreto no me hace ni pizca de gracia o no la entiendo; puedo comprender que usted escriba lo que se le pase con tal de rellenar su columna, incluso que utilice su púlpito de prensa para comunicarnos su desdén para con nosotros los deportistas perdedores, gordos y sudorosos, a quién no puedo entender es al responsable de ABC que haya consentido su publicación, ¡enhorabuena a los dos!, ¡joer macho que graciosos!.

De su ecuanimidad y la del responsable espero leer un artículo similar, en el mismo tono y en el mismo periódico, al que nos ha dedicado a los corredores, a propósito de otros festejos que probablemente corten el tráfico sevillano más de una mañana al año, me refiero a la Feria de Abril o a la Semana Santa. Eso por no hablar de las consecuencias sobre el tráfico y la libertad de movimientos de las personas de cualquier Sevilla – Betis o de la corrida del siglo, claro que a lo mejor ahí no quiere usted entrar a opinar por habérsele agotado el tintero de la grasia.

En último caso podría usted haber opinado sobre la responsabilidad municipal como organizadora del evento deportivo en lugar de meterse con unos conciudadanos que además de llevar un negocio extra a su ciudad, adquieren mediante el pago de un dorsal el derecho a recorrer libremente sus calles sin riesgo de ser atropellados por cualquier civilizado conductor que molesto con el atasco que producen unos gordos desalmados le impidan llegar a tiempo a alguna cita.

A pesar de mi condición de sevillano, lo cual se supone que debe hacerme gracioso de nacimiento solo por el mero hecho de que los andaluces somos muy graciosos, y desde luego como corredor, lo cual se supone me convierte en un indeseable para el tráfico rodado dominical, su articulo no me ha hecho ni puñetera gracia, es que no la tiene oiga, lo coja por donde lo coja, ¿qué quiere usted que le diga?.

Se comenta por aquí que es usted comentarista taurino, bien podría escribir un artículo similar sobre los cortes de tráfico de los sanfermines navarros y animarse a publicarlo el próximo 7 de julio, en la edición navarra del ABC, si es que la tuviera o tuviese, siempre y cuando el redactor jefe se lo autorice. Allí a lo mejor aprecian en su justa medida su particular salero andaluz y no le cortan a usted allí las dos orejas y el rabo ni le conceden un imposible Pulitzer taurino.

Señor Ramírez, hay cosas que no tienen la menor gracia pero que pueden comentarse con algo de ella, fina ironía se llama la figura, pero su comentario no puede servir de ejemplo. Transmita mis respetos al responsable y cómprense ambos unas zapatillas, el deporte es algo sano a pesar de que colaboraciones como la suya puedan hacer pensar que mejor sería tumbarse a la bartola.

Y recuerden que se trataba de un maratón popular y no de unos Juegos Olímpicos, por eso es normal que hayamos participado el pueblo llano, a pesar de nuestra sudorosa gordura de eternos perdedores, y no solo los grandes atletas de los que sin duda estamos sobrados en esta tierra y de los que como corredor me siento orgulloso.

¡Ea, a mah vé!.

martes, noviembre 01, 2005

La brisa

Aquél 2 de marzo de 2003 en Hemeroscopeion se celebraba un diez mil y para allí que nos fuímos, hasta la fecha ha sido el mejor diez mil de mi ridiculum vitae deportivo así que no tuve más remedio que contarlo. Otra historia larga pero es que fueron 1o kms.





La brisa mediterránea me refresca la cara, el sol cumple con su cometido y ha empezado en plena forma esta mañana de marzo, los dos nos acabamos de despertar pero sabemos lo que tenemos que hacer para disfrutarnos mutuamente, yo que llevo la mejor parte me dejo hacer entornando los ojos, sintiendo sus beneficios de cerca, casi en exclusiva, la música que suena hace que me sienta “diferente” de otros días, soy el mismo de siempre pero me noto distinto, experimento bienestar, mens sana in corpore sano, ¿estaré soñando, me habré equivocado de vida?...

Si el mundo fuera de color de rosas
No sería azul el color del mar
No habría oro en tus cabellos
Plata en la luna, ni en el agua cristal...

El pueblo se aproxima a menos de 50 por hora pero no tengo prisa por llegar así que decido alargar un poco más este momento, reduzco la velocidad hasta sentirme realmente cómodo, debo parecer una tortuga coja a los pocos conductores que me encuentro pero es domingo, que se relajen, la música de Rosario sigue resonando con fuerza en mi cabeza, la llevo como música de fondo pero yo ya estoy con la mente en otra parte, si no fuera porque voy conduciendo diría que estoy flotando...

Si me pidieras que te dijera
Cuatro palabras así al azar
Dibujaría el mar de tus besos
Y así contigo descansar...


Por fin llego al pueblo, tranquilidad de invierno con clima de primavera, se respira calma por todas partes, algunas personas están colocando pivotes naranjas por el futuro circuito, encuentro aparcamiento a las primeras de cambio, lo que yo te digo, ¿estaré soñando, me habré equivocado de pueblo?...

Recojo el dorsal sin más problemas, todo es correcto, el nombre y los apellidos están bien y eso por sí solo es una noticia de portada en mi pequeño anecdotario, el año de nacimiento también, ¡vaya!, me han clasificado como veterano femenino pero eso no es un insulto sino un error que parece ser ya han subsanado.

Desayuno en El Comercio que es una de las cosas que más me gustan del pueblo, desayunar en El Comercio, la otra cosa que me gusta del pueblo es el propio desayuno, café, zumo y tostadas con aceite. Hoy la camarera está atenta y simpática, el desayuno está como siempre, rico rico de verdad y me sienta de maravilla, ¿estaré soñando, me habré equivocado de sitio?...

A la hora convenida me presento en la zona de quedada y allí, poco a poco, empezamos a reunirnos unos cuantos foristas que no relaciono para no dejarme a ninguno; algunos con las familias o parte de ellas, otros solos, todos unos campeones que se han llegado hoy hasta aquí desde cualquier parte.

Puede que en este caso sea distinto porque aquí se celebran en verano "los bous a la mar", una fiesta donde se la juegan toros y público sobre el borde del muelle, acabando las más de las veces, todos juntos en el mar.

Sobre las 11 empezamos a calentar, propongo hacerlo por el puerto que está junto a la salida y no tiene pérdida, casi todos aceptan y allá nos vamos, no se por qué pero calentar por el puerto me pone la adrenalina a tope, la realidad es que en todos los calentamientos de todas las carreras me pongo igual, aunque no tengan puerto de mar.

Los guiris autóctonos además de extranjeros, mayores, altos, rubios, fortachones y llevar calcetines con las sandalias suelen ser tempraneros y se entretienen viendo al personal arriba y abajo, no es que las 11 sea demasiado temprano para ellos que tanto madrugan pero cualquier otro domingo ven otro tipo de gente, más del tipo “venimos de juerga ¿qué hará esta gente trotando a estas horas?.

Tengo los colores que pintan la madrugada
Y una melodía bajando por mi espalda
Quiero atar el tiempo
Con una cadena de la suerte
Tú me estás volviendo diferente...

Hace ya un buen rato que apagué la radio del coche, incluso estoy lejos de donde lo tengo aparcado y supongo que cerrado, es que yo para estas cosas soy muy mío, pero sigo escuchando esa canción en mi interior, no me la puedo quitar de encima ni tampoco quiero que deje de sonar; mientras tanto sigo calentando motores por el puerto de mar bien rodeado de foristas.

Decido ponerme en primera fila del calentamiento aunque solo sea para sentir el vértigo de la velocidad por unos minutos, voy junto a ellos, me siento uno de ellos, soy uno de ellos, ellos no lo saben - porque soy de natural reservado para ciertas cosas y no se lo pienso decir y mucho menos corriendo - pero me gustaría decirles que me siento muy orgulloso de poder compartir este momento mágico de los domingos, cuando las ilusiones todavía están intactas y no nos duele nada.

Puede que la carrera me salga mejor o peor de lo previsto pero, desde luego, yo ya he apañado el día, no puedo estar más contento de lo que estoy ni falta que me hace, nuevamente estoy sacando buen provecho a otro fin de semana.

¿Qué, nos hacemos unos progresivos para entrar en materia?, ¡ya te digo, vamos que hoy no estoy para decir que no a nada ni nadie!, sin pensármelo dos veces me lanzo en pos del forista más rápido del día que, en este caso, es de Albacete pero que cualquier otro domingo bien podría ser de Getafe, Valencia, Sevilla, Madrid, Barcelona o de Fuenlabrada; será por la sal marina, por el azul de los barcos, por los efectos incontrolados de la mistela de anoche o por la mezcla de todo un poco pero corro tanto que para mí que he despegado y estoy volando.

El de Albacete, que como he dicho antes podría ser de cualquier parte, reduce un poco la marcha pero yo debo seguir flotando, al final me tiene que llevar pacientemente hasta la meta cogido por un cordel como a los globos de colores, es que por un momento he debido estar levitando y me cuesta bajar al suelo, ¿estaré soñando, me habré equivocado al ponerme las piernas esta mañana, estas parecen de carreras?.

En la zona de salida nos freímos a preguntas sin esperar respuestas, ¿estás bien, qué vas a hacer, qué tienes previsto?, mezcladas con los lamentos típicos, ¡pues el caso es que me duele aquí, justo al lado del pelano, he dormido mal, la abuela fuma!, mientras esperamos la salida entre escrutadoras miradas a derecha, izquierda, delante, detrás, arriba y abajo... en segundos hacemos una precisa evaluación 360º del entorno, no se para qué ni por qué; a mí todo el mundo me parece que está muy fino y me parece que cuando den la salida me voy a quedar más solo que la una.

¡PUM!, somos tan poca gente en esta agradable carrera local que hasta podemos oír claramente el disparo de salida, eso que nos perdemos en las multitudinarias de categoría internacional, mucho ruido y, las más de las veces, pocas nueces; la estampida que se produce a continuación no tiene nada que envidiar de cualquier día de “bous al carrer o a la mar”, me despierta por completo a la vez que me despeina el flequillo con tanto mimo peinado esta mañana y me recuerda mucho al día que llegué a esta preciosa localidad de la costa...

Era domingo y era por la mañana, estábamos en la misma calle comprando prensa, tabaco, pan, unos alicates, semillas, un carrete de fotos..., en fin lo imprescindible para pasar uno de aquellos aburridos domingos; recuerdo el corto silbido ascendente de un cohete, su explosión en el aire y mucha gente joven y no tanto corriendo delante de unos torazos negros, bajando el folclórico conjunto a toda pastilla por la calle principal en busca de su puerto para allí jugar a las ahogadillas entre la algarabía general.

Hoy es algo diferente pero el ambiente y las pisadas de los corredores me retrotraen a aquél día, es la misma calle pero la hacemos al revés, no hay toros a la vista pero hay mucha gente que está hecha un mulo, antes de darnos cuenta hemos llegado al primer kilómetro en tiempo récord, alguno se ha debido descolgar pero no puedo verlo sin arriesgarme a que me planche la marabunta, aprovechando mi altura oteo a mi alrededor y veo a uno de los foristas con los que me comprometí a correr y al que llamaremos el forista adjunto para concretar.

El forista adjunto, debido al esfuerzo realizado para posicionarnos en la salida, no habla mucho pero parece atento a todo, le voy leyendo los parciales de paso y de paso le voy confundiendo con mis datos porque cuando corro la sangre desaparece de mi cabeza y no me debe regar bien la azotea, en esos momentos uno no está para calcular y menos para las matemáticas, la física y/u otras ciencias ocultas. Decido hablar del paisaje, lo cual parece aceptar de mejor grado aunque no consigo que me cuente la historia del castillo que estamos bordeando justo en ese momento a pesar de que se que la conoce.

Seguimos recorriendo el pueblo entre los aplausos y el ánimo de la gente, hoy no me fijo en nada que no tenga que ver con la carrera por lo que voy descubriendo cosas nuevas a cada zancada, entre otras que el pueblo tiene cuestas, pequeñas pero cuestas; como vamos bien de tiempo y ya estamos cruzándonos con los primeros que van de vuelta, aplaudimos al primero y al segundo, a este último con más motivo porque se llama Martín Fiz y parece ser que todos le conocen porque se le anima incluso por su nombre, no es cuestión de llevar la contraria a sus familiares.

También vemos pasar al de Albacete que podría se de cualquier parte, circula como un cohete a reacción, para mí que ha debido quedar con su señora y llega tarde y ya se sabe como son algunas señoras para estas cosas, de lo que deduzco que el de Albacete que podría ser de cualquier parte debe correr así porque se lo pide el cuerpo porque, ahora que lo recuerdo, antes de empezar me dijo que no había quedado con ella hasta la entrega de premios.

En una de las contra vueltas vemos a dos amigos, uno de ellos forista, que van último y penúltimo respectivamente, aquí casi nos paramos a aplaudir pero nos conformamos con gritarles nuestro ánimo más sincero.

Cuando las noches se vuelvan días
Días dorados para soñar
La yerba verde bajo la escarcha
Y de mi mano despertar


Vaya hombre, ahora que estaba saludando a mis amigos me viene de nuevo a la cabeza otra canción de Rosario, si tuviera flores las tiraría al paso de los pies de estos dos amigos porque se lo merecen.

Embargado por las emociones y dado que no consigo que el forista a quién llamo forista adjunto me cante algo que me haga olvidar la canción de Rosario, decido concentrarme concretamente en la carrera, cosa que consigo con cierto esfuerzo porque sin querer le estamos dando fuerte a la zapatilla y empiezo a estar un poco cansado.

Estamos a punto de acabar y volvemos a subir por última vez la calle principal, giramos de nuevo en dirección al puerto y nos dejamos caer completamente despendolados cuesta abajo, como auténticos “bous” de carreras camino del mar, a toda pastilla porque al fondo acabamos de ver el reloj de meta y, si apretamos, lo mismo llegamos por debajo del tiempo previsto, cosa que finalmente conseguimos aunque no era estrictamente necesario, apretamos más que nada por la ilusión que da.

Entre gritos de ánimo emitidos por los foristas que han terminado y por nuestros familiares alcanzamos la meta, nos dan el papelito con los datos de la carrera, recogemos la bolsa del corredor, la medalla conmemorativa y a propuesta del forista que aquí estamos llamando forista adjunto, decidimos seguir corriendo en busca de los dos rezagados.

Los guiris del bar-terraza con vistas al mar, a estas alturas de la mañana algo más que contentillos a juzgar por el color de sus narices y las jarras vacías sobre la mesa, nos indican entre gestos y risas que la carrera es en la otra dirección pero no saben que vamos en misión de rescate. Supongo que será eso lo que nos quieren decir porque no les entendemos ni papa, hablan raro, como si no fueran de por aquí.

Finalmente les encontramos, a nuestros amigos no a los guiris, cerca de las murallas, puede que les queden dos o tres kilómetros nada más, y nada menos, pero tranquilos chicos que ya estamos aquí los refuerzos morales, les da mucha alegría que lleguemos y en mi cabeza empieza a resonar otra canción...

Que bonito cuando te veo
que bonito cuando te siento
que bonito pensar que estas
aquí junto a mi


Formamos un buen grupo de corredores, estéticamente hablando parecemos un grupo de amigos que corren juntos, detrás nuestro un policía en su moto nos promete entrar en meta bajo el sonido de las sirenas, no se bien a que se refiere pero las sirenas siempre han tenido fama de cantar estupendamente, por lo menos en las películas, claro que como estarán dobladas nunca se sabe.

Seguimos andando y corriendo y volvemos a ver a los guiris nariz de pimiento, están todavía mucho más contentos y felices que antes pero enseguida comprenden lo que estamos haciendo y les dedican un gran aplauso, a pelo y sin necesidad de traducción simultánea, a nuestros amigos. Si es que además de saber vivir, han vivido mucho y saben que se lo agradecemos de corazón.

Gracias guiris, vosotros también sois cojonudos como diría cualquier forista de Corrales.

Con la emoción estos dos se ponen a correr más deprisa y les tenemos que decir... ¡quietos paraos!, que la meta está cerca y vamos sin prisa. La canción sigue su curso en mi cabeza, supongo que ellos no la oyen porque estarán oyendo otro tipo de música en sus cabezas, puede que música celestial.

Que bonito cuando me hablas
que bonito cuando te engañas
que bonito sentir que estas
aquí junto a mi

La meta se acerca, la vemos a nuestra izquierda al pasar nuevamente por la calle principal, el policía cumple su parte y activa la sirena de la moto, ¡... que chasco, se trataba de “esa” sirena!, entre su ulular y los ánimos de todos, público, corredores y demás presentes, a ella llegan estos dos campeones completando felizmente su dominical mañana deportiva.

Nos hacemos discretamente a un lado y les dejamos solos para que disfruten a solas su momento, vemos que de inmediato un periodista radiofónico está entrevistando al que ha llegado el último, para que luego digan que ser forista no es importante, hasta salimos por la radio.

Que bonito seria poder volar
y a tu lado ponerme ya a cantar
como siempre lo hacíamos los dos
Que mi cuerpo no para de notar
que tu alma conmigo siempre esta
y que nunca de mi se apartará.

Que bonito cuando acaricio tu guitarra entre mis manos
que bonito poder sentirte así siempre así


De repente la canción ha terminado su carrusel reproductor en mi cabeza y puedo dedicarme a disfrutar con los amigos en la zona de meta mientras esperamos la entrega de trofeos, hoy también hemos ganado algunas medallas y copas para el recuerdo, medallas para todos y copas para el forista de Albacete que podría ser de cualquier parte y para la forista de Valencia que solo podría ser de Valencia, “los foristas somos la h... viva la madre que nos parió”.

Como todo lo bueno esto tiene que acabar, la brisa mediterránea nuevamente refresca mi cara, ahora iluminada por la ilusión de haber pasado otra mañana superior, el sol cumple con su cometido vital y es necesario cubrirse la cabeza, los dos llevamos despiertos varias horas pero sabemos lo que tenemos que hacer para disfrutarnos mutuamente, ¿estaré soñando, me habré equivocado en algo?.

Ya que llevo la mejor parte me dejo hacer entornando los ojos, sintiendo sus beneficios de cerca, compartiéndolo con todos los demás, otra música empieza a resonarme en los oídos para hacerme sentirme de nuevo diferente de otros días, soy el mismo de siempre pero ahora toca cantar.

Vuelvo al coche, pongo la música a todo trapo y la nostalgia me sale a borbotones, no estoy triste sino todo lo contrario, de vuelta a casa y vuelta a pensar...

Agua de nieve, en tus ojos de cielo
yo quería ser la flor que acaricia tu pelo
mucho quería, pero más pudo el miedo
hoy no hay golpe de timón que desate el enredo

Inexorablemente la mañana se acaba y la letra que escucho acompaña mis pensamientos, es como si la cantante floreada supiera exactamente como me siento y me lo dijera al oído “acabas de pasar otro domingo por la mañana, prepara el siguiente”, “no tengo nada que preparar, la maleta siempre está lista”...

Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar que se va entre los dedos.

Poco dormía pero mucho soñaba
fuiste la mejor manera de empezar la mañana
fueron semanas o tal ves fueron días,
no supimos donde ir con aquella alegría
Pero el día todavía no se acaba,
por delante nos queda toda la tarde...

Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos

Pude estar equivocado,
pude tener la razón
pero tuve un acorde
de la mejor canción,
el sonido de mi corazón


Ahora esperaré con ganas el próximo fin de semana, otro domingo cualquiera en cualquier parte, no se, consultaré los foros a ver que toca, ahora solamente...

Quedan rumores como gotas de un río
queda el eco de tu voz que atraviesa el olvido
mucho quemaba pero más pudo el frío
ya no hay golpe de timón que desate este lío.

Agua y sal,
agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos


Espero vivir muchas mañanas más de domingo como ésta pero me conformaría con poder seguir saliendo a correr por cualquier parque, en cualquier parte, a cualquier día y hora, con cualquiera de vosotros.

¿A quién no le gusta correr los domingos?. Posted by Picasa

domingo, octubre 30, 2005

All you need is Run

Esta historia la publiqué en el foro de carreraspopulares allá por junio del 2002, por motivos laborales viajé a Miami y ni siquiera allí pude dejar de correr, por aquel entonces ya me había picado la fiebre del corredor.



Viajar es un placer

Empiezo a pensar seriamente que mi nueva afición por correr tiene algo de adictiva, me informan en el trabajo que tendré que viajar una semana al extranjero y en lo primero que pienso es: ¿qué camisetas echo en la maleta, cuantos pares de calcetines, se podrá correr por allí, llevo zapatillas de repuesto, cuantos metros tiene una milla,...?.

Un segundo síntoma me induce a pensar que, realmente, se trata de algo verdaderamente adictivo: en el mismo avión leo en la revista de Iberia los estiramientos recomendados para sobrellevar la larga duración del vuelo, vienen explicados con excelentes gráficos y son sospechosamente parecidos a los que solemos hacer los pops a diario... se ve que hacer deporte me va a servir hasta para volar.

Mis sospechas quedan definitivamente confirmadas cuando, nada más poner pie a tierra, noto que me entran unas ganas locas de salir corriendo... pero de vuelta a casa; por lo visto es una reacción muy hispánica ante la congoja que provocan ciertas preguntas del test de entrada en el país “¿es Vd. espía, ha secuestrado a algún niño americano...?” y las del “amable” policía de turno “¿a que ha venido Vd. a USA, trae comida o animales vivos?”, como no sea que me hayan notado el animal que uno lleva dentro...

En el taxi, de camino hacia el hotel, me sorprendo analizando el terreno a las 40 millas/hora de rigor: “este no parece un buen sitio para entrenar, ir por esta autopista de 200 carriles no creo que sea buena idea...”, ¿quién dice que el deporte no está presente en mi vida?.

Tropecientas millas después empiezo a denotar cierto cansancio, el trayecto lo he realizado en taxi pero yo llego como si lo hubiese hecho corriendo, analizar posibles circuitos también cansa.

Por fin en el hotel lo primero que quiero saber es si existe el gimnasio que vi unos días antes en la página web del hotel. Mañana no quiero perder ni un segundo buscándolo cuando me levante temprano a entrenar.

Espejito, espejito...

Antes de dormirme lo dejo todo listo, estoy nervioso como la noche previa a las carreras, no solo debo entrenar sino acordarme bien de todo para contárselo al foro.

Debido al cansancio no puse bien el despertador (por lo del am y el pm) pero me despierto sin problemas, ya me lo habían advertido, es el cambio de hora.

Salto de la cama y, antes de poner los pies en el suelo, ya tengo las zapatillas puestas, la camiseta, el pantalón, el cronómetro, el podómetro, la muñequera de Mapoma con la tarjeta magnética de mi habitación y la documentación, creo que incluso estoy peinado.

Aturdido por mi repentina rapidez vespertina consigo recordar que estoy fuera de casa y que es la hora de hacer deporte; viéndome vestido de pop empiezo a entender las cosas, por un momento pensé que me había equivocado de pijama anoche.

Me asomo por la window y veo que está lloviendo a cántaros, no podré salir a la calle pero no me arredro ante nada, ¡...lluvias tropicales a mí!; menos mal que hay un camino cubierto que une todos los edificios del complejo hotelero y llego seco y salvo al gimnasio, corriendo... por supuesto.

Tardo un poco en encontrarlo porque resulta que aquí lo llaman Fitness Center pero aún así no consiguen despistarme. He dicho que entreno y entreno.

Al entrar no doy crédito, esto parece la sala de la pelea final de Bruce Lee en “La furia del Dragón”: todas las paredes, columnas y techo están recubiertas de espejos, el suelo está tan brillante que lo parece; Adonis sería feliz aquí.

¡Hombre, ahí hay un aborigen!, debido a mi talante natural me dirijo a saludarle pensando que debe ser el “fitnesscentero” pero se trata de un error visual, soy yo mismo que me reflejo por todas partes... nunca me había visto por delante, por detrás, por derecha, por izquierda, por arriba y por abajo pero todo a la vez.

Ya que estamos aprovecho para darme los buenos días, “gud mornin, sir!”, “¿cómo que good morning?, que soy Jorge”, no se de donde ha salido pero es un compañero de Argentina que también ha ido a fitnearse un poquito; una vez saludados exploramos juntos el gimnasio y llegamos a la zona de las cintas, nos subimos, las ponemos en marcha (las instrucciones son iguales en todas partes) y, a galope tendido, como dos gauchos hermanos, cabalgamos un rato juntos por las inmensas y especulares praderas de la Florida.

Mirando al frente parece que estemos en la San Silvestre por la cantidad de gente que corre, “¿serán todos del mismo equipo, como van todos vestidos de la misma forma?”, obviamente somos nosotros mismos multiplicados por n, solo se trata de los espejos gastándome una nueva broma óptica.

Al rato veo un cartel que dice que el gimnasio no está “monitored” y que el usuario es el único responsable de lo que le pase (a sí mismo y/o al gimnasio), a pesar de lo cual decido continuar corriendo; no hemos venido hasta aquí para echarnos atrás.

El calor que hace es digno de una sauna así que tras 50 minutos decido parar y hacer mis estiramientos, unas abdominales y a la ducha... que hay que irse a trabajar.

Por la noche nos damos una vuelta por DownTown y Brickell y veo a los primeros naturales del país corriendo en plan popular: son una pareja de diseño y aunque van corriendo no parecen sudar; bueno, me digo, espera a ver más pops antes de ponerte a criticar.

Poco a poco veo a nuevos corredores, casi todos van solos, siempre por la acera, llevan walkmans y la ropa y calzado parecen normales, como las que suelo ver en Madrid cualquier día de entrenamiento.

Me llama la atención la cantidad de gente que va vestida con pantalón corto, camiseta y zapatillas pero que se limitan a ir andando, más o menos rápido pero andando. Es gente joven en su mayoría, van charlando y hacen gestos muy exagerados con brazos, piernas y cabeza, ¿estarán preparando las 62,15 millas en 24 horas de Corricoleison?.

Mientras cenábamos en Coconut Grove una hamburguesa en toda regla, bebiendo una limonada y oyendo música típica de los años 50, veo al primer espécimen con pinta de popular: se trata de un aborigen de pelo largo, edad media, algo cachitas y corre con camiseta de tiras. Casi lloro de la emoción.

Dudo entre aplaudirle o irme detrás suyo y preguntarle si no se siente raro en medio de tanto jogger pero, en ese momento, pasa una rubia cañón -la carne es débil- y me despisto; cuando quiero darme cuenta del tipo no queda nada a la vista, ¿habrá sido una alucinación?, para mí que la limonada me está haciendo efecto.

Misión imposible

Al siguiente día vuelvo a repetir la operación del gimnasio, sigue lloviendo pero ahora a mares. Me dicen que es la época, que si los huracanes, los tornados, etc. y que no cambie mis planes por culpa del tiempo.

En este momento pienso en aquella pregunta de Francisco Garabitas en la que explicaba como actuar en caso de rayos, tengo que pedirle que amplíe la sección meteorológica con lo típico de por aquí.

Visto como llueve desisto nuevamente de salir por la calle y me dirijo al gimnasio o Fitness Center; ¡como mola!, llevo aquí un día y ya hablo inglés perfectamente.

Varios días después descubro que mi políglota habilidad no es real, es que por aquí mucha gente habla español. Lo que no entiendo es porque, cuando me ven, directamente me hablan en mi idioma, se ve que no me he depilado bien el entrecejo o que se me nota demasiado la rosca de la boina.

Bueno, también puede ser que los yanquis sean gente lista, si han llegado a la Luna seguro que pueden reconocer a un lunático como yo y hasta hablarle en selenita, si hace falta.

De camino al gimnasio, correteando por el jardín, veo algo que me recuerda al foro, lo mismo esta chica tiene capacidad de traslación y se me ha aparecido en plenos USA, yo saludo por si acaso pero me parece que no era un gecko.

En el gimnasio repito la operación del día anterior, casi una hora de “equitación” con muchos cambios de ritmo para no dormirme. Esta vez me fijo mejor y hay varias televisiones encendidas, ¿a que no sabéis que deporte estaba sintonizado en todas?..., fútbol, increíble pero cierto.

Veo a una mujer que estaba corriendo en otra cinta, con esto de los espejitos no sabría decir si estaba delante, al lado o en el jardín. Se le cae una tarjeta del bolsillo y por un momento pensé: “caballero español se baja de su cinta, recoge la tarjeta y se la entrega a la linda americana”, solo fue un momento de debilidad porque ni soy tan caballero ni ella me parecía tan linda.

No tengo nada en contra de las corredoras que no me parecen tan lindas, todo lo contrario, pero la tarjeta fue amablemente recogida de la moqueta por una especie de gladiador americano ciertamente desproporcionado: de cintura para abajo parecía Fred Astaire y de cintura para arriba Mister T. Así las cosas decido seguir corriendo y no buscar emociones fuertes, no hay que mezclar la pasión con el deporte, ¿o si?.

La gente con la que he venido de viaje tiene la curiosa costumbre de cenar cada noche, así que nos vamos a cenar a un restaurante cubano y mientras intento aparcar el trolebús que tenemos como medio de transporte veo a varios naturales corriendo.

Nuevamente se trata de una pareja pero esta vez del mismo sexo, son un par de señoras que van andando a toda pastilla, cada una con su cinta de cabeza para el sudor, la botellita de agua mineral y con pinta de llevar 10 minutos de paseo.

Al poco aparece un grupo, debe tratarse de una familia (eran todos parecidos), no se si van haciendo jogging o es que les cierran el “mall” (grupo de tiendas) pero no me parece que se esfuercen demasiado, cada uno corre como quiere, puede y sabe.

Creo que aquí lo de correr admite más interpretaciones de las que yo pensaba, el personal más bien se dedica a caminar. Es una opción de salud igualmente válida pero yo prefiero correr.

Bueno, con dos días de estancia no parece que haya avanzado mucho, de seguir así veremos que le cuento yo al foro sobre la parte deportiva de mi viaje.

A la tercera va la vencida

Es el tercer madrugón que me pego esta semana para intentar salir a correr, por favor no quiero volver al salón de Bruce Lee, mi reino por una salidita a la calle.

Esta vez no llueve así que enfilo directo hacia la calle, en la caseta de entrada al hotel me para el guarda jurado Henri (léase jenri), un tipo realmente simpático, tras identificarme me desea una buena carrera, eso espero amigo.

Salgo a la calle, tuerzo a mi derecha y a unos 200 metros veo mi punto de partida, se trata del cruce de la 41 con la 87 y por delante me esperan un puñado de millas.

Mis zapatillas españolas enfilan la 41ª avenida y empiezo a correr, está recién amanecido el día y ya tenemos 26º C, la humedad es del 90% y, para variar, hace bastante bochorno.

Sin más demora empiezo a correr, no creo que me vaya a perder, haré media hora para allá y me vuelvo. A los 5 minutos empiezo a pensar que esto de correr en línea recta, sin curvas y con buena visibilidad, resulta una dura prueba para la cabeza de un corredor.

¡Ánimo chico!, eres un maratoniano y vas a correr los 100 kms, deja de pensar en la inmensa recta, mira al frente, espalda recta, mueve los brazos y despega, que sepan los americanos como se las gasta un pop español.

Claro que todos los americanos que me pueden ver van sobre cuatro o más ruedas, pienso que les debe llamar más la atención ver a un peatón que la propia actividad deportiva que realizo. Puede que también quieran saber que es eso de “mapoma” que llevo escrito en la camiseta...

A los diez minutos encuentro una banderita americana tirada en el arcén, la recojo y veo que no está estropeada, se ha debido caer de algún coche. O es hija de una enorme bandera cercana que ondea en un mástil tan alto que seguro que han colocado arriba un satélite espía, ¿harán las banderas con sus hijas como los pájaros con sus polluelos?, lo mismo la ha tirado desde lo alto cuando me ha visto llegar; está decidido mamá bandera, me llevo a su hija a casa, no se hable más.

En un primer momento pienso en llevarla a la vista, que se vea bien, pero me acuerdo de mi tierra donde no está bien visto llevar visible la nuestra, a ver si se van a creer que soy un reaccionario.

Al rato me doy cuenta que aquí todos deben ser reaccionarios porque montones de casas, coches y personas la llevan y van con ellas a todas partes. Decido guardarla por dentro del pantalón para no llevarla en la mano, espero que vaya cómoda.

Un poquito más adelante paso corriendo cerca de un pequeño lago, en la orilla –todo césped- hay una pata con sus patitos, parecen naturales, no de cuerda; decido acelerar no vaya a ser que la señora pata también quiera que adopte sus patitos.

Sigo corriendo sin nada interesante que reseñar, la recta sigue siendo interminable cuando, a lo lejos, veo que viene uno corriendo, se trata de un pop con cascos y viene hacia mí... naturalmente pasa de largo sin saludar y yo sigo a lo mío.

Ahora veo venir a 3 latinos que más parece que vayan bailando que corriendo, bueno estos al menos responden a mi saludo. Me miran como si yo fuera raro, sudando y echando el bofe.

Paso por otra zona lacustre y pienso en acercarme a la orilla para mojarme la cabeza un poco, que voy algo acalorado, pero me da por pensar “a ver si va a salir un cocodrilo del agua verdosa, me confunde con una hamburguesa poco hecha y me muerde en los coconuts”; aunque llevo la bandera del 7º de caballería en el refajo decido que mejor paso un poquito del calor, que tampoco es tan malo sudar. Que lo mismo el cocodrilo no entiende de banderas.

Llego al cruce con la 104, se trata de un cruce enorme y está todo lleno de coches, camiones, vans... hay de todo menos peatones. Pulso un botón para que el semáforo me permita pasar pero aprovechando un descuido de la industria automovilística cruzo a toda caña antes de que cambie de color.

Nada más cruzar se pone el peatón verde y yo sigo corriendo, la cola de coches que se está montando me provoca una sonrisa malévola, he conseguido parar todo un estado con solo pulsar un botón... ventajas de tener dedos.

Espero, sinceramente, que nuestro amigo sin-Guelbenzu sea uno de los atascados y que vuelva a escribir un artículo en El País: al verme por allí creerá que soy un yanqui, escribirá pestes de los mismos y la Navy invadirá su casa de Madrid y le deportarán a Guantánamo y los pops del mundo daremos las gracias a la casualidad por quitarnos a ese plomo de en medio.

Tan listo como parecía y ha caído en la trampa. ¡Los populares somos la leche, viva la madre que nos parió!.

Pensando en estas cosas he llegado a la mitad del tiempo previsto y decido dar la vuelta. Mi reloj ya indica 28º C pero sigue sin pegar el sol, se trata de calor húmedo. Cuesta llevar el ritmo por lo que reduzco un poco la velocidad del trote. Mi corazón palpita como una patata frita.

Volviendo al hotel adelanto a una pareja de afro americanas que, ¿lo adivináis?, van andando deprisa y haciendo esos gestos. Me fijo mejor y llevan unas bolsas de papel con donuts gigantes, contra gustos no hay nada escrito y no seré yo quién empiece.

Sigo corriendo pero tengo que parar en el mismo semáforo de antes, miro a ver si está por allí nuestro enemigo público número 1, sin-Guelbenzu, y aprovecho que no le veo para salir de estampida. Seguro que han electrificado el botón para evitar que se repitan semejantes hechos.

Exhausto por fin llego al punto de salida, hace más de una hora que salí, entre patitos, semáforos, banderas, coches, cocodrilos y escritores con mala uva he tardado más de la cuenta en volver pero no me importa: he disfrutado.

Datos técnicos que siempre son del gusto de la concurrencia: mi podómetro indica 12 kms, es decir 7,4 millas y he tardado 57 minutos en recorrer la distancia. Seguramente he corrido más deprisa de lo aconsejable en mi preparación a estas alturas de la temporada pero... no he podido evitarlo.

Quería decir que no he visto un solo perro (ni sus cacas) durante todo el recorrido, ¿se los habrán comido los cocodrilos?. Tenía miedo de encontrarme alguno porque, a ver, ¿cómo le digo, ¡hola perrito bonito!?.

Entro corriendo al hotel y mi amigo Henri me dice que España va ganando, hay que ver, como corren las noticias.

Me ha gustado tanto la experiencia que mañana pienso hacer lo mismo, si hoy iba en dirección NW mañana iré en la contraria; ahora que lo pienso, mi reloj no tiene brújula pero hay tantos carteles que espero no equivocarme.

En una película vi a un tío que se llamaba Forrest Gump, salió a dar una vuelta y no paró en mucho tiempo; bueno, si me pasase lo mismo no tendría nada de particular, si no me equivoco me han dicho que puedo llegar hasta Canadá sin abandonar para nada la 95. Espero que pongan avituallamientos cada 3,1 millas.

Se me olvidaba, no se que significa realmente pero corriendo he visto un gran anuncio de las gambas Buba Gumps, si, las de la película, parece cosa de asociación de ideas, ¿o me habrán implantado un lector escáner del pensamiento en la aduana sin que me haya dado cuenta?.

Miami Beach

Esta noche hemos tenido la cena oficial del viaje, pagan los compañeros de Miami y eligen un famoso restaurante especializado en carnes en la zona de South Beach.

Amigos del foro, el chuletón o prime rib ... ¡va por ustedes!.... yo creo que me he debido comer una chuleta de brontosaurio porque estoy a punto de reventar.

Una parte de la playa se llama Art Decó y allí la gente no entrena, al menos esta noche. Pero hoy no me importa, por esta vez haré de guiri oficial y estaré atento para poder contaros lo que vea. Que no todo va a ser correr.

Antes de llegar a las playas pasamos por la zona portuaria, me dicen que es el mayor puerto deportivo (yates y otros flotadores) del mundo, a mi izquierda quedan unas islas donde viven los millonetis, son casas fantásticas vistas desde lejos, “aparcan” los yates delante y los cochazos detrás.

Al llegar nos damos un paseo, primero en coche para obtener una visión global y después andando; aunque es temporada baja hay bastante gente de la llamada guapa por todas partes. Bueno, también hay otro tipo de gente (como yo por ejemplo, a los que tengo el gusto de representar) que somos invisibles para los demás.

Por más que miro no veo a nadie corriendo pero me alegro la vista con otras cosas, ¡mamma mía!.

Aunque es de noche vamos a la playa, solo por verla y decir que hemos pisado la arena, sigo sin ver a nadie corriendo lo cual me decepciona un poco, uno viene a la meca pop y resulta que están de vacaciones.

O están en otras cosas, aunque tampoco veo parejas...

Después de cenar unos van a Mango´s (buena música latina, chicos y chicas de exposición y muy buen ambiente), yo prefiero seguir paseando para ver si me encuentro un pop que echarme a la boca y poder contárselo al foro.

No veo a ninguno pero me parece que estoy recuperando la vista, de repente tengo la agudeza visual de un buitre, no se me escapa ni una. Aclaro que normalmente veo peor que un topo.

Paso por el restaurante de Gloria Estefan y me acuerdo de la reciente incorporación norteña al foro con el mismo nombre; más adelante la casa de Versace y todo ello alicatado de cochazos y cuerpazos pero ¿dónde están los pop runners de este pueblo?.

Es evidente que no me voy a encontrar a ninguno esta noche, sin embargo algo me dice que en otras épocas del año esto debe estar lleno de gente.

Con otras temperaturas tendré que volver por aquí a revisarme la vista.

Se acabó lo que se daba

Bueno, la noche anterior acabamos un poco tarde y llegamos al hotel algo cansados, aún así me conecto al foro para coger fuerzas para mañana. Para vosotros son las 6 de la mañana y, nuevamente, soy el único usuario conectado.

Esta semana no me ganan ninguno de los habituales noctámbulos ;-)

Aprovecho para releer vuestros comentarios, escribir alguna cosilla y sobre todo para disfrutar de vuestra compañía. Encuentro el enfado de Fuel y me digo aquello de ¡no se os puede dejar solos!, los foristas más jóvenes que pregunten a los más veteranos el significado.

Al despertarme oigo de nuevo la lluvia golpeando en las ventanas y me entra una pereza monumental, no podré ir a la calle (la próxima vez no me olvidaré el chubasquero) y tampoco me apetece bajar al fitness center; siento decirle al foro que tomo una decisión trascendental y me quedo en la habitación; por primera vez desde que empecé a correr no he superado ese momento, le echo la culpa al brontosaurio de ayer anoche que todavía está corriendo en mi estómago.

Bueno, pienso, por un día no pasa nada, mañana será otro día. De manera que me preparo un café, recojo el periódico de la puerta (al verlo se me ocurre el encabezamiento del artículo), si hubiera tenido un pitillo lo mismo hasta me lo fumo. Me conozco como si me hubiera parido.

Enciendo el ordenador y empiezo a redactar la crónica que ahora estamos leyendo; durante los días anteriores he ido recogiendo notas para no olvidarme de nada y ahora es el momento de poner en orden las ideas.

Estando todavía en Madrid se me ocurrió escribir algo sobre este viaje, algo para poder ofrecer a un foro que tanto me ofrece a mí. Sin pretensiones de ningún tipo, por supuesto buscando la ironía que tanto me gusta y, ¿por qué no?, alguna que otra sonrisa de complicidad.

En este mundo tan chungo hay que tomarse las cosas en serio pero nunca a uno mismo; os ofrezco esta crónica del viaje que no ha pretendido ser deportiva, solo una manera de estar en contacto mental con vosotros desde la lejanía; le he dedicado algunas horas a darle forma, he revisado el texto unas cuantas veces y espero que os guste pero, lo importante, es que lo he hecho con toda la ilusión del mundo y pensando en vosotros.

Desde aquí mi afecto para todo el foro y no lo dudéis nunca: somos unos afortunados por poder practicar este deporte tan natural, en una tierra que no tiene nada que envidiar a ninguna otra y con unos compañeros de fatigas que no tienen precio.

Ahora volveré a mis entrenamientos, a pisar el parque del Retiro, la Casa de Campo, las carreras, los piques, las lesiones, la lluvia, el sol, los amigos, los madrugones... volveré a todo lo que ha hecho que mi vida cambie y vea las cosas de otro color.

All you need is run!

Desde Miami, para carreraspopulares.com

sábado, octubre 29, 2005

Ovación y vuelta al ruedo



Esta vez os propongo como lectura la crónica del maratón que mejor me ha salido de los 9 que he corrido hasta ahora, fue en Sevilla un 28 de febrero y todavia no lo entiendo, o sea no el lugar y la fecha bisiesta sino que me saliese tan redondo y por eso lo titulé de una forma tan taurina.

En el blog de Santi Palillo tengo publicada una historia llamada Maratón bisiesto que complementa la que aquí publico.

Podría haber puesto la típica foto de Sevilla pero he preferido esta menos tópica y más del siglo XXI.

Marzo 2004, en algún cruce de las calles de Madrid

Detenido ante un semáforo en rojo fijo la vista en un grupo de corredores que acaba de cruzar velozmente por delante del coche, mi mente se transporta al último fin de semana “¡ah, que recuerdos, que buenas sensaciones!” mientras se pone a trabajar de forma autónoma, o sea mi mente no las sensaciones, yo pensaba que eso solo pasaba en sueños.

Me veo en el tren camino de Sevilla jugando a descubrir corredores entre los pasajeros, algo más sencillo de lo que parece si estás en un tren abarrotado de corredores camino de Sevilla un par de días antes de que se celebre un maratón, algunos lo llevan esculpido sobre sí mismos.

Recuerdo la llegada al hotel de Sevilla y los primeros encuentros con los corredores que ya estaban por allí, “¿eres scop o Santi Palillo?” ha sido una de las preguntas que más hemos escuchado, o sea mi representante y yo, alternativamente. Hablando de representantes el mío me mandó subirme a la habitación “tú te vas a dormir que tienes que estar en forma el domingo, tranquilo que ya me quedo yo saludando al personal”.

Estos días mi representante me ha contado que el viernes noche hubo una reunión multitudinaria de corredores y asociados alrededor de una tan buena como neoclásica mesa, comieron, bebieron y terminaron con un emotivo brindis colectivo antes de volver cada mochuelo a su olivo, o sea es una forma de hablar porque la mayoría tenían habitaciones en hoteles, o sea los corredores no los mochuelos.

Parece ser que en el lugar de la reunión un futbolista local quiso hacerse unas fotos con algunos y escogidos atletas de entre los presentes resultando yo mismo seleccionado por razones que a fecha de hoy ignoro pero que hago constatar, cuentan que mi representante aprovechó la circunstancia de mi ausencia para hacerse pasar por mí. Estos futbolistas son unos pesados que no nos dejan a los atletas ni cenar en paz.

El sábado esperamos la llegada al hotel del grueso de La Secta, con una puntualidad digna de mención llegaron antes de lo previsto así que nos pillaron desprevenidos porque mi representante me dijo “anda Santi, acércate un momento a la Macarena para pedirle que haga horas extras contigo el domingo que falta te va a hacer”, emocionado por su confianza en mis enormes posibilidades decidí salir a respirar y, por si acaso, visité a la mencionada, o sea a la Macarena no a la Virgen Mencionada que ni siquiera se si existe.

La jornada sabatina transcurrió como estaba previsto, como además de corredores somos turistas nos íbamos encontrando por todas partes, o sea los corredores no los turistas que, dicho sea de paso, había unos cuantos deambulando por la ciudad; algunos iban botando pelotas de baloncesto, otros solo hablaban de balompié y el resto iba a su bola, como debe ser, incluso algunos vimos paseando en coches de caballos.

La noche previa al maratón decidí dormir bien así que me dormí a la primera oportunidad, “Santi a ver si te duermes pronto porque si no la que no podrá dormir seré yo” me dijo Lola que ya va teniendo amplia experiencia en esto, “hombre, es que tú no sabes lo que es Santi Palillo la noche antes de un maratón, que si donde está el dorsal, donde el abdominal… quiere saberlo todo y no para de moverse”.

Tras la habitual mecánica nocturna premaratón, o sea repetición de todas las manías, recientemente adquiridas o no, por orden alfabético, que es el único orden que yo reconozco, creí estar a punto de dormirme pero todavía no, “Lola, ¿qué hace el faro de Vigo encima la mesa bajo la ventana?”, le pregunto a ella, o sea a Lola no a la mesa, “Santi, no seas plomo que ni es el faro de Vigo ni una ventana sino el piloto rojo de la tele”, “joder pues luce tanto que incluso podría contratarlo la Xunta Gallega para colocarlo en Finisterre”.

Al cabo de un rato me despierto pero veo que han pasado varias horas desde que anoche se apagó la luz del faro, “vaya, parece que esta vez he conseguido dormir algo, esto promete”; me visto despacio como se visten los toreros solo que, al hacerlo a oscuras, el resultado es que salgo de la habitación vestido de atleta en lugar de vestido de luces.

Como hay cosas que no termino de entender del todo tiendo a catalogarlas como sobrenaturales, por ejemplo anoche me acosté como representante pero me he despertado como representado, “menuda gracia del destino la de transformarme en Santi Palillo justo antes de pedirle a mi representante los últimos consejillos precarrera”, es lo que se llama actuar con nocturnidad y alevosía.

Los alrededores del estadio están a rebosar de personas inquietas así que no me inquieto “no te inquietes Palillo, si te fijas bien todos están inquietos así que lo tuyo es normal”, curioso esto de preguntarme y responderme todo en uno, no niego que sea práctico ya que se eliminan posibles puntos de fricción pero hubiera preferido algo más de conversación.

Al llegar a las cercanías del estadio hace mucho frío pero como al sol parece que se está mejor me ordeno a mi mismo “vamos Palillo, ponte al sol pero no te confundas que hoy no es lunes”; una vez al sol empiezo a ver las cosas de otra forma, bueno para ser exactos dejo de verlas ya que deslumbra bastante y como no utilizo gafas de sol pues toca jorobarse.

Durante el camino hacia la salida se me pasa el frío como por arte de magia y empiezo a ver en positivo todo lo que hasta unos minutos antes era justo lo contrario, “no te duele nada excepto la FP, estás bien y vas a disfrutar, tú solo preocúpate de correr como sabes”; cuando dan la salida toda La Secta se pone en marcha al unísono y noto como algo cambia en mi interior, creo que algunos lo llaman “cambiar el chip” pero vamos yo dejé el mío donde tenía que estar, o sea en la zapatilla izquierda.

A falta de interlocutor me digo a mi mismo “SP algo tendrás que hacer porque esto es muy largo” así que como medida preventiva decido correr con mis piernas, que para eso las tengo, pero con la cabeza de Eduardo que es mejor, o sea es mejor para mí aunque no se si para Eduardo.

Los kilómetros van pasando rápidamente mientras descubro una ciudad cambiante según pasan las horas y los distintos barrios, decido no utilizar el cronómetro más que en contadas ocasiones pero a cada kilómetro le pregunto a Eduardo “¿a cuanto hemos salido?”, “a tanto” me responde pacientemente cada vez; lo mío se llama curiosidad permanente, lo de Eduardo paciencia inagotable.

Siguiendo sus valiosas indicaciones vamos progresando poco a poco hasta alcanzar al práctico de las 3:30, la tarea nos lleva casi 35 kilómetros de persecución a galope tendido pero al final le cogemos, o sea al práctico; en ese momento pienso por primera vez que lo vamos a conseguir y tomo conciencia de lo que estoy haciendo, una sonrisita empieza a dibujarse en mi cara.

Según procede Eduardo va indicándome instrucciones sencillas de seguir “vamos Santi no te quedes ahora que no queda nada”, “vamos a por ese Santi”, “muy bien, ahora a por ese otro”, “venga que lo tenemos”, yo creo que no paramos de ir pasando corredores; en el 34 la omnipresente Carmencita nos anima desde la banda “adelante chicos que vais a ritmo de 3:29” y eso me hace volver a la realidad, “joder que bien voy ¿qué tendría el desayuno de esta mañana?”.

Alcanzamos al práctico y Eduardo le pregunta “oye, ¿vas bien para 3:30?” a lo que el mencionado, o sea el práctico no Eduardo, responde afirmativamente tras mirar un momento su cronómetro; entonces decidimos pegarnos a él, o sea al práctico no a su cronómetro, hasta la meta.

Sobre el puente del kilómetro 40 nos damos cuenta que va mal, o sea el práctico no el puente, y decidimos abandonarle, o sea al práctico no al puente que no tenía culpa de nada aunque menuda cuesta ahora que me acuerdo, “me parece que este tío va petao, ¿no Eduardo?”, “eso parece y creo que no lo vamos a conseguir”.

Como primera medida decidimos abandonar al práctico por estimar poco práctico seguir detrás de un práctico que va petao, ponemos en práctica la fuga y aumentando un poco el ritmo le dejamos atrás, no se que problemas habrá tenido el práctico pero a estas alturas la cosa ya no tiene remedio; hoy no bajaremos de 3:30, o sea yo porque Eduardo ya lo ha hecho otras veces.

Uno del público nos grita “vamos, vamos, que tras el próximo giro ya se ve el estadio”, a pesar de mi astigmatismo miópico y vista cansada, casi como las piernas, algo en mi interior se inflama al ver el estadio, o sea se me inflama el ánimo no otra cosa que no era el momento y ya dije en su día que estas historias serían para todos los públicos.

La entrada al túnel del estadio coincide, segundos arriba o abajo, con los 3:30 pero a esas alturas, o sea a los 9’1 metros de altitud sobre el nivel del mar de Sevilla, ya tengo asumido el desconsuelo y prefiero admirar a mi compañero de fatigas, “vaya paliza que te he dado Eduardo”.

Pasamos bajo el arco de meta con los pelos de punta, o sea con nuestros propios pelos de punta porque el arco creo que es de plástico y/o no tiene pelo, entre los aplausos del público presente; la emoción era mucha pero estaba tan cansado que mis amigos de La Secta tuvieron que ayudarme a ponerme ropa de abrigo.

Bueno, no era lo que tenía pensado hacer en Sevilla porque, a pesar de haber tenido una preparación científica y personalizada, no tenía la cabeza en condiciones de acometer grandes gestas deportivas; sin embargo no quería dejar mal a mi representante, a ver como iba a explicar el pobre aquí que la preparación era científica pero que a mi me faltó pundonor.

Con nuestras bien ganadas medallas colgando del cuello salimos del estadio para juntarnos con las chicas que nos esperaban fuera y allí sufrí una nueva y prodigiosa transformación, como por arte de magia representado y representante se fusionaron en uno solo tomando la apariencia de yo mismo, o sea de Santi sin más, algo que en el fondo nunca ha dejado de ser, para dejar que se fundiera en un cálido abrazo con su Lola del alma sin generar los celos de scop ni de Santi Palillo.

En estos casos suelo derramar unas lagrimitas y esta vez no podía ser diferente, yo creo que es una forma muy digna de terminar, o sea estas historias no terminar de llorar que ya terminé el mismo domingo, un poquito de emotividad no le viene mal a quién estas historias suscribe.

Ovación y vuelta al ruedo creo que ha sido un justo y merecido premio a nuestra última preparación, desde ahora empezaremos a prepararnos para ver si algún día no muy lejano podemos llegar incluso a cortar las dos orejas y el rabo.

Los pitidos del coche de atrás me sacan bruscamente de mi ensoñación, todavía alcanzo a ver la espalda del último de los corredores alejándose calle abajo mientras un escalofrío me recorre la espalda, de nuevo quiero correr.



Tomando unas cañas después del esfuerzo Fernando y yo empezamos a preparar el maratón de Nueva York, allí mismo decidí dejar de publicar Las historias de Santi Palillo en el foro de elatleta y empecé a pensar en una página propia que luego se concretó en el blog.

viernes, octubre 28, 2005

Mi maratón















Según las propiedades del documento escribía estas letras el 2 de diciembre de 2002, venía de hacer el primero de mis dos maratones en San Sebastián apenas una semana antes y me sentía muy bien, era el primer día formal tras mi proeza personal y empezaba a preparar el próximo maratón, creo que fue el de Praga en mayo donde me pegué un buen estacazo pero eso ya lo contaré otro día.

Seguramente a Ana* esta historia le guste especialmente porque transcurre en el parque donde ella sale a correr que no hay duda que es un gran parque, se la dedico.

Un objetivo es un sueño con fecha límite

Siguiendo una recién adquirida costumbre hoy he comenzado a preparar mi próxima maratón, todavía me deben quedar más de 4 meses pero me gusta planificar las cosas con tiempo, en estas cosas el 90% de las sorpresas suelen ser negativas.

Todavía no he decidido que maratón será pero probablemente lejos de casa, allá por el mes de abril. En el fondo me da un poco igual, uno se prepara y después elige, hay un mercado amplísimo donde poder escoger. En secreto os digo que la que me gustaría es Londres pero parece que está todo el pescado vendido hace tiempo, así las cosas parece que París podría ser el destino final de esta preparación.

También hoy hace una semana que no salgo a correr, el descanso me ha servido para recuperar la cabeza, pensar en otras cosas, en definitiva descargar para volver a la carga. Pensaba que la semana se me iba a hacer muy larga sin salir a trotar pero me ha venido bien, realmente el descanso es necesario y forma parte del entrenamiento.

Para recuperar las buenas sensaciones nada mejor que salir en solitario, puedes correr a tu propio ritmo sin preocuparte casi por nada, se trata de ir escuchando tu cuerpo a ver el estado general de tuercas y tornillos y si todo está en su sitio.

Para correr en solitario una buena opción es hacerlo por el parque El Paraíso, como su propio nombre indica este parque entra al juego y te brinda todo lo que necesitas. Climatológicamente hablando hoy se ha levantado un día de esos buenos, de los que da rabia que se terminen. Con una temperatura entre ideal y perfecta, sabia mezcla otoñal de sol y frío, me he dirigido al Paraíso, por la calle veo como la gente va bastante abrigada, se supone que debe hacer fresquito pero ahí voy yo de manga corta y luciendo la pantorrilla, más contento que un ocho.

Lo de lucir la pantorrilla puede ser discutible porque uno tiene lo que tiene, pero lo de ir contento tiene su explicación: he estrenado una de las dos camisetas que nos dieron en Donosti, una camiseta que se ve a una milla, azul y amarilla. La otra, la azul de manga larga con los dibujos de delfines me la han confiscado en casa nada más sacarla de la bolsa pero con haber salvado la de manga corta me doy por satisfecho.

Llevo esta camiseta como Superman llevaba la suya, es un decir porque macizamente hablando nos parecemos poco, con ella no he tenido frío, ni me arredra la distancia, ni me hacen falta las gafas, hoy ni la criptonita podría conmigo; la verdad es que es bonita con ganas, a ver si me entero quien es el barbudo que llevamos serigrafiado en una de las mangas, puede que se trate de uno de los dos pop que han corrido todas las ediciones de San Sebastián pero tiene un toque como entre Jesucristo Superstar y el Ché Guevara que no te deja indiferente.

Una vez en el parque éste se empeña en hacer honor a su nombre, los árboles están preciosos, distingo varios tipos de pino y álamos blancos, del resto no tengo idea pero ya preguntaré, el césped luce más verde que nunca y una luz especial lo envuelve todo mientras corro Arcentales abajo. Busco con la mirada por si me encuentro con Adán y/o Eva pero deben haberse ido a comer, claro a estas horas.

Voy vigilando las sensaciones, parece que ambas piernas están por la labor y responden perfectamente, no tengo prisas por terminar, hoy se trata de disfrutar de la vuelta a casa. Me cruzo en el parque con varias personas que corren, no conozco a ninguno de antes excepto a uno, le llamamos el sastre corredor y más que correr vuela. No es muy hablador así que nos saludamos con la cabeza como es costumbre. Se que se ha fijado en la camiseta porque a mi ya me ha visto muchas veces, es que es muy chula y pone Donostiako Maratoia que le da un aire como muy interesante, lo mismo la gente cree que me llamo así y que me lo escribo en la camiseta para que no se me olvide.

En estas estoy cuando llego a la mitad del parque, ahora me tocará subir un buen rato pero lo haré a un ritmo que me permita seguir disfrutando del momento; en contra de la costumbre paso sin acelerar junto a los yonquis de siempre y como siempre ni nos miramos, bueno reconozco que yo si les miro, me dan la misma sensación de pena de siempre, están muy mal, puede que algunos no lleguen a ver el final de mi entrenamiento completo de varios meses, pobre gente. Yo pensando en lo bien que voy, que guapo soy y que tipo tengo y ellos sin futuro.

Pasado este bache moral que siempre da que pensar en lo mal repartido que está el mundo, empiezo a pensar como afrontar mi segunda vuelta al parque, las piernas se han entonado por su cuenta y me piden guerra pero hoy yo solo quiero paz y no les hago ni caso; queridas piernas, siento comunicaros que hemos venido a trotar y a relajar el espíritu así que quitaos de la cabeza la idea de salir pitando porque hoy no toca.

Durante 10 segundos las piernas parece como si me hiciesen caso pero enseguida noto que aprietan un poco, bueno voy a dejarlas que también disfruten ellas que se han ganado ese derecho. Así que me dejo llevar, izquierda, derecha, y completo una segunda vuelta de amplio espectro en la que pongo en práctica eso del “mens sana in corpore sano”, este entrenamiento promete.

De vuelta al gimnasio vuelvo a encontrarme de frente con el corredor de fina figura de hace 2 miércoles, esta vez le miro directamente, es el mismo del otro día, de eso no tengo dudas, pero creo que no se trata de Fabián Roncero aunque se le parece bastante. Nos saludamos con un leve gesto de cabeza, no será Roncero pero también me cae bien, como es costumbre.

Llegando al gimnasio decido acelerar un poquito para comprobar in situ mi estado general, las sensaciones son estupendas y veo que todos los elementos funcionan a las mil maravillas; mi 39,21% de peso muscular tira con fuerza del resto (19% de peso graso incluido) y me hace llegar a la instalación base con una agradable sensación: esto me sigue gustando y no he hecho más que empezar la preparación.

Durante los estiramientos me encuentro a Antonio haciendo flexiones quien me felicita por segunda vez, ya lo había hecho antes por correo electrónico; él está en período de descanso por unas semanas y está haciendo musculación y natación para no perder forma y recuperar las ganas.

Ya en la ducha me aplico unas series de agua caliente – fría de 1 minuto cada una que me sientan como nunca, esta vez todo lo aplico a todo el cuerpo que no solo las piernas tienen esa necesidad termoreguladora. Me aplico un tratamiento integral tipo Paula Radclife y cuando termino parezco... yo no se lo que parezco pero estoy como nuevo.

Al llegar al trabajo ya me he comido el sándwich de pavo y la manzana, voy a tener que ser imaginativo con la comida aunque por ahora aguanto muy bien las tardes, sin pasar hambre.

Y así ha transcurrido mi primer día de la próxima maratón, de cuyo resultado ya os informaré en su momento si consigo llevar adelante mis planes.

Esta vez el plan me debería permitir bajar de 3:30 pero ya veremos si me lo gano con el tiempo y una caña. Por intentarlo que no quede, como dijo Henry Ford “nada es duro si lo divides en tareas pequeñas”.

¿Te gusta correr?, pues ponte las zapatillas y sal al parque. Todo es empezar.

jueves, octubre 27, 2005

Un paseo por el Retiro

Justo antes de mi primera quedada real con corredores escribí este opúsculo, cuatro años después sigo manteniendo aquellas amistades y se me siguen desatando los cordones de las zapas en cuanto aprieto el paso.



Más o menos esto es lo que nos espera el sábado, id preparados porque hay mucho barro pero nada que una buena ducha no pueda solucionar después.

Hoy es laborable pero, a la hora de comer, una alineación no programada de los astros ha permitido que pudiera salir a correr por uno de mis sitios preferidos en Madrid, así que a última hora he podido cambiar el parque El Paraíso por el paraíso de los parques, es decir el parque del Retiro.

Si mi cabeza fuera un ordenador, que Dios no lo quiera nunca, tendría un procesador XT y los ojos de fósforo verde, afortunadamente todavía ando bien de memoria y eso me ha permitido memorizar el recorrido para dejarlo escrito aquí mismo a la vista de todos, menos mal que aunque antiguo mi ordenador vital tiene unos brazos acabados en dedos para poder transcribir lo que he sentido hoy.

El Retiro estaba espectacular, realmente ha sido uno de esos días en que todo estaba a favor para disfrutar a la vez de dos de las cosas que más me gustan, una naturaleza esplendorosa y correr metido en ella.

Bueno, correr lo que se dice correr no he corrido mucho, pero ha sido una hora seguida de buenas sensaciones, a solas conmigo mismo he recorrido sitios del parque por los que no suelo pasar en otros entrenamientos pero, como el sábado tenemos “quedada”, quería hacer algo distinto para poder ofreceros esa alternativa a los asistentes.

Lo primero era ir a ver a Pío Baroja, para ello he cruzado la plaza del Ángel Caído, dicen que es el único monumento al demonio en todo el mundo; yo le he dicho al pasar "¿como lo llevas Lucifer?, que digo yo que ya que nos vemos tanto en esta vida que no hará falta que nos veamos en la otra, no?", no respondido nada así que lo interpreto como que sí, que está de acuerdo. Al final de la cuesta abajo estaba el señor de la boina, Don Pío, que ha preferido mantenerse callado, estaría concentrado en sus cosas.

Sigo corriendo y decido ir a visitar a Don Benito Pérez Galdós, mientras llego me doy una buena vuelta poniéndome de barro hasta las orejas; allí estaba Don Benito con su mantita de piedra sobre las piernas por la cosa del frío otoñal, nada más verme me pregunta por vosotros y que si nos vamos a acercar a saludarle el sábado, he optado por darle largas y que ya os preguntaré.

Debido a que le he mirado de reojo mientras me alejaba, juro que me estaba mirando y el bigotón se le movía, casi he tenido que cruzar a nado un charco pero al final solo ha sido un chapuzón de nada.

A través de un paisaje que sobrecoge por su belleza me dirijo hacia el Palacio de Cristal y de camino saludo a Don Ricardo Codorniu, apóstol del árbol según los que le dedicaron la estatua, quién amablemente corresponde levantando levemente ambas cejas; al pasar por el Palacio una familia de patos me preguntan por los patos de Miami, no eran familia directa pero querían saber que tal, les he tranquilizado, es que ni punto de comparación.

Como lo exige el guión me empieza a molestar un poco la rodilla izquierda, menos mal que está por allí el monumento al Doctor Cortezo quién muy solícitamente me atiende sin necesidad de presentarle la tarjeta sanitaria, me aconseja disfrutar más de la carrera y preocuparme menos por esas cosas que me preocupan.

Me deja como él, de piedra, pero pienso hacerle caso. Prosigo mi carrera hasta el insigne Don Ramón de Campoamor quién, al verme pasar recita en voz alta su poema de La niña y la mariposa…

"Va una mariposa bella,
volando de rosa en rosa,
y de una en otra afanosa
corre una niña tras ella.

Su curso, alegre y festiva,
sigue con pueril afán,
y con airoso ademán
la mariposa se esquiva.

A veces con loco intento
quiere hacer presa en sus galas,
y, en vez de tocar sus alas,
toca las alas del viento…".

Gracias Don Ramón pero tengo que seguir la marcha, el sábado volveré con unos amigos del foro y le prometo que yo mismo la termino de recitar por usted si me queda aire suficiente.

Enfilo hacia el estanque, mar de mares en plena ciudad, con sus barcas varadas como si estuviesen en plena ría de Arosa luchando contra viento y marea, les dedico mentalmente un emocionado recuerdo a los gallegos y espero que pronto encontremos entre todos la forma de solucionar tantos problemas. Es que, como ya he dicho en alguna ocasión, tengo el alma gallega.

En la plaza de Paraguay parece que empieza el recorrido militar, primero el general Morazán que está muy chulo en su estatua que parece una moneda, no se que hizo pero si está ahí será por algo bueno, espero.

Al final del paseo en obras del estanque, después de ver a lo lejos el teatro de marionetas, contemplo el templete de música al aire libre más bonito de Madrid, dadas las horas que son hoy no está la banda municipal amenizando a la concurrencia pero hasta mis oídos llegan los ecos de antiguos conciertos que quedan flotando en el limpio aire del parque para días como hoy y corredores como yo.

"Cuando nos preguntamos sobre el origen de la música, antes hemos de saber cual es el origen del hombre. Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales hacen música y los átomos y las estrellas… todo cuanto vibra hace música", esta frase no es mía evidentemente, sino de un tal Stockhausen, ya que el ayuntamiento de Madrid ha tenido el detalle de dejar en el portal la programación musical de esta Navidad pues aprovecho para darle publicidad.

Al lado de la Casa de Vacas me paro a charlar un rato, y de paso a atarme los cordones del costado de babor que es una batalla perdida que tengo, con el general Van Halen, tampoco se lo que hizo, algo relacionado con la independencia de Bélgica, pero me cae simpático con esos bigotes.

Le he visto un poco pétreo pero en fin, es militar y eso imprime carácter. Me aclara que mi batalla es de otra índole y que pregunte en el foro así que ya sabéis, ¿qué puedo hacer para que no se me suelten más, o sea los cordones?.

Por fin salgo de la zona uniformada y me planto en el monumento a Alfonso XII, allí está el hombre permanentemente montado en un caballo a no se cuantos metros de altura y que debe tener escocidos los aductores, estoy por llevarle vaselina el sábado pero eso de tratarme con la realeza no termino yo de verlo claro; saludo a sus leones y a una señora impresionante en su desnudez que me mira desde lo alto de un pedestal y yo vuelvo la vista arrebolado ante tanta belleza. No me extraña que la hayan puesto ahí arribota porque está como para llevártela a casa y decirle a tu señora que te las has encontrado en el buzón.

Llego a la fuente de la Sardana donde los domingos y fiestas de guardar los amantes de Cataluña, que somos legión en todas partes, vamos a oír sardanas y a verlas bailar y a participar cuando le coges el tranquillo; esa fuente lleva allí desde 1964 como homenaje de los madrileños a los catalanes y parece ser que se celebran allí grandes "aplec de sardanas", se ruega a los corredores de esa parte de España nos indiquen al resto que significa "aplec" porque me he quedado fora de joc.

Muy cerca de allí me saluda muy serio el Mossén Don Jacinto Verdaguer, dicen de él que aparte de gloria de las letras catalanas es el mayor poeta épico de España, lo cual que me deja intrigado y pienso buscar en la red todo lo que pueda sobre él para futuras visitas. Ya que no domino el catalán, ni siquiera en la intimidad, me despido de él lo mejor que puedo que, en estos casos, lo más socorrido es un sencillo "Fins aviat!".

¿Acaso agita alegre su barretina a modo de despedida o veo visiones debido al esfuerzo?.

Terminado el recorrido aumento un poco el ritmo de carrera de vuelta a casa, no es que no quiera hacer caso al Doctor Cortezo, a propósito me dio recuerdos para Francisco Garabitas, eso de que haya ganado un médico le parece estupendo, se trata de que tengo que llegar a tiempo a comer pues hoy no tocan ni sándwich ni manzana sino un guiso de carne y verduras en toda regla que seguro me quita el "sentío".

Como ya sabéis esta “quedada” ha sido organizada por Pedro Garre y Óscar y desde aquí mis disculpas a ambos por este opúsculo, también iremos Javi Sanz, Cristina y un servidor pero yo creo que la compañía, el recorrido y la belleza del parque merecen que se apunte alguien más.

A la una, a las dos y a las tres, el sábado 21 a las 10:30 charlando con Baroja estés.

Prometo correr callado y abrir la boca solo para respirar.

miércoles, octubre 26, 2005

El conde Ansúrez

Esta fue la crónica que hice de un medio medio maratón en Valladolid rodeado de buenos amigos, una semana después tuve que volver para un tema por desgracia muy diferente.


Allí estaba el Conde Ansúrez sobre su pedestal presidiendo desde su centro la Plaza Mayor, hay que ver lo disciplinado que debe ser este hombre porque estaba en la misma postura de siempre, preparado como para dar la salida a una carrera.

A sus pies los efectos de la noche anterior en forma de botella verde de J&B escondida entre las piedras del monumento, sin duda el Conde no le pega a la botella debido a su condición de estatua pero parece que algunos utilizan aquello como botellero, un día se bajará y os dará un estacazo.

Sin embargo, a esta hora de la mañana, las cosas en la Plaza son algo diferentes de lo habitual otros domingos, un grupo de hombres y mujeres se afanan en preparar el escenario de una batalla, esta vez incruenta, en la que se van a ver envueltos unos cuantos cientos de corredores, también hombres y mujeres, dentro de un par de horas.

Como suele pasarme los días de carrera, me he levantado temprano y sin necesidad de que llegue a sonar el despertador, intentando no despertar a Lola y Teresa que así podrán dormir una horita más, también les espera un día agitado. Aunque sé que Lola me está mirando por el rabillo del ojo por si me olvido de algo.

Tras la reparadora ducha y resto de aseo paso a comprobar si tengo a mano todo lo necesario: las piernas puestas, las zapatillas, el dorsal, el chip, el cronómetro, en fin, parece que está todo. A continuación coloco lo más simétricamente que puedo el dorsal sobre la roja camiseta, cuatro imperdibles tiene mi alma, que se vea bien el logo del equipo, me calzo las nuevas zapatillas, una miradita al espejo mural, ¡caray mozo, pero si hasta pareces un corredor!, respiro profundamente, repaso mentalmente la lista de cosas por ultima vez y decido que ha llegado la hora de salir.

Este es el mejor momento del mundo, solo en este preciso y corto momento no me duele nada, ni la tendinitis que parece tengo en la zona del talón, no me chirrían las rodillas, ni me molestan las hernias, nada de nada, estoy perfecto, ¿por qué no habrá una carrera cada día?, aunque solo fuera por experimentar a menudo este bienestar.

Solo entonces, después de terminar un proceso que por repetido me sé de memoria, me dirijo a la calle, al salir un rayo de sol me calienta el pecho y me siento como un torero cuando sale a la plaza; se respira en condiciones y hace muy buena mañana aunque a mi no me sobra el chándal, en sus bolsillos reposan unos euros para poder desayunar en algún bar cercano y el bote de vaselina que luego olvidaré untarme para seguir la tradición, en mi cabeza bullen mil ideas en busca de la concentración necesaria.

¡Ánimo Santi, esto está hecho, te has preparado bien, hoy solo se trata de gozar!.

Enfilo directo hacia la Plaza Mayor, las calles del camino demuestran que aquí la gente ha debido pasarlo bien anoche; me encuentro unos corredores de San Sebastián y nos saludamos con el típico arqueo de cejas, ¡apa chavales!, somos pocos transeúntes y casi todos vamos en ropa deportiva, se repiten los levantamientos de cejas y algún que tal, estamos de buen humor, nos sentimos bien, hoy es nuestro mejor día de la semana.

Llego a la Plaza y en su centro veo al Conde Ansúrez mirando preocupado la botella, tranquilo Conde que ahora mismo la retiraré que la organización ha colocado muchos contenedores, le pregunto donde puedo tomar algo y me señala Le Banque, un bar de los soportales que a tenor de los desperdicios del suelo no ha debido cerrar en toda la noche; señor Conde ¿es que no había otro mejor por allí?, bueno vale, ya lo sé para el año que viene.

Además de una bayeta para limpiar la mesa pido un té con churros a un camarero con cara de dormido, la misma cara que tienen casi todos los clientes, soy el único que parece en forma, desde luego soy el único “repeinao”, veo buenos barrigones, ojeras, caras pálidas, alcohol, cafés, voces somnolientas, ... en fin, yo a lo mío y a escuchar de fondo los comentarios típicos de estos casos. ¿Joer macho, ¿habéis visto a ese, de donde habrá salido a estas horas?, ¡es que hay una carrera tío!.

Observándoles tan de cerca me alegro por enésima vez de haber empezado a correr.

Visita obligada a los lavabos antes de que se formen las colas de siempre y salgo definitivamente a la Plaza, allí siguen los hombres y mujeres moviendo frenéticamente cosas de un lado para otro, vallas, cintas, mesas, podium, trofeos... observo un poco de caos hasta que llega una mujer carpeta en mano y empieza de inmediato a organizar.

- ¡A ver, los de infraestructuras!

- Esas vallas allí, esas mesas allá, los dorsales y chips debajo del Conde... vamos chicos que queda poco tiempo

Se trata de Celia, Veloz, al cabo de un rato me ve y se acerca a saludar, esta chica no para, es un ciclón. Hoy no corre pero seguro que acabará agotada.

Como es pronto todavía no he visto a otros foristas, hemos quedado a las 9:30 y queda más de media hora, así que me siento en segundo plano por allí y me dispongo a observar la situación.

La actividad es mucha en la Plaza, los militares están levantando la zona de duchas, la zona de masajes ya estaba preparada de antes, se valla completamente la Plaza dejando una calle libre que la rodea, por donde llegaremos los corredores a Meta.

Me pongo a hablar con Jesús, resulta que es el speaker de la carrera y me cuenta algunas cosas, como que tiene corresponsales por el recorrido que le van indicando las posiciones de los corredores, tiempos de paso, incidencias, etc. para que él pueda contárselo al público.

Tiene una carpeta con información variada de la carrera y los participantes, lista de dorsales y nombres de los participantes, referencias sobre los atletas de élite que van a salir, vamos, todo un profesional este Jesús y además una persona muy simpática y abierta.

Empiezan a llegar foristas, nos preguntamos que tal estamos, estamos todos bien pero siempre hay que decir que nos duele algo, la Plaza va tomando el ambiente de los días de carrera, estaba preocupado pensando que seríamos muy pocos atletas pero ya me dijeron el día anterior que unos ochocientos; es verdad, la Plaza se va llenando de corredores, furgonetas de suministro, se crea la zona de guardarropa en menos que canta un gallo, familiares de participantes, ¡que ambientazo!.

Llegan más foristas a la cita, veo a Lola y Teresa que llegan a la Plaza dispuestas a animarnos a todos, veo a otros familiares con la misma idea, todos con las máquinas de fotos en ristre y enseguida empieza la sesión fotográfica, algo que ya empieza a ser una tradición en las quedadas; a base de “pa-ta-ta” nos hacemos unas cuantas fotos para la posteridad y decidimos empezar a calentar.

Yo me separo un poco del grupo para concentrarme, necesito tener esos veinte minutos en soledad correteando por la zona previa a la salida rodeado de cientos de solitarios como yo, oliendo a reflex, a adrenalina (unos más que otros), esos minutos me sirven para terminar de asumir que voy a participar en una carrera y que la preparación previa me va a permitir disfrutar, no hay que preocuparse.

También me sirven para repasar mentalmente el plan de marcha y recordar los consejos que leo en los foros y en directo de mis amigos corredores, en los avituallamientos por la izquierda que hay menos gente, pisa las esponjas para refrescarte las plantas de los pies, no salgas a lo loco, coge tu ritmo cuanto antes, no corras la carrera de nadie, solo la tuya, la que has preparado con tanto afán, corre de menos a más, deja algo de calderilla para el final... todo está ahí y lo voy recordando.

La zona de salida en la Fuente Dorada está cerca de la Plaza Mayor, tiene el arco correspondiente y una zona vallada para los corredores, se ve que la organización ha trabajado de lo lindo, por los altavoces van dando órdenes de llamada, ¡corredores a su zona!, ¡quedan pocos minutos!, finalmente consiguen – no sin esfuerzo - que todos nos metamos en el acotado, va a empezar la fiesta.

Subido en un banco de piedra y micrófono en mano Jesús empieza a calentar los ánimos, a dar ambiente; no entiendo todo lo que dice porque hay mucho barullo pero la gente aplaude, chilla, se desahoga, me saludan muchos corredores y no solo del foro, tengo muchos nuevos amigos gracias a esto, ya queda poco.

Conmigo está Óscar, no es forista, es un sobrino de Valladolid con el que voy a participar, es su primera carrera organizada pero está bien preparado, creo que confía en mí más de la cuenta así que eso me hace estar más concentrado de lo normal, quiero que disfrute y que cumplamos los planes previstos.

Oímos perfectamente el disparo de salida y empezamos nuestra carrera, desde el primer momento cumplimos perfectamente el ritmo previsto, es increíble como podemos mantenerlo con esa precisión de un segundo arriba o abajo, los primeros kilómetros son de saludar y disfrutar; Valladolid nos ofrece un recorrido excelente por su centro histórico, los kilómetros van cayendo uno tras otro casi sin darnos cuenta. Entramos en faena.

Hace calor pero los avituallamientos están en los puntos previstos, esponjas y agua en abundancia de forma alternativa, como debe ser, los voluntarios animando y ayudando, como siempre en todas partes, que gente más especial.

Los familiares se han estudiado el circuito a la perfección y nos saludan desde varios puntos del recorrido, nos hacen fotos, nos preguntan que tal vamos, bien, no hay problemas, ánimo chicos.

Ellos también hacen una buena carrera y eso que no entrenan, corriendo de un lado a otro para vernos pasar solo unos segundos y darnos su apoyo y cariño, ese que hace que se te olvide si estás cansado o que te duele no sé qué.

Todos los kilómetros está marcados, el suelo de Valladolid es muy duro o al menos eso nos parece a Óscar y a mí, llevo las plantas de los pies que van a salir ardiendo, todas las calles del recorrido bien recortadas al tráfico, es de las pocas veces que veo respeto por los corredores, no nos pita nadie, los guardias y voluntarios están donde tienen que estar, en fin, así da gusto.

También vemos muchos jueces que apuntan nuestros dorsales poniendo caras muy serias, ¡eh, no te olvides de apuntar el mío!.

Fuera del centro hay poco público, algunos son muy escépticos con nosotros y nuestra capacidad de resistir pero ya estoamos acostumbrados a esos comentarios, a mi me hacen gracia, ya no me ofenden como al principio. Otros, la gran mayoría, te aplauden y animan, vayas como vayas.

Poco a poco transcurre la carrera, ya casi se está acabando, llegamos al kilómetro 20 y olemos la meta, eso siempre da un plus de fuerza adicional que nos viene muy bien, si la tienes guardada es el momento de sacar la calderilla y disfrutar de una entrada en plenitud; en alguna parte del recorrido hemos debido perder dos minutos, le echamos la culpa a los kilómetros 14 y 18 que eran un poco largos y nos desconcentraron en los 15 y 19, al querer recuperar el tiempo perdido nos pasamos de ritmo y lo acabamos pagando.

Pero ahora ya no importa tanto, enseguida te haces a la idea y es mejor disfrutar del momento de llegar a la meta, esos 97 metros finales no tienen precio si vas bien, hemos hecho una carrera casi perfecta y dos minutos no van a ninguna parte.

Entramos en el último mil y pico, hay bastante público, el día es radiante, oímos al speaker, corredores que hace rato que llegaron nos dicen eso de “vamos chicos que os queda poco, que la meta está ahí mismo” y por fin la Plaza Mayor, hay que darle una vuelta casi completa, al pasar a la altura del Conde Ansúrez le digo que hasta el año que viene y que tenga paciencia que todavía quedan algunos por llegar. Creo que sonríe pero tiene que disimular porque es un tipo muy serio.

Durante la vuelta a la Plaza sentimos algo parecido a lo que deben sentir los toreros dando una vuelta al ruedo, no me paro a saludar dorsal en mano de puro milagro pero mentalmente lo pienso, “va por ustedes”.

Con precisión llegamos a la Meta en el mismo segundo, la satisfacción es evidente, nos damos la enhorabuena con un abrazo y un apretón de manos y nos dirigimos a la zona de descalentamiento, estiramos unos minutos, entregamos el chip, recogemos las bolsas ¡que bonito polo! y directos a saludar a la familia y amigos.

Óscar, esta vez hemos ido juntos y he procurado contarte lo poco que sé, el año que viene seguramente te veré la espalda pero estoy seguro que recordarás esta carrera. Ha sido un placer correr contigo.

A la sombra del Conde de la oculta sonrisa vamos llegando los distintos foristas, se le ve satisfecho, al Conde, de vernos tan satisfechos, ¿os ha gustado Valladolid, os ha gustado la carrera?, por supuesto señor Conde, volveremos en el 2004 y a ver si puede usted conseguir que haga un poquito menos de calor que hoy.

Después de refrescarnos y comentar las incidencias nos despedimos de todos y nos vamos al hotel, como dice Jovencorrali el hotel de la élite, buscado por la organización; gracias a sus gestiones podemos volver a ducharnos sin el agobio de tener que dejar las habitaciones antes de las 12.

Como todo lo bueno llega un momento en que se tiene terminar, hay que volver a los madriles a seguir preparándonos para la siguiente carrera, será el próximo domingo en Panes Potes (Cantabria), esta vez defenderé otros colores, iré con otros foristas pero en esencia haré lo mismo que hoy y tantas otras veces: seguir disfrutando de este deporte en compañía de muy buena gente.

Esta vez iré solo, Lola y Teresa se quedan en casa que les estoy dando un mes de septiembre de aúpa, las echaré de menos y no solo por sus ánimos, chicas os quiero.

Desde aquí quiero aprovechar para dar las gracias y la enhorabuena al club Atletas Populares de Valladolid, chicos os lo habéis “currao”, el año que viene tenemos que ser más de mil.

Y enviar un abrazo y nuestro agradecimiento a Celia y Gerardo por tantas atenciones, ya lo sabéis pero lo repito, ¡sois cojonudos!.

lunes, octubre 24, 2005

El dorsal (The Bib Number)

Conservo todos los dorsales que he utilizado a lo largo de estos años, les tengo cariño porque dan un buen servicio a la comunidad de corredores y un día les dediqué estas líneas para reconocerselo.



Ponga un dorsal en su vida

Por término general las carreras populares tienen algunas características que las hacen únicas y diferentes de las demás, unas son conocidas por el desnivel de sus cuestas como la de Fuencarral en Madrid, o por realizarse de noche como la carrera de San Antón en Jaén o carrera de las antorchas.

Las hay que se distinguen por la gran cantidad de corredores que congregan como la Behovia – San Sebastián, por el frío glacial que se pasa en ellas como el medio maratón de Guadalajara o, incluso, por connotaciones legionarias como los 101/24 de Ronda donde la organización utiliza el “chapiri”.

Eso por no hablar de otras carreras singulares como el maratón nocturno por parejas de Valtiendas con su paella al amanecer para todos los que lleguen a meta, las especiales e innumerables San Silvestres o, sin ir más lejos, la carrera de Geografía e Historia, algo diferente a las demás si se quiere, ya que en lugar de las piernas se utilizan los codos, pero carrera al fin y al cabo.

A pesar de las pequeñas o grandes diferencias, en las carreras podemos encontrar algunas cosas que las hacen, en el fondo, muy parecidas, cosas sin las que una carrera popular no llegaría ni siquiera a carrera de taxi y precisamente de ellas pretendemos ocuparnos hoy aquí.

En lugar de enumerar cuantas similitudes se me ocurran en este o posteriores momentos de inspiración, como por ejemplo el tufillo a sudor o el avituallamiento de cerveza en la llegada, he preferido concentrarme en algo más sencillo y significativo, estoy pensando... en los dorsales.

El dorsal es una parte necesaria e importante en la indumentaria del corredor en una carrera, sin ellos no te dejan participar ni tampoco podríamos coleccionarlos a lo largo de nuestras atléticas vidas, pongo por caso, amontonados en el cajón de la mesilla de noche esperando a ver si me acuerdo un día de éstos de comprar un álbum para tenerlos ordenaditos por fecha, distancia, tiempo, ciudad, etc.

Para llegar a conocerlos mejor y darles la difusión que se merecen encuentro que podríamos empezar haciendo...

... un poquito de historia

Desde tiempos inmemoriales los individuos corredores han venido utilizando distintas técnicas para distinguirse del prójimo por algo más que por el tiempo que se tarda en recorrer una distancia o por la cantidad de pelo sobre la cabeza.

En tiempos de los egipcios, gente muy preocupada por el diseño desde antiguo, y por orden expresa del faraón Run-Ner II se utilizó el papiro como material esencial para confeccionar lo que podría ser considerado como antecesor de los dorsales, aunque algunos lo consideraban un rollo.

Realizado con la misma planta acuática procedente del Nilo con que se elaboraba el papiro intelectual, soporte de la escritura por aquella época, se diferenciaba de estos principalmente en su tamaño y sobre todo en las inscripciones exteriores, limitadas a representar cantidades en lugar de relatar para la posteridad las telenovelas de sus dinastías.

A pesar de la calidad del material empleado tuvieron poco éxito comercial debido a esa costumbre tan suya que les forzaba a correr de perfil, circunstancia que impedía ver con claridad la información del dorsal y restaba interés a las pruebas celebradas.

Correr permanentemente de perfil exigía a los corredores una técnica depurada para evitar lesiones, habilidad que sin embargo no era apreciada por las masas y, por tanto, fue rápidamente desechada por la TVE (televisión egipcia) de entonces, con cuyos presentadores se iniciaron los problemas de identificación que han perdurado hasta nuestros días.

Hasta el año 332 a.C., coincidiendo con la llegada a escena de los griegos, no se acabó con esta faraónica costumbre; más modernos y liberales, los griegos decidieron no utilizar nada ya que corrían medio desnudos o, como se ha dado en llamar posteriormente, “en bolas”, en honor al griego que lo puso de moda.

En dichas circunstancias los atletas grecos no encontraron forma de sujetar decorosamente los dorsales, por lo que decidieron poner sus nombres directamente sobre los pedestales de las estatuas que erigían en honor de los campeones al terminar ciertas competiciones.

Esta actitud nudista vino bastante bien a los escultores clásicos pues ya no tenían que perder tanto tiempo, esperando a que se cambiasen, en esculpir sobre piedra la figura de los triunfadores y también a los propios atletas ya que, en días fríos, solían quedarse tiesos durante el proceso de pose.

Cuando llegaron los romanos al mundillo popular no estuvieron muy interesados en las carreras pedestres y decidieron apostar firmemente por las de cuadrigas que dejaban mayores beneficios.

En cierta forma se detuvo el impulso inicial dado por egipcios y griegos y la gente normal como tú y como yo dejó de correr por la calle durante varios siglos, pasando a las pruebas indoor – de mayor éxito de público y taquilla - donde se ponía a prueba la velocidad de los participantes en comparación con la de ciertos animales salvajes con injusta fama de lentos, como por ejemplo los leones del Atlas que eran unos fieras pero la gente decía que corrían poco.

Otra cosa no será pero en las numerosas carreras populares indoor que se organizaron por aquellos latinos años, los romanos utilizaron un sistema de numeración ciertamente singular a base de letras que incluso se estudia actualmente en los colegios como signo de diferencia cultural.

En esa época se empezó a probar el dorsal tatuado pero no tuvo mucho predicamento entre las masas, a la que había perseguir a uña de caballo antes de poder rotularles su correspondiente número en el espaldar.

Amén del fuerte dolor temporal que provocaban, estos dorsales tenían la desventaja de borrarse mal y ser de un solo uso. Incluso provocó grandes protestas sociales por el agravio comparativo, sobre todo de los últimos en inscribirse ya que no era lo mismo obtener el dorsal I que el MMMCCXXVIII.

Con la dominación árabe se normalizó enormemente la rotulación de dorsales, cuyas formas numéricas han llegado hasta nuestros días y hoy se ven con cierta normalidad incluso en países donde lo árabe no está de moda.

... digamos algo sobre el futuro

Como es natural, en una época tecnológicamente sofisticada, como sin duda llegará a ser el futuro si no se lo impide el presente, los métodos de identificación de corredores serán igualmente sofisticados.

La baja tasa de efectividad reconocedora de los dorsales actuales ha hecho necesario que las empresas del ramo se pongan pies a la obra y estén perfeccionando nuevos sistemas, algunos de los cuales ya están siendo utilizados si bien de forma experimental.

Técnicas que hoy solamente se utilizan o empiezan a utilizar en casos de identificación compleja, serán de uso común en el futuro, como por ejemplo el ADN.

Uno irá tranquilamente corriendo por su derecha pensando en sus cosas cuando, coincidiendo más o menos con el medio maratón o distancia equivalente si la carrera es de menor longitud, le clavarán un pinchazo bajo el sobaco para extraerle una muestra significativa de fluidos que, tras ser convenientemente analizada en el laboratorio, determinará si realmente se trata del corredor que indica el dorsal o de un robot entrenado al efecto.

Obviamente para conseguir la efectividad deseada se requerirá disponer de un amplio banco de datos con muestras de cuantos más atletas mejor, para lo cual se llevarán a cabo extracciones sorpresa en lugares de mucho tránsito y jolgorio, como por ejemplo en bodas, bautizos y comuniones.

Algún caso ya se ha dado según he podido leer recientemente en este mismo foro, los atletas objeto de estos actos suelen quedarse en “blanco” tras la recogida y olvidado el trance dicen que es normal. En consecuencia se observará una bajada en picado de los asistentes a este tipo de saraos religioso-festivos pero entre los asistentes que permanezcan fieles se observará un uso desmesurado del traje de lagarterana, hoy en desuso en la mayoría de las capitales.

La identificación mediante el iris ocular se muestra como alternativa viable, si bien su aplicación conllevará otro tipo de problemas ya que debe realizarse durante la prueba atlética y se trata de un método ciertamente doloroso si uno no deja de correr durante el proceso.

Claro que siempre podremos dejar voluntariamente uno de nuestros ojos a la organización a la hora de realizar las inscripciones, evitando así el duro trance de que te lo retiren en plena marcha, con las malas consecuencias posteriores en forma de tropiezos con el bordillo y otros obstáculos puestos a mala leche por la organización para fomentar la donación libre y preliminar de ojos en la salida.

Ya sea por estar ampliamente extendida o por la razón que fuere, la identificación por huella dactilar solamente persistirá en carreras populares de muy poco pedigrí, al llegar a meta se situará una mano, a elegir entre las dos que tenemos, sobre una plataforma ad hoc procediéndose a la inmediata identificación tras comparación con el banco de datos.

Otro método que se está ensayando, admitamos que sin mucho éxito por el momento, es el del reconocimiento por tonos de voz, se ponen los jueces controladores al borde del camino y se dirigen en alto y por su nombre de pila a los participantes: “mira por ahí viene el dorsal 1234..., ¡identifícale...!”, “¡MANOLO, MANOLOOOOO!” si el tal Manolo no se vuelve entonces ahí tenemos a un posible farsante, debiendo entonces aplicarse método alternativo o la retirada del mismo (del falso participante, no de su ojo) por la autoridad policial presente en la prueba.

Y si se vuelven varios a la llamada anterior entonces se les aparta de la carrera y se les hace in situ un reconocimiento complementario uno por uno.

Hablando de futuro casi podríamos hablar ya del dorsal banner, este dorsal incorporaría una pantalla LFT a color de 14” en el que además de aparecer la información del corredor que portase el invento, mediante la multimedia disponible, se podrían emitir anuncios cortos y todo tipo de eventos comerciales para mayor gloria de la industria.

Y digo “casi” porque de momento no termina de cuajar la idea, los científicos del CSIC están analizando posibles sujeciones del invento a la ropa deportiva, entre las cuales una de las más consideradas es la utilización de globitos de colores.

La energía necesaria se podría obtener fácilmente con los medios de captación de energía solar existentes, si bien sería necesario que los portadores llevasen una chapela de tamaño industrial donde se habilitaría ordenadamente todo el material necesario. Esto podría molestar inicialmente a los partidarios de usar gorras pero una vez conseguida la suficiente miniaturización podrían instalarse los componentes en la visera de las mismas.

... desmitificando el término

Recientemente se ha constatado en ciertas competiciones que los atletas de renombre tienen la curiosa costumbre de ponerse varios dorsales a la vez, en la espalda, en el pecho, en las piernas... como si tuviesen miedo de olvidar de repente quienes son.

Estos lapsos mentales podrían ser efecto o consecuencia de la rapidez de piernas que pueden llegar a desarrollar, especialmente en carreras no muy largas, aspecto del que no puedo hablar con propiedad al no haber pasado nunca del tocino donde otros experimentan habitualmente velocidad. Al fin he comprendido la relación entre la velocidad y el tocino, ¿te ha pasado a ti lo mismo?.

Lo primero que llama poderosamente la atención es que se llame dorsal (según el diccionario, trozo de tela con un número, que llevan a la espalda los participantes en muchos deportes) a algo que se fija sobre el pecho. Lo propio sería llamarlo pectoral pero no creo que la propuesta cuaje a corto plazo.

Realmente podría tratarse de otra muestra más de la anárquica personalidad ibérica, siempre reacia a seguir la costumbre más extendida y partidaria de complicarlo todo en lo posible, por eso a ciertos guiris les debe costar tanto comprender la riqueza oral de nuestro lenguaje.

Todo parece indicar que, al igual que ocurre en el mundo del motor, en ese tipo de competiciones de corte profesional se van a empezar a ensayar algunas innovaciones en el protocolo de identificación de participantes, por lo que nosotros seguiremos anticuados por un tiempo hasta que se estabilicen los nuevos modelos.

Entre las innovaciones destaca, no por novedosa sino por hipodérmica, la consistente en tatuar sobre el pecho el número identificador. Ya utilizada por los romanos en los albores del atletismo ahora se renueva la técnica, pudiendo utilizarse tinta de varios colores algo que antes no se podía y predominaba el color negro con el problema de que no destacaba lo suficiente sobre determinado tipo de pieles, por ejemplo la de los nubios.

Otro inconveniente a resolver es que habrá que ir tachando los números de carreras anteriores y al final quedará todo el pecho emborronado y lleno de numeritos de difícil lectura, lo que obligaría a realizar los tatuajes sobre otras partes del cuerpo.

Una idea sería el SIUM (sistema de identificación única mundial) mediante la cual te asignarían un número en la primera inscripción realizada y se mantendría de por vida, así el tatuaje podría ser permanente sin el inconveniente estético de los sucesivos tachones y borrones.

Recientemente se ha intentado con dorsales tipo códigos de barra, el principal problema es que encarece el producto final debido a que hay que subcontratar por horas a personal experto en su lectura y ya tienen bastante trabajando en los hipermercados incluso domingos y fiestas de guardar.

Es cierto que durante la fase de pruebas se han recibido quejas de corredores a los que no les parecía bien que los pasasen por encima de un cristalito con forma de estrella para poder leer el código de marras.

A veces se producían molestos pellizcos y eso no les hacía mucha gracia, sin contar las descargas eléctricas debido al contacto de la humedad corporal con la superficie del invento, especialmente aquellos corredores con mayor cantidad de glándulas sudoríparas.

... lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar sobre los dorsales

Me parece que me he debido ir algo por los cerros de Úbeda intentando fijar el verdadero significado de los dorsales, por lo que corresponde una rectificación inmediata y la vuelta a lo fundamental del término.

Utilidad principal

Analizada la situación en cientos de carreras de todo tipo todo invita a pensar que la utilidad principal de un dorsal es la de identificar a su portador de manera inequívoca y de un simple vistazo.

Para ello hay deben respetarse ciertas reglas, no demasiado rígidas pero sin llegar a caer tampoco en la ; veamos pues las principales características que debería tener un buen dorsal para cumplir con la función principal encomendada por la IAAF.

Tamaño

Un dorsal en condiciones de uso debe tener unas medidas que oscilan entre los ZZ por YY centímetros, superarlas no proporciona grandes ventajas y si algunos inconvenientes.

Formas

La más habitual es la rectangular, algunos organizadores están probando con formas circulares, triangulares y otras excentricidades pero la rectangular sigue siendo la preferida por amplia mayoría.

Materiales

Aunque la continua innovación puede depararnos grandes sorpresas en el futuro cercano, hoy se utilizan indistintamente como soporte tanto la tela como el papel; ambos materiales permiten tratamiento informático y la disposición impresa de cualquier objeto, ya se trate de letras, números e incluso objetos artísticos como logos, fotos, etc.

Peso

Al tratarse de piezas de tela o papel especial el peso no suele ser un hándicap importante a la hora de seleccionar el material de soporte.

Ubicación

En el mundo pop la ubicación imperante es la frontal, a la altura del pecho y centrado en la ropa deportiva que se utilice.

En el mundo pro se utilizan ubicaciones adicionales, si bien no soy un experto en estos menesteres parece ser que se ponen otro en la espalda y sobre las piernas. Por ello los portadores suelen tener unos cuadriceps generosos, a efectos de una buena sujeción del dorsal.

Contenidos

Además de servir como soporte publicitario de los sponsor de la carrera se están ensayando diferentes contenidos en función de la carrera que se trate; así podemos destacar los siguientes:

Dorsal matemático: en lugar de un número como los demás esta gente representa el suyo mediante complejas operaciones matemáticas tipo raíces cuadradas o integrales. Vistos en la Olimpiada Matemática de 1997.

Dorsal en letra: por ejemplo, ponen mil novecientos cincuenta y cuatro en lugar de 1954 que sería más cómodo. Este tipo de dorsales es de amplia utilización entre el personal bancario, extienden los dorsales al estilo de los cheques y de ahí su peculiar característica.

Dorsales extensibles: estos dorsales también se llaman dorsales mensaje o dorsales pancarta, vienen bien para carreras protesta, en ellos se pueden escribir consignas algo más elaboradas que lo tradicional. Tienen la ventaja que se pueden desplegar y recoger a voluntad del portador no siendo necesario correr con ellos extendidos.

Comparativa con otros deportes

Aunque mi afición por las carreras populares podríamos catalogarla de relativamente reciente y podría hablarse de desconocimiento parcial de los temas a tratar, no me resisto a comparar esta nueva afición deportiva con otras que he practicado en el pasado.

Hagamos pues un repaso básico por los medios de identificación utilizados en otros deportes considerados de masas.

Por ejemplo, la natación. Al tratarse de un deporte básicamente acuático suele practicarse en bañador. En estas condiciones se suele desaconsejar el uso de dorsales por la dificultad que entraña su sujeción al cuerpo del atleta. En este deporte han optado por ponerle dorsales a las calles y acaban antes, “por la calle 4 nadará el favorito, el chino Mo Jao”.

No me imagino una asistencia masiva de nadadores a una carrera que se anunciase como, por ejemplo, “XXII Subida Popular al Naranco”, sin embargo hay lugares exóticos como Barcelona donde la gente ha tomado la costumbre de bañarse en la playa el día de San Silvestre e incluso realizan una travesía a nado de su puerto.

Por lo visto en TV3 a esta gente se les pinta el número directamente sobre la piel y después se les tira de cabeza al agua para comprobar que ha quedado una marca indeleble.

domingo, octubre 23, 2005

Los artilugios (The Gadgets)

Suelen ser objeto de polémica entre muchos de nosotros "no hace falta para nada", "es imprescindible", "yo calculo todo a ojímetro" pero al final están ahí y no hacen daño como no sea a los bolsillos.



Siguiendo la serie recientemente iniciada con los imperdibles y como preludio de otros capítulos venideros sobre toda clase de objetos inanimados que utilizamos en nuestro deporte, y que irán viendo la luz pública mientras el webmaster se deje, hoy quisiera concentrarme de forma especial en los aparatos de medida.

Por empezar por alguno, que podría haber empezado por cualquier otro pero este es el que me ha venido antes a la cabeza, hablaré sobre uno de los objetos más queridos por los corredores, es decir “su cronómetro”.

Como todo el mundo sabe, y si alguien no lo sabe que se despreocupe que aquí estoy yo para recordarlo, el cronómetro viene a ser como un “reloj de gran precisión para medir fracciones de tiempo muy pequeñas, utilizado en industria y en competiciones deportivas”.

¡No sin mi cronómetro!, solemos repetirnos mentalmente – y hasta en voz alta se han dado casos - cuando nos mandan el domingo por el periódico y aprovechamos para cronometrar por centésima vez cuanto tarda en llegar el ascensor, si ese objeto para el transporte vertical de personas o cosas que cuando le llamas siempre está en la otra punta, y cuanto se tarda desde el portal hasta el kiosco, de paso voy a ver si hoy ha llegado ya el Runners que viene con un artículo sobre aplicación de la tecnología al mundo de las carreras que te pasas.

Yo, que en estos casos me considero un caso normal y por tanto me comporto con normalidad, a los pocos meses de empezar, una vez comprobado que podía salir a la calle en pantalón corto sin que se parase el tráfico a mi paso y tras recorrer mis primeros metros de parque urbano sin empujar algún cochecito de bebé, una de las cosas que primero me propuse fue tener un buen cronómetro.

Rodaba calle abajo con mi grupo y veía como de vez en cuando alguno giraba su muñeca y mirándonos a todos los demás nos decía “...más tranquilos chicos que vamos a 140”, dominado casi por completo en esos instantes por mi inmadurez atlética no daba crédito a lo que oía “¿a 140?, ¡vaya marcha, qué velocidad, casi como con el seiscientos!, ahora entiendo porque me estaba empezando a fatigar”.

En la siguiente ocasión, el comentario fue del tipo “eh, eh, no aceleremos, que vamos a menos de 5”, se me quedaron los ojos como platos, o sea que hace diez minutos íbamos a 140 y la cosa no estaba tan mal y ahora que hemos bajado a menos de 5 les parece mucha velocidad. Esto no tiene mucha lógica.

¿Será verdad eso que dicen de que los corredores están un poco locos?, me parece que me voy a hacer el sueco, como si no entendiese de lo que hablan, hasta que domine un poco mejor esto de la electrónica deportiva de consumo individual. Lo malo es que para dar credibilidad a lo de hacerme el sueco tendré que raparme la ceja por su mitad y teñirme las calva de rubio, no se si colará.

¿Y en las cuestas?, el comentario típico al iniciarse la subida de cualquiera de ellas, “tómatela con calma que son casi dos kilómetros con un 8,5% acumulado”, pero bueno, ¿cómo pueden saber tantas cosas?, ¿qué llevan ahí, un PC con GPS?.

Adicionalmente notaba yo que al llegar a los semáforos en rojo todos se cogían la muñeca del reloj apretando compulsivamente ciertos botoncitos del mismo, “es que controlamos los tiempos brutos y los netos”, “¡ay, lo que se aprende!”, ese día me dije “Santi, es hora de mecanizar tu entrenamiento o no llegarás a nada en este mundillo”.

En fase de iniciación como estaba todavía corría con el reloj que me regalaron cuando hice la primera comunión, algo que a casi nadie del grupo le parecía adecuado, “necesitas un buen cronómetro chaval”, “mira éste, tiene 50 parciales, cuenta adelante, cuenta atrás, te da las pulsaciones, memoriza ritmos...”.

Algo preocupado por el tema y dejándome llevar por mi manía de consultar los diccionarios, encuentro que para reloj la definición es tela marinera: “Máquina dotada de movimiento uniforme, que sirve para medir el tiempo o dividir el día en horas, minutos y segundos. Un peso, un muelle o una pila producen, por lo común, el movimiento, que se regula con un péndulo o un volante, y se transmite a las manecillas por medio de varias ruedas dentadas. Según sus dimensiones, colocación o uso, así el reloj se denomina de torre, de pared, de sobremesa, de bolsillo, de muñeca, etc.”

¡Acabáramos!, ahora si que me ha quedado claro de verdad, ¿que llevo yo en la muñeca?, pero si es de cuerda manual y cualquier día sale un pajarraco a cada hora para darme la tabarra con su cucú.

Total que por fin llegó la Navidad o casi, unos cinco meses antes de Reyes le dije a mi mujer “mira, he pensado que como estoy corriendo tanto necesito un cronómetro, para medir mis progresos mismamente, todos lo llevan y como casi es Navidad pues que me adelantes el regalo”.

Comprensiva como siempre me acompañó a la tienda el siguiente sábado después del entrenamiento, “madre del amor hermoso, ¿pero esto que es?”, ante nosotros había una estantería enorme repleta de todo tipo de artilugios medidores junto a navajas suizas, “que digo yo que no te pases, a ver si vas a tener que correr carreras de supervivencia”, “no creo, tranquila mujer, las navajas deben ser para el cambio de pilas o por si olvidaste cortarte las uñas de los pies antes de una carrera”.

Justo al lado vemos otra estantería similar pero celosamente cerrada con llave, dentro hay unas máquinas parecidas a relojes pero con algo parecido a un Windows de bolsillo y con pantallas de colores, ¿funcionarán o también se quedarán colgados justo antes de Guardar como?.

“Esto no es lo que busca, son relojes para salir en barco a la mar”, “ah, pues tiene razón, yo lo que quiero es algo bueno, sencillo, barato y con los números grandes por lo del astigmatismo miópico, no es necesario que sepa navegar”.

Mi relación con las tiendas nunca ha sido muy fluida que digamos, ¿para que nos vamos a engañar?, pero es que tratándose de artilugios mecánicos soy tan hacha como cualquiera, así que al ataque... menos de cinco minutos después ya tengo en mi poder todo lo que necesito para salir a correr con cierta garantía de precisión.

El aparato que llevo en la muñeca tiene un tamaño bastante grande, casi espectacular diría yo, un poco más y sería como llevar el Big Ben, pero a cambio tiene un montón de funciones que entenderé perfectamente en unos dos o tres meses, cuando consiga entender el minúsculo pero denso manual en varios idiomas que me han entregado, que pena que lo hagan con la letra tan chica, “oiga por favor, ¿aquí venden lupas... y traductores?”.

La primera sorpresa es que el manual viene con unos dibujitos secuenciados para que se entiendan mejor las instrucciones de uso sin necesidad de idiomas, no cuenta el fabricante con mi escasa habilidad políglota, hasta con los dibujitos me cuesta un imperio saber como se pone en hora ya que venía con hora zulú.

Durante todo el fin de semana asombro a la familia con una selección de frases escogidas para la ocasión, del tipo “mira, mira, tiene una lucecita que se enciende sola cuando giro la muñeca...”, “¿sabíais que estamos a 578 metros sobre el nivel del mar?”, “pues claro pesado, no ves que vivimos en un tercero”... y así todo el sábado, con el manual, con el reloj, apagando las luces del salón para ver mejor la lucecita... “¡estate quieto ya hombre que estamos viendo la tele!”.

Advierto que lo del altímetro engancha, recuerdo un viaje a Valencia en el que continuamente miraba la altura sobre la que nos encontrábamos, “eh, eh, mira ves, ahora estamos a 300 metros y ahora a 712” así hasta que me soltaron, sin anestesia ni nada, “Santi, o coges el volante con las dos manos y miras para adelante o te voy a dar yo con el altímetro”. Que crueldad, solo es la novedad.

El primer domingo me desperté muy temprano gracias a las alarmas programadas 1 y 2 de mi nuevo ATC o asistente técnico de carrera, me preparé convenientemente y salí a correr para estrenarlo, ¿habrá que echarle vaselina al trasto o se lubricará automáticamente?, joer que dudas.

Al llegar noto al personal con cierto cachondeito “¿pero que te has comprado alma de cántaro?”, “pues un reloj, mirad tiene una lucecita que se enciende sola cuando giro la muñeca”, “pero de que vas, si siempre corremos de día”... al tercer comentario de este tipo decido dedicarme en exclusiva a correr, ¿qué hay gente que no está por la innovación?, pues allá ellos, no pasa nada.

Durante todo el recorrido voy observando de reojo mi flamante reloj multifunción, de tanto mirarlo al final me la pegaré contra un árbol y tendremos un disgusto. No lo he comentado antes pero también lleva incorporado un pulsómetro, palabra que no localizo ni en el diccionario de la RAE, ni en este procesador que la subraya en rojo.

A los 5 minutos de carrera noto que respiro con cierta dificultad por lo que alguien me dice “¿qué te pasa hoy que vas como asfixiado?”, “nada, que me he puesto la banda pectoral y lo mismo la he apretado más de la cuenta”, al verme la cara algo amoratada y a punto de explotar deciden parar e inspeccionarme “pero que bruto, si se estaba estrangulando el tío”.

Una vez repuesto del percance puedo por fin disfrutar de la carrera e ir contando a todos lo que la tecnología ha puesto a mi disposición: “¡eh, peña!, en este preciso momento, es decir a las 9:43:54 del 11/11/2002, domingo, disfrutamos de una temperatura primaveral de 14º C a pesar de estar en otoño y nos movemos a una altitud de 623 metros sobre el nivel del mar, mientras hemos trotado a una media de 150 PPM los 7,5 kilómetros que nos separan de la salida, para las próximas 12 a 24 horas se prevé tiempo nublado y con riesgo de lluvia”.

Para esto de la temperatura digo yo que lo habrán tenido que pasar fatal los fabricantes porque, siempre según la RAE, un termómetro es un “instrumento que sirve para medir la temperatura. El más usual se compone de un bulbo de vidrio que se continúa por un tubo capilar y que contiene mercurio o alcohol teñido; su dilatación por efecto de la temperatura se mide sobre una escala graduada.”, me pregunto como habrán podido meter todo eso en el aparatito este, ¿dará calambre?.

Lo que no entiendo bien es por qué pone SUN debajo del día, cuando cualquiera sabe que hoy es domingo, a la vez que indica que puede llover, ¿en que quedamos, va a hacer sol o va a llover?. Jolín con el invento.

El chorro de información que acabo de soltar consigue interesar a uno de los corredores, que es científico y montañero, “pero si te has comprado un reloj de escalada, con un cronómetro normalito como el mío te hubiera bastado, seguro que te ha costado un pastón”.

Inicialmente el comentario me desmoraliza un tanto pero consigo disimularlo, a cambio consigue que me suba la sangre desde los pies hasta la cabeza a una velocidad de 1 metro por segundo, no es que yo mida un metro o que estuviera sentado, es que la sangre tardó casi dos segundos en subir, como es cuesta arriba le cuesta más.

Se ve que esta vez el retorno sanguíneo ha funcionado a la perfección, “será cabrito el de la tienda, ¿pero que me he comprado?” esto, claro está, lo dije para mis adentros porque debía seguir disimulando.

La verdad es que a pesar de todo estuve orgulloso de mi artilugio hasta que unos meses después decidí comprarme algo más sencillo y adquirí a módico precio un fantástico “Casio Vulgaris Precision, Plus” con el que estoy disfrutando como nunca y sin riesgo de pegarme un trompazo. Y por cuatro perras.

No lo he dicho antes pero con tanta función a consultar, tantos botones, el esfuerzo de la propia carrera, mis carencias visuales, prestar atención a los baches y obstáculos, mirar que no te pille un coche, etc. para ver la pantalla casi tenía que pararme por lo que decidí pasar del atómico relojito hasta que me operase de la vista, como poco.

Ahí lo tengo en la bolsa de deporte, durmiendo el sueño de los justos, Además la banda pectoral también se ha estropeado, como confesaré más adelante en este mismo artículo.

Mi nuevo cronómetro además de chulo da la hora, cronometra parciales hasta 35 vueltas y aunque también tiene lo de la luz todavía no he conseguido que se encienda al girar la muñeca, a ver si puedo leer el manual un fin de semana que no esté de Rodríguez porque, desde la otra vez, cuando me compro algún aparato nuevo todo el mundo en casa tiene que marcharse al cine, a un recado, a la Conchimbamba, etc.

Lo que me tiene mosca del nuevo reloj y empaña algo mi recobrada autoestima es que no entiendo bien como indica las predicciones meteorológicas, un día pone MON, otro TUE, otro WED y así sucesivamente hasta el domingo que siempre predice lluvia porque pone SUN; con lo barato que me ha salido y hay que ver lo que sabe.

Pero mi furia visigótica por los inventos no acabó aquí, tras el pequeño chasco inicial con el cronómetro la estrella de mi equipación de pop avezado ha sido durante meses un aparato genial que me ha hecho disfrutar como un cosaco, efectivamente, se trata del... podómetro.

Volviendo a la costumbre de consultar lo que no se describir, resulta que un podómetro es un “aparato en forma de reloj de bolsillo, para contar el número de pasos que da la persona que lo lleva y la distancia recorrida.”, ahí queda eso. Casi nada.

Pasé en vacaciones por un escaparate, lo vi allí, solo, cerca de las zapatillas, me salió el ansia consumista que llevo dentro y no me pude contener, ven conmigo que te sacaré de paseo todos los días.

Al menos el mío no era de bolsillo, aunque lleva tapa no he encontrado todavía la cadenita y además me hubiera valido de poco porque los pantalones de deporte que uso no llevan bolsillo. Este artefacto se pinza en el pantalón a la altura de la cintura, se pone en marcha y ¡ale, a medir!, hasta las calorías consumidas.

Y si ponías el dedo índice en el lugar adecuado hasta te daba las PPM, menuda máquina estaba hecha... y barata, insisto.

Digo “era, ponía, estaba” y digo bien porque el pobrecito se ahogó, un día de verano tras una suave sesión de entrenamientos con unos fieras llegué tan acalorado al final del camino que me sumergí de cabeza en una alberca de agua fresca y sin chapapote con el trasto puesto.

Nunca lo he reconocido antes por cierto pudor pero aquel día también llevaba la banda pectoral puesta y banda y podómetro perecieron al unísono, desde entonces me tomo el pulso a oído y calculo las distancias a ojo.

Lo cual reviste cierta dificultad máxime teniendo en cuenta mi estado actual en cuanto a oído y vista se refiere, creo que las mediciones no deben ser muy precisas pero ¿y lo que me ahorro?.

De lo que no cabe duda es que mi podómetro fue bueno mientras duró, medía las distancias con una precisión de más menos 100%, todo dependía del ritmo que llevase y para saberlo corría con mi cronómetro, pulsómetro, barómetro, termómetro y altímetro, de lo que deduzco la culpa no era del todo suya, si yo corría en condiciones el aparato medía en condiciones, pobrecillo, cuanto le echo de menos.

Aunque, ahora que lo recuerdo, he visto uno muy parecido, desde luego debe ser de la misma familia que el difunto, que lleva una radio FM incorporada, me tendré que pensar si vuelvo a las andadas pero no, que se les acaba cogiendo cariño y luego...

En esta recopilación de ingenios tecnológicamente avanzados y listos para nuestro disfrute, lamentablemente no puedo opinar sobre otros aparatos que la gente reconoce como muy útiles para esto del correr, por ejemplo y ya que hablamos de radios, he oído a algunos decir que corren con un walkman, es una palabreja un tanto espesa pero parece ser que te cuelgas de algún sitio el invento y puedes ir oyendo música mientras corres.

Yo la verdad no termino de apreciar su utilidad, si tuviera que correr con el equipo de música que tengo en casa creo que lo pasaría francamente mal, más que nada por el peso pero algo también por el engorro; aunque, bien mirado, si uno corre por Aranjuez, por poner un ejemplo, debe sentirse muy bien corriendo y oyendo por los cascos el concierto de ídem. Nombro ese concierto por darle publicidad subliminal a esa maravillosa ciudad Patrimonio Histórico de la Humanidad pero podría haber puesto dos o tres ejemplos diferentes, como mucho.

Algunas veces he visto a corredores que llevan unos cables que les salen como del pantalón y se introducen por las orejas, yo no he querido preguntarles para no parecer novato y poco innovador pero ¿no sería más fácil que se tomasen el pulso con un pulsómetro?, ¿o es que se están tomando la temperatura o, aún peor, se trata de un aparato que analiza las constantes vitales a través del oído y en plena carrera, hasta donde vamos a llegar?.

Además me he dado cuenta que cada vez más gente los utiliza, no te hacen ni caso cuando te cruzas con ellos pero yo les entiendo porque tendrán que ir atentos a la pantalla; yo hacía lo mismo cuando llevaba mis utensilios aunque, eso hay que reconocerlo, yo siempre saludo.

Por si fuera poco en algunas revistas he visto fotos de gente conectada mediante varios cables de colores a un aparatito que está sobre una mesa, no me he atrevido a preguntar porque todo el mundo sabe que las fotos no contestan preguntas pero reconozco que me da algo de miedo.

Es que ya no nos conformamos con meternos unos cables amarillos por las orejas, es que tenemos que conectarnos globalmente, con todo el cuerpo a la vez, como si fuésemos enfermos de una UVI pero con salud.

Así que, tal como yo lo veo, disfrutemos al máximo de lo poco o mucho que tengamos ahora, no hace falta tanta ayuda tecnológica para salir a correr, si acaso unas buenas zapatillas, algo de ropa para que no te persiga un guardia ni a tu suegra le de un infarto cuando vea tu foto en el diario y, sobre todo, muchas pero muchas ganas de disfrutar.

Quizás pronto lleguen tiempos orwellianos en los que al ir a ponerte las zapatillas, su lengüeta tomará repentina vida y te dirá algo parecido a (por favor, en este póngase voz metálica para lograr el efecto deseado)...

“Querida unidad trotadora popular XYZ (sustituye XYZ por tu nombre), su dispositivo avanzado de cuidados personales intensivos modelo NB/715 tiene el gusto de informarle que hoy puede ser un gran día para la carrera bípeda, luce el sol y la contaminación atmosférica no supera el umbral 39, por favor no salga a correr sin conectarse a la unidad de control remoto WIFI, código temporal aleatorio 1984, no olvide ponerse la ropa térmica antirradiaciones y no salga al exterior sin haberse realizado previamente los análisis de sangre y orina correspondientes a los SUN...”.

¡Me cachis!, otra vez la lluvia me persigue ... ¿será ácida?, esperemos que no.

Bueno, puede que parezca futurista pero todo llegará; me voy a cambiar para iniciar mi entrenamiento de hoy, voy a estrenar un móvil con servicio WAP que me han dicho que podré conectarme al foro mientras hago unas series con mi sombra.

sábado, octubre 22, 2005

La vía verde

Esta entrada le gustará a Jesús Sarastro, se trata de una vía verde que existe en Ciudad Real.



"En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".

Si os suena este texto me parece estupendo y de lo más normal pero yo vengo a hablar de algo bastante más sencillo de escribir y que también está por La Mancha, se llama "la vía verde"...

...Este fin de semana he viajado a Ciudad Real pero, como la salud es la salud, no he querido dejar de salir a correr; ante la general indiferencia y la habitual incomprensión del entorno, que no ha entendido que lo hago por gusto y no como obligación, el domingo bien tempranito me calcé la parafernalia deportiva y salté a la calle dispuesto a descubrir nuevos caminos.

Aunque un poco incómoda para correr, al menos por las Rondas, tiene Ciudad Real un circuito natural muy curioso, “Santi, ya que vas a correr tienes que hacerlo por la Vía Verde” – me decían – “son 4 ó 5 km de pista de tierra, con árboles a los lados, muy agradable para pasear y además te encontrarás muchos corredores”.

Poco sabedores de mi espíritu Garabitas, ese que consigue que los fines de semana me levante sin rechistar incluso más temprano que entre semana, yo ya tenía decidido antes de llegar que saldría al campo en busca del horizonte.

Así pues, muy de mañana, aparecí en la Ronda de Toledo dispuesto a empezar, se trataba de mi último entrenamiento fuerte antes de Praga y quería aprovecharlo bien. Al poco me cruzo con un grupo de jóvenes que vuelven a casa y no de trabajar precisamente, uno se mete a gritos conmigo pero los demás le dicen que se calle, de todas formas me da igual, soy inmune a ciertas cosas.

Trotando por las rondas, a ratos por la acera y a ratos por el asfalto, voy llegando al parque Gasset, en la puerta una simpática estatua de Sancho Panza con su mula me saluda como diciendo “¿Do se dirige vuesa merced a aquestas tempranas horas?”, quizás me confunda con Don Alonso porque adivino una sonrisa en su semblante, seguro que si no tuviera los pies anclados al duro pedestal me acompañaba en este rodaje.

Atravieso el parque con pisadas comparativas, siempre que corro por un parque lo comparo con el Retiro, es un defecto que tengo pero reconozco que lo hago. El parque está bien pero es pequeño y la parte de tierra está en malas condiciones para correr. Sin embargo ayer estuve por aquí con unos críos y se lo pasaron muy bien en los columpios. Ya se sabe, cada loco con su tema.

2 ó 3 minutos después se acaba el parque y salgo en busca de la carretera que me llevará a la Vía Verde. 5 minutos después llego a la salida, un plano me indica que el camino tiene una longitud de 5 kms así que preparo el cronómetro y me dispongo a salir zumbando.

El primer km transcurre entre árboles y con una sensación de libertad y amplitud de miras que no se tiene en todas partes, desde el primer momento me encuentro gente que camina tranquilamente y a quienes a lo mejor sorprendo con mis prisas; para no parecer demasiado descortés saludo a los que me encuentro, eso aquí debe ser una costumbre porque todo el mundo responde.

A lo lejos veo a un corredor de camiseta blanca y pienso en darle alcance y ofrecerle trotar juntos – es que necesito hablar con alguien que llevo callado desde que me he levantado - pero soy incapaz de determinar si está cerca o lejos y por más que corro no consigo acercarme, siempre está lejos.

A partir de ese km empiezo a notar las molestas piedras del camino, son pequeñas pero incómodas para lo nuestro, en fin – me digo – si los naturales lo aguantan yo no voy a ser menos. Hace unos minutos que descubrí el significado real de la palabra horizonte, ante mí una recta larguísima, a ambos lados el campo sin condiciones y el cielo azul sobre mi cabeza, en tiempo de calor debe ser insoportable echarse unas carreritas por la zona.

Oigo muchos pajarillos a mi paso pero no veo ninguno, el km 2 llega rápidamente, creo que es ahí donde termina una pista asfaltada que discurre paralela a la de tierra y que está señalizada para ciclistas; le siguen el 3 y el 4 sin mucho que reseñar; a medida que avanzo hay menos árboles, menos bancos y menos zonas de descanso y el calor va en aumento. Menos mal que he madrugado, dentro de un par de horas esto debe ser un infierno.

Donde se supone que debía estar el 5 me encuentro con el fin de la vía verde; le pregunto a un corredor que está estirando y me lo confirma, también me aconseja que siga el camino a partir de los confines de la vía verde. Allí me encuentro de frente con una jauría de galgos corriendo tras una pequeña furgoneta, deben estar entrenando: el dueño en el vehículo y detrás los perros. Me paro para verlos pasar – siempre aplico criterios de prudencia en estos casos – y quedo impresionado de la elegancia y potencia que tienen estos animales.

Me acuerdo de Greyhoundy y de Galga pero creo que no eran ninguno de ellos porque no me saludan sino todo lo contrario, son perros tímidos y al verme aceleran todavía más, ¡adiós colegas!.

Sigo corriendo – lo más propio después de ver pasar los galgos sería decir que sigo paseando - y me encuentro con la vía del AVE a mi izquierda – o lo que yo supongo que debe ser la vía del AVE – no tengo la suerte de que en ese momento pase algún tren para poder comparar su velocidad con la mía, al fin y al cabo ambos vamos a 5: yo a 5 m/km y el AVE a 5 Km/m, aquí el orden de los factores si que altera el producto.

Hace ya un rato que me he encontrado al corredor de la blanca camiseta que me precedía y que viaja de vuelta a la ciudad, nos saludamos sin parar pero me da tiempo a fijarme: lleva una aparatosa rodillera azul y un sombrero de excursionista, parece que corre con dificultad como si estuviera volviendo después de una lesión. “Hola” y “adiós”, luego te veo – pienso -.

Cuando me canso de ir por un camino algo más complicado que el precedente, vuelvo sobre mis pasos; me sorprende la recta que se extiende ante mis ojos a pesar de que acabo de pasar por ella. Tengo la sensación, desde hace varios kms, que estoy subiendo cuestas, me gustaría que alguien de la tierra me explicase por qué a la venida me pareció que el camino picaba para arriba y a la vuelta también me lo parece. A mi me habían dicho que Ciudad Real es llana pero empiezo a dudarlo. Es como si hubiese subido una loma, cerro, otero o como se diga por aquí.

Con el agobio de las rectas decido ir más deprisa, a lo lejos diviso al amigo de la rodillera y decido que es hora de correr más deprisa hasta pillarle, mentalmente empiezo a cantar eso de “os vamos a pillar, os vamos a pillar” que se practica corriendo maratones en autobús, solo lo hago por motivarme ya que hace unos minutos que paso de pajarillos, árboles, cielo..., estoy en mi km malo de todos los días y necesito pensar en otras cosas para superar el bache. Aprieto todo lo que puedo porque es lo que toca hoy.

A mi izquierda veo un cartelito de dirección que dice “Camino de los Pardillos”, no se si darme por aludido pero no tengo tiempo que perder si quiero alcanzar al del sombrero. Paso por un pequeño túnel que forma el talud de una carretera, no recordaba haberlo visto al venir pero de inmediato me sale el espíritu Garabitas y justo en el centro “uno, dos, tres.... ¡uuuaahhh!, lanzo el grito de nuestro ritual guerrero a la vez que levanto ambos brazos.

Con el grito recupero el gusto por correr y empieza la mejor parte del entrenamiento, me suele pasar cada día, tengo que gritar más.

Una pareja de personas mayores que viene de frente me mira con cara rara como diciendo “estos madrileños, pobrecillos, es que salen al campo y les da la neura”, les saludo y sigo corriendo, no tenía tiempo para contarles que es justo lo contrario, que si no salgo al campo es que cuando me da la neura.

Llego a la zona asfaltada para bicicletas y dejo la tierra, a estas alturas llevo las plantas de los pies con un recalentón importante y, a su lado, el asfalto me parece una alfombra, al menos no tiene piedrecillas y apetece tomar velocidad.

Cada dos por tres veo unas marcas en el suelo que ponen “banco” y una flecha hacia mi izquierda, a la segunda me fijo y es que les están anunciando – a los ciclistas - los bancos para descansar por si no los ven mientras pedalean. Aprovecho para decir que no hablo de ciclistas como los que vemos por ahí normalmente sino de niños en bicicleta, etc. que seguro es el tipo de gente que pedalea por aquí. Por un momento pensé que la vía estaba financiada por el equipo ciclista bancario pero no vi ningún cajero automático.

Cuando queda un km consigo por fin alcanzar al corredor de la pata chula, me ha costado un montón aunque no era mi objetivo inicial, solo una motivación adicional sobre la marcha para no fijarme en las interminables rectas, así que sigo corriendo hasta la meta. Compruebo el cronómetro y siento la satisfacción del deber cumplido, incluso he ido más deprisa de lo que me marcaba el plan.

Enfilo de nuevo hacia el parque Gasset, ya a velocidad de relajación, y después por Ronda del Carmen hacia el hotel. A la altura de la plaza de toros me cruzo con un numeroso grupo de corredores, por un momento pienso que es el Gran Grupo Garabitas que ha venido desde la CdC para ayudarme a hacer los últimos kms. pero me fijé bien y no eran.

Puede que sea la gente del manchego Club Quinto Aliento, si lo son se parecen mucho a nosotros, nada más vernos nos saludamos al más puro estilo pop. Yo soy uno y ellos unos diez o doce, me da una alegría enorme ver un grupo, ya podía haberles encontrado antes y me hubiera ido con ellos. Me da la sensación que se dirigen hacia la vía verde.

Por fin llego al hotel bajo un sol que cada vez pica más y los de recepción también me saludan, ¿serán corredores trabajando?, me ha parecido ver un guiño de complicidad en sus sonrisas.

Llego a la habitación y llamo a la puerta, todavía es pronto y me queda un largo día por delante pero estoy preparado para afrontarlo, he corrido y tengo llena la batería vital.

¿A quién no le gusta correr?.

viernes, octubre 21, 2005

Cross Country

Esta entrada la escribí por encargo para mi amigo Alejandro de Ancos, asturiano incombustible y luchador incansable, que la publicó en la revista anual del club Irisrojo.



La primera vez que se hace algo nuevo conviene prepararse con cierto método y anticipación si queremos que salga bien, no es tan normal como pueda parecer poseer esa destreza innata de algunas personas que les permite acometer, sin esfuerzo aparente, cualquier nueva actividad que se les ponga por delante.

A mí me han propuesto algo nuevo, algo difícil pero interesante, nada menos que escribir sobre el cross-country, así que quisiera prepararlo sin tener que imitar a Lope de Vega ante aquel poético encargo “Un soneto me manda hacer Violante que en mi vida me he visto en tanto aprieto…” aunque tal vez debiera hacerlo; tras un par de años practicando la carrera de fondo debo enfrentarme a un tipo de prueba que no practico desde mi etapa escolar, el cross-country o carrera a campo traviesa.

Para afrontar el reto me he preparado lo mejor que he podido y sabido, puede que me falte método pero por anticipación, entrenamiento y, sobre todo, por ganas que no quede.

El extraño sonido de la palabreja “cross-country” ya despertaba en mi adolescente cabeza sentimientos de admiración, me pasaba con casi todo lo que viniera de la pérfida Albion, como se conocía por entonces a Inglaterra; los ingleses eran para mí los mejores corredores del mundo, ya fuera campo a través o en pista; en sueños me veía panocho, pálido y algo flacucho volando sobre aquellas praderas, mullidas como alfombras, que solo podíamos ver en el cine.

Por aquel entonces se televisaban pocas pruebas de cross-country pero tampoco hubiera tenido oportunidad de verlas, entre otras cosas porque no teníamos televisión; en cualquier caso, de haberla tenido, es decir televisión, probablemente me hubiera pillado jugando o corriendo por la calle; eran otros tiempos, era otro country.

Así que lo más práctico, si uno quería parecerse a aquellos espigados ingleses salpicados de barro, era participar en las pruebas que se organizaban en el ámbito escolar; en mi colegio había grandes corredores de cross-country aunque ninguno era inglés, como también había grandes jugadores de rugby que tampoco eran ingleses; el rugby se parecía un poco al cross-country sobre todo por el campo de juego que solía ser un auténtico barrizal en aquellos fríos inviernos.

De chaval me hubiera gustado ser jugador de rugby, lo intenté pero no era suficientemente alto, ni de fuerte complexión, ni capaz de correr con el balón a la mano tan deprisa como requería el puesto, sin embargo me gustaba ver desde la banda, a menudo bajo la lluvia, aquellos partidos en los que casi nunca había lesionados y en los que, al finalizar, los jugadores de ambos equipos se estrechaban caballerosamente las manos.

Así que un buen día llegué al cross-country, quizás algo desencantado del rugby, más bien de no jugar habitualmente, pero ilusionado porque podría intentar emular a aquellos campeones ingleses que no se dejaban ver por la tele; al menos en el cross-country no te rechazaban por canijo y aquello me gustaba.

Un domingo cualquiera hubo que completar uno de los equipos que participaba en una carrera que se celebraba precisamente en mi colegio y naturalmente yo andaba por allí mirando, como siempre, ¿habrá venido hoy algún english runner?, el profesor de gimnasia no las tenía todas consigo pero me ofreció una de las camisetas y pude participar, la talla de la camiseta quizás fuera demasiado grande pero desde luego insuficiente para contener toda la emoción, pasión y coraje que le puse.

A la señal salí tan disparado como el resto y antes de saber siquiera que hacer noté como cada zapatilla pesaba más de un quintal con aquellos pegotes de barro pegados a las suelas, pero seguí corriendo como pude, a trompicones, resbalándome y llenándome de barro hasta las pestañas; debido al cansancio por el camino ya no me sentía tan inglés, ni tan rubio, ni tan pálido aunque en lo de flacucho todavía estábamos parejos.

Solo había que dar tres vueltas al perímetro del colegio, en aquella época recorrer el perímetro era lo más parecido a salir a correr por el campo, saltabas obstáculos, pisoteabas los charcos, te atascabas en el barro, allí había todo lo necesario para practicar el cross-country; aquél día terminé mi primer cross más español que nunca, por fin sabía que era eso del cross-country y, la verdad, aunque no se parecía para nada a las peliculeras praderas me resultó incluso emocionante.

Durante la ducha posterior escuchaba ensimismado a mis compañeros de equipo contar sus experiencias, les observaba en silencio porque había sido mi primer cross y no podía meter baza todavía, demasiado pronto para un novato, además quería retener en la memoria el hecho de que YO había representado corriendo al colegio, aquello debió ser el nirvana.

En los siguientes años que permanecí en aquél centro no representé muchas veces más al colegio ya que los titulares tenían una salud de hierro, pero seguí practicando por mi cuenta aquél campestre deporte hasta el punto que no creo que nadie conociese tan bien como yo cada palmo del terreno.

Un amigo por el que tengo gran afecto me ha ofrecido la oportunidad de escribir sobre el cross-country; como he dicho, hace tiempo que no lo practico pero me sigue gustando mucho, igual que me sigue gustando el rugby; la diferencia es que ahora tengo varias televisiones y cualquier domingo podría ver una carrera de cross-country televisada, eso si estuviera en casa porque lo más normal es que me pille corriendo por la calle.

Se lo advertí a mi amigo “mira que no voy a saber que decir” pero no le concedió importancia, “escribe lo que quieras sobre el cross, eso no se olvida nunca, es como montar en bicicleta”. Y aquí estamos, engrasando y limpiando la bicicleta a ver si lo he olvidado o no.

Ahora que el crecimiento de las ciudades acogota al campo debe ser difícil encontrar un terreno urbano sobre el que poder organizar un cross, aunque alguno debe quedar; hecho el hallazgo y obtenidos todos los permisos, se delimita el recorrido con cintas, se prepara un duro circuito que permita buena visión al respetable y a correr se ha dicho.

En algunos crosses modernos, el plural es así de complicado, tengo entendido que si te alcanzan los de cabeza, o sea si te doblan, tienes que retirarte obligatoriamente; supongo que será para que los primeros no tengan que adelantar ya que desvirtuaría la carrera pero no termino de verle la gracia, en mis tiempos eso hubiera sido impensable pero, claro, eran otros tiempos, puede que otro cross y, desde luego, otro country.

Hoy en día correr cross-country se ha profesionalizado un tanto y disponemos hasta de nuestro propio circuito nacional al que vienen a competir las figuras de fuera; los ingleses de ahora parecen más morenos y delgados que los de antes pero siguen siendo buenos corredores; en España tenemos algunas carreras de prestigio internacional que todos quieren ganar aunque, afortunadamente, también tenemos grandes atletas capacitados para plantarles cara, presentarles batalla y ganarles si se tercia.

Tratándose de un deporte ciertamente duro y exigente, algunos corredores de asfalto lo practican en invierno para coger fuerza y potencia cara a las pruebas de primavera y verano, pruebas en las que agradecerán haberlo practicado a pesar de la dureza que implica.

En 2004 se va a celebrar un cross en Gijón, será el 6 de marzo y se celebrará en el parque de los Pericones, la idea es organizar un cross popular al más viejo estilo, puede que resulte un auténtico y verdadero cross-country; será que todavía quedan románticos en esto del deporte dispuestos a organizar un cross popular para devolvernos esta tradición deportiva tan nuestra, a pesar de su muy británico origen.

Puede que en Asturias todavía queden buenos y verdes campos donde recuperar el placer de correr a campo traviesa, desde luego que el parque de los Pericones de Gijón, por las fotos que he visto, parece ser uno de esos sitios.

Supongo que en esa cantábrica ciudad reencontraría el ambiente necesario que me permitiera soñar de nuevo como hacía años atrás; esta vez no soñaría con ser inglés, ni rubio, ni pálido ni flacucho, con los años he descubierto que me basta con ser como soy; si acaso, y por recordar algo de mi niñez, soñaría con volver a ser flacucho aunque solo fuera por tres vueltas.

Claro que si me acerco por Asturias no me conformaría con ser el suplente de nadie, llevaría mi propia camiseta y saldría a disfrutar como la primera vez, con lo que ha llovido desde entonces supongo que el barro estaría garantizado.

jueves, octubre 20, 2005

Los imperdibles (The Safety Pin)

Este texto que hoy rescato tuvo su minuto de fama hace más de 3 años, puede que las nuevas tecnologías acaben con ellos pero siempre permanecerán vivos en mi recuerdo.

Espero que os guste:


Ponga un imperdible en su vida

Cuando se consulta esa maravillosa palabra en el diccionario internet de la RAE, los eruditos la definen como:

1. adj. Que no puede perderse.
2. m. Alfiler que se abrocha quedando su punta dentro de un gancho para que no pueda abrirse fácilmente.

Centrándonos exclusivamente en la segunda acepción para no perdernos con la primera, se trata de un objeto que puede nombrarse por varios sinónimos de similar utilidad, a saber: broche, pasador, prendedor, hebilla, aguja, corchete, alfiler, gancho, espetón, fijador, topo, zanca, etc.

Bajo este aparentemente sencillo nombre se esconde uno de los objetos más utilizados pero menos glosados de nuestra particular parafernalia pop, estamos hablando de “el imperdible”, ese gran desconocido.

En las carreras he visto gente corriendo sin la zapatilla izquierda, a otros descalzos, con peluca de colores... pero nunca a alguien sin ellos, los imperdibles siempre están presentes en la indumentaria de cualquier corredor que se precie, ya se trate de pops como de pros.

Algo punzante en ocasiones este singular objeto se revela como uno de los más útiles entre todos los que manejamos los corredores al cabo del tiempo, siendo esta una circunstancia algo extraña – si cabe - puesto que ni protege, ni entrena, ni calienta, ni amortigua, ni refresca, ni cronometra, ni mide, ni alimenta, ni da consejos, ni evita lesiones, ni ayuda a mejorar... simplemente sostiene.

Ocasionalmente podrías pincharte un michelín durante la operación de acoplamiento con el dorsal y la camiseta pero eso lo iremos analizando más adelante; al oír tu espeluznante grito de dolor no exento de sorpresa y con los nervios del momento el resto de corredores congregados podrían interpretar que se ha dado la orden de salida, lanzándose hacia delante en estampida y liándose allí mismo la marimorena. Por menos que eso han descalificado a más de uno.

Bien, volviendo al tema, ¿en que consiste entonces tan peculiar utilidad?, bastante sencillo en esencia, consiste principalmente en sujetar en lugar visible el dorsal, es decir ese trozo decorado de tela o papel, sobre el que también me propongo escribir en ocasión venidera, a una camiseta o top, de forma tal que espectadores y jueces puedan reconocer a su portador mediante un guarismo concreto, expresión de cantidad compuesta de dos o más cifras, identificador.

Conste que nombro a ambos objetos por exigencias del guión, además de ser una pareja de hecho que precisan oficializar su unión para tener cierta consideración legal en cualquier carrera que se precie, ya que tanto uno como otro pueden estar viviendo sus últimos momentos de felicidad y gloria atlética debido a la aparición de otro invento americano que los podría jubilar, incluso anticipadamente, estamos hablando del chip.

De nuevo consultamos el diccionario de la RAE para encontrarnos con que: un chip es un pequeño circuito integrado que realiza numerosas funciones en ordenadores y dispositivos electrónicos. No confundir con patatas chip, que deben ser otra cosa.

También espero que no seamos simples dispositivos electrónicos aunque, salvando las distancias, para el susodicho chip nuestro cuerpo bien podría ser el ordenador donde desarrollar su cometido. De momento se conforma con ir atado a una zapatilla pero esto puede ser solo el principio de la invasión de los cuerpos, hoy es la zapatilla, mañana quien sabe.

Bien, pues a pesar de su evidente utilidad práctica, prestaciones técnicas y de su larga permanencia en nuestro deporte es muy raro encontrar un artículo sobre los imperdibles, algún simple consejo al respecto que nos ayude a comprender para que están ahí y como se optimiza su uso, en fin nada, todo se deja a la habilidad personal de los usuarios y / o asociados; quizás la carencia que comento se deba a su modestia innata o a esa metálica timidez que les caracteriza y mantiene encerrados sobre sí mismos como si de avestruces se tratase, impidiendo que se escriba sobre ellos más de cuatro letras seguidas.

Por eso hoy, en esta ociosa tarde de domingo, quiero romper una lanza en su favor escribiendo este pequeño comentario en agradecimiento a su positiva contribución, sin la cual difícilmente hubiera podido participar en carrera popular alguna, ya que habría sido automáticamente eliminado por la organización en cualquier control.

Para hacerlo en condiciones aceptables hago acopio de un buen kit de estos sofisticados alfilercillos, los pongo sobre la palma de una de mis manos, me visto con una camiseta de tiras de esas de salir a correr y me dispongo a probar por mi mismo, sobre mi propia carne, su utilidad.

Pero antes de la escabechina hagamos un ligero repaso a la historia de sus orígenes y conozcamos mejor su peculiar personalidad:

Construido a partir de la idea original de los alfileres, el imperdible se materializa sobre una pequeña pieza que combina sabiamente todos o algunos de los siguientes metales: cobre, hierro, aluminio, oro, plata y platino; supongo que ahora será muy diferente y que los habrá incluso de plástico reciclable pero así eran en los tiempos en que los inventó el norteamericano Walter Hunt, allá en su Nueva York natal, hacia el año 1849.

Mr. Hunt es autor de otros cuantos inventos importantes, uno de ellos creo recordar que la máquina automática de coser, por lo que al inventar el imperdible no hacía sino reforzar una misma idea, unir dos cosas de forma sencilla y permitiendo desunirlas a voluntad, es decir con vuelta atrás, ofreciendo una segunda oportunidad.

Estaba una tarde el bueno de Walter sentado en su despacho pensando en como devolver una deuda de 15 dólares que le agobiaba, entre las manos sostenía un pequeño trozo de alambre que retorcía una y otra vez con los dedos cuando, al cabo de unas cuantas horas, más o menos lo que tardamos de media los pops en completar un maratón, se encontró con que había inventado el imperdible. Sencillo, como todo lo genial.

Realmente el imperdible ya lo habían inventado mucho antes los griegos y romanos antiguos pero este hombre le añadió el mecanismo de resorte y el cabezal donde se esconde la punta; vendió la idea a su acreedor por 400 dólares y con ello echó a perder la posibilidad de que sus herederos ganasen millones y millones cuando le llegó el éxito al pequeño invento.

Según fuentes bien informadas parece ser que los antiguos iberos y los fenicios utilizaban un utensilio similar de nombre un tanto raro “la fíbula”, sin embargo al tratarse de auténticos comerciantes decidieron patentarlo después de una comida de negocios y perdieron la ocasión de salir por la puerta grande en esta historia del imperdible.

Ya veis lo útil que puede ser tener una deuda, un alambre y algo de tiempo libre por delante... ¿a qué estáis esperando para inventar algo?, en vez de perder el tiempo leyendo o saliendo a correr, podríais estar cimentando vuestro futuro económico sobre unas cuántas ideas geniales, según mis informaciones todavía queda por inventar algunas cosillas, como por ejemplo... ¡vaya, ahora no me acuerdo!, pero cuando lo hagáis ¡no olvidéis patentarlo a la velocidad del rayo!.

Por si acaso yo voy a empezar a llevar siempre algo de alambre en un bolsillo, a ver si puedo arreglar lo de tener tiempo libre porque deudas..., en fin para que hablar, supongo que más o menos como todos.

A la hora de la verdad nunca olvido llevar un buen surtido de imperdibles en la bolsa de deportes, de hecho en uno de los bolsillos laterales llevo de forma permanente entre 15 ó 20, enganchados unos con otros de tal forma que al intentar soltarlos suelen atacarme ferozmente, a pesar de su apariencia inofensiva, dejándome los dedos al terminar como si me hubiera realizado una prueba de lactatemia.

Esta reserva extraordinaria de pinchos agresivos por tenerlos encerrados en la bolsa tantos días, le ha venido bien a más de un corredor que, al llegar a la zona de salida, en más de una carrera, se acuerda de repente que no ha llevado lo suyos y me solicita algunos en préstamo, alquiler e incluso en renting.

Aunque tú no seas de esas personas que olvidan llevar su ración de imperdibles ni el kit completo de supervivencia “Comansi” en la bolsa, puede que te interese una ligera introducción básica sobre su mecánica de instalación y uso, ya que por su corta extensión no puedo llamar Manuel de Usuario a las mínimas recomendaciones protocolarias que expongo a continuación:

La adquisición:

Conviene acudir a tiendas especializadas, para estos menesteres parece ser que lo adecuado es entrar en una mercería. Allí no se debe intentar explicar al dependiente o dependienta la futura utilidad del instrumento a adquirir ya que podrían tratarte como si estuvieses mal de la cabeza o intentar venderte, ya que estamos puestos, una tricotosa si el hábil empleado tiene muy desarrollado su espíritu comercial o si lleva comisión por las ventas que, para el caso, viene a ser lo mismo.

Uno entra con paso decidido, pide la vez y cuando le toque dice en voz baja para que no se entere nadie más: “Hola buenas, quería cuarto y mitad de imperdibles”, lo que ocurra a continuación bien podría ser objeto de manual independiente pero lo principal es mantener la calma aparentando cierta seguridad aunque no se disponga de ella en cantidad suficiente.

“Sí, he dicho imperdibles, ¿que pasa, no tienen?”.

El tamaño:

Este es un aspecto importante a tener en cuenta, gracias a la creciente mecanización de los procesos productivos la fabricación de imperdibles está alcanzando extremos nunca antes imaginados. Procuremos adquirir imperdibles sencillos y económicos, no es necesario que sean de tamaño industrial ni apropiados para sostener portaaviones, recuerda sobre todo que debes poder ver por donde corres para no tropezar y caer, en cuyo caso podrías llegar a clavarte tus propios imperdibles y acabar como un San Andrés.

Un imperdible sencillo de unos dos o tres centímetros de longitud es más que suficiente en la mayoría de las ocasiones.

El peso:

Aunque no lo parezca también es un parámetro significativo que debe tenerse en cuenta, llevar imperdibles de doce o más kilos colgando de la ropa deportiva podrían dificultar bastante la carrera pedestre en sí misma hasta el punto de llegar a cansar más de la cuenta y hacer aborrecer esto del deporte a pie y la vida sana antes de lo previsto.

Así pues, mesura.

La cantidad:

Un imperdible parece poco para cumplir dignamente la función encomendada, entonces ¿cuántos, dos, tres, cuatro?, ¿cuántos imperdibles hacen falta para sujetar un dorsal?, bien, es una buena pregunta, eso dependerá mayormente de la habilidad de quién los coloque, del número y tamaño del dorsal o dorsales a situar y de la cantidad de ropa disponible.

Si eres hombre y te los pones por tus propios medios normalmente no te harán falta más de veintisiete, si bien se corre el riesgo de que no se vea bien el número al terminar la operación. Como ya se ha dicho anteriormente, si los imperdibles no respetan el tamaño y el peso o tara indicados, la cosa puede acabar en molestias graves.

La colocación:

Exígese cierta coordinación cerebral, por ejemplo si el dorsal se coloca del revés o por dentro de la camiseta impedirá que el número pueda ser observado, quedándose el personal con la duda de si quién lo porta es Martín Fiz o un servidor, por poner un ejemplo, que podríamos poner otros similares.

Igualmente debe tenerse en cuenta lo siguiente: no es lo mismo ponerlo en la parte frontal de la camiseta que en la zona frontal del pantalón (donde el riesgo de sufrir pinchazos muy dolorosos aumenta exponencialmente) o colgando de los calcetines, sobre todo porque hay personas que corren sin ellos, quiero decir sin calcetines, y prenderles imperdibles de los tobillos podría devenir en calambres muy aparatosos y de largo período de recuperación.

Aunque no lo parezca también influye bastante la prenda sobre la que se pretende pinchar el artilugio de Mr. Hunt; por ejemplo, no es conveniente ponerlos en la sudadera ya que probablemente correremos sin ella y allí se quedará, compuesto y sin novia.

Por último, si la prenda responde a los llamados tops femeninos conviene saber que la parte ventral no es de tejido transparente, así pues mucho cuidado donde se hinca el producto puesto que, aunque parezca mentira, hay corredoras que no comulgan con la moda del piercing y te podrían soltar un sopapo frontal.

En el momento del acto supremo tampoco es conveniente fijarse demasiado en las dos mesetas o protuberancias que suelen aparecer debajo del mencionado top, bien es verdad que en cantidades y formas diferentes en función de la portadora y su cadena genética, ¡no se deben pinchar, no se trata de globitos ni es una fiesta de cumpleaños!, ¡eso duele! y la torta podría ser de pronóstico reservado.

Así pues, inspecciónese adecuada y visualmente el lugar antes de poner las banderillas.

La seguridad:

Parece ser que una de las gracias del invento es el cabezal protector que, como todo el mundo sabe, se ha incorporado al mismo para impedir los alfilerazos o pinchazos dactilares.

Bien, pues afirmo que se trata de un nuevo bulo más al que no deberíamos prestar excesiva atención ya que uno siempre acaba pinchándose las yemas de los dedos, cuando no cosas peores, y exhalando improperios, irreproducibles en este tipo de escritos, durante la manipulación de los imperdibles, por lo que se exhorta a los futuros usuarios a seguir las recomendaciones publicadas por la ASST de Nueva Jersey (Academia Superior de Seguridad Textil) en el lejano 1914 y que de esto saben mucho, hasta que se adquiera destreza o maña suficiente en el manejo de tan peligrosos objetos o se disponga de subcontratación al efecto.

En estos casos de manifiesta incompatibilidad con los imperdibles se recomienda acudir a personas especialistas que pueden ser contratadas por horas para desarrollar estos menesteres siquiera en las carreras mejor organizadas.

No es conveniente fiarse ciegamente, por el peligro que entraña otorgar tales confianzas, de los compañeros de competición, ya que, en la medida en que se profesionaliza el entorno, el riesgo de sufrir algún percance serio aumenta de forma inversamente proporcional a los tiempos empleados en finalizar la competencia de que se trate.

Y si se trata de competidores más bajitos que uno la cosa puede complicarse en exceso y los percances podrían acabar tranquilamente en el juzgado de guardia correspondiente al lugar de la prueba.

Aunque se está analizando la necesidad no se considera necesario por el momento la obtención de certificados digitales de seguridad.

La instalación:

Tras el aprovisionamiento y somero análisis de sus principales características viene la fase de instalación que podría parecer sencilla a un profano pero que, las más de las veces, sobre todo si se trata de pops masculinos, suele precisar de la ayuda desinteresada de alguna persona cercana, pop o no, aunque generalmente mucho mejor si es del género femenino y con grandes dosis de paciencia, algo que afortunada y habitualmente suele ir unido excepto en determinadas circunstancias como cuando se trata de decidir donde vamos a pasar las próximas vacaciones que puede armarse la de Troya.

La complejidad de instalación adquiere mayor enjundia si en ese momento están a punto de dar la salida, he visto casos en los que el pop echa a correr llevándose colgando y a rastras a la infeliz ayudante que intentaba ponerle el dorsal, más de uno se ha apartado pensando que se acercaba una ambulancia en misión urgente.

Una vez convenientemente asimilados los conceptos anteriores acometeremos la parte más trascendental del proceso, debiendo ponerse especial cuidado para no pincharse el pezón o pezones, al menos durante las primeras colocaciones.

Aunque haya corredores faquires que soporten bien el dolor personalmente he visto a muchos de ellos sangrando a esa altura del cuerpo y aunque luego le echan la culpa a la falta de lubricación con vaselina, a mi no me engañan. Más cuidado señores y señoras.

Así que debe procederse con especial mimo y cuidado con este tipo de maniobras, sobre todo si se trata realizarlas sobre uno mismo, huyamos de las prisas de última hora y pongamos los dorsales el día anterior si es posible.

La mejor forma es buscar las 4 esquinitas del dorsal, nada de uno en el centro y el que me sobra lo llevo en boca por si me hace falta. O uno arriba y otro abajo pero en la parte central, ni los dos en el mismo lado del dorsal porque luego éste aletea durante la marcha y resulta en molestias auditivas y empeoramiento de los tiempos.

También es importante pillar dorsal y tejido en cantidad suficiente y equitativa, se recomienda no dar un pellizco muy grande al iniciar la operación para no incluir parte de tejido epitelial en la misma ya que suele ser un dolor lacerante e intenso que no remite hasta que se desengancha de nuevo el artilugio. Y en determinadas ocasiones hay que hacerse cuarenta y tantos kilómetros antes de poder quitarse el dorsal... ¡es mucho tiempo sufriendo!.

La desinstalación:

Acabada la prueba puede ocurrir que veas acercarse a alguien de la organización con rotulador en mano dirigiéndose amenazadoramente hacia ti, tranquilo, no eches de nuevo a correr, que solamente quiere marcarte el dorsal para que puedas recibir tu bolsa de corredor, sin trampa ni cartón.

Tras este obligado paso hay que afrontar el quitarse los imperdibles, se ruega calma y rigor; el pulso puede estar alterado, los sentidos disminuidos y las fuerzas a punto de evaporarse pero... ¡los ojos son para toda la vida!. No conviene jugar con ciertas cosas. Además esto no es como cuando te quitaron aquellos puntos de pequeño, tranquilo que no suele doler.

Así que si puedes esperar un poquito hazlo, mejor que la persona que te ayudó a ponértelos te ayude también a quitártelos.

Nada de arrancarte el dorsal a lo bruto, lo de abajo es una camiseta y además puedes guardar el dorsal saliente, escribiendo sobre el mismo las características de la carrera que mejor te parezca.

Si no tienes paciencia podrías hacerte un estropicio.

Y no los tires, y mucho menos al suelo que hay corredores que se quitan las zapatillas al terminar para refrescarse los pies, los imperdibles son baratos de reponer pero han recorrido contigo un montón de kilómetros y seguramente os habéis cogido cariño.

Ahora que están viudos del dorsal es el momento de demostrarles la debida gratitud, limpiándolos y guardándolos de nuevo en la bolsa hasta una próxima ocasión.

viernes, julio 29, 2005

Fiesta española

HISTORIA DE UNA REUNIÓN ESPANTOSA




Aquél 27 de mayo, día señalado de antemano para la lidia, amaneció primaveral y soleado.

Y sin que el tiempo ni la autoridad competente lo pudiesen impedir, como no podía ser de otra forma en este taurino mes madrileño, dio comienzo el festejo con la impuntualidad de costumbre, más o menos quince minutos después de las cinco.

La plaza

De nuevo y modernista diseño, el coso del Parque Empresarial Churruca presentaba aquella tarde un lleno histórico hasta la bandera, habiéndose colgado el deseado cartel de “No hay billetes”.

Si Vd., aficionado lector, conoce la plaza podrá fácilmente distinguir el escenario que se describe a continuación:

En el lado de la sombra el tendido 105, repleto de bravos miembros de la muy tecnológica peña “Planificadores de la red”.

Enfrente y a pleno sol el tendido del 14 ocupado por la conocida peña “Los Davinianos”, con ese nombre tan poco afortunado cual secta de Arkansas, siempre dispuestos a llevar la contraria a los anteriores.

En el tendido 18, ni a sol ni a sombra sino todo lo contrario, se sitúan normalmente los empresarios de la plaza; esta tarde asistían dos de sus representantes más significados con los atributos de mando bien visibles.

El tendido del 22, algo retirado del coso por simple criterio de prudencia, es ocupado por la peligrosa banda de “Los kosovares”, integrada en su casi totalidad por refugiados de otras plazas menores y cuyos miembros, al grito de guerra “Viva el Desarrollo”, deambulan por esos mundos a la búsqueda del Santo Grial.

A sus pies se extiende un pequeño y recoleto parque municipal dónde algunos toreros, si hace bueno, suelen llenar de aire sus pulmones antes de las faenas.

La autoridad

Bajo un calor asfixiante preside la corrida el honorable IP, cuyo gran conocimiento de la tauromaquia y su larga permanencia en la profesión le facultan para ello.

Hombre de sólidas y firmes convicciones, este integrista metodológico, algo anticuado en ocasiones, defiende con vehemencia y sinceridad la pureza de las reglas por lo que es muy apreciado por sus subalternos.

Con él al frente, la empresa pretende impedir que se socaven los valores tradicionales de la fiesta española por excelencia.

Por delante un duro trabajo le espera al presidente, habida cuenta de los celos y piques profesionales que tradicionalmente se dan en el mundo de los toros.

Las ganaderías

Presentábanse esa tarde seis toros seis de dos afamadas ganaderías, con mucha tradición e historia taurina a sus espaldas:

Los “Herederos de TTD”, de bravos toros que una vez vistos de cerca ya no parecen tan toros ni tan bravos.

Los “Condesa Vda. de Marketing”, de los Marketing de toda la vida, toros extraños, indecisos y esaborios, que recientemente han cruzado genealógicamente con la rama virtual de la antigua ganadería de sus primos telefónicos, los “PSE”.

Esta forzada mezcla de razas ha resultado momentáneamente demoledora, tanto para el espectáculo como para los toreros.

Han devenido en unos toros imprevisibles, tecnos y con verdadera fijación por embestir directamente a la taleguilla de los matadores.

Con la casta y trapío que se adivina en estas reses, ¡qué festejo nos espera!.

Los espadas

En capilla, encomendándose a la “Virgen del Cossío”, dos diferentes estilos interpretando el arte de Cúchares: la rejoneadora Rita “la Cantaora”, dispuesta a exhibir su garboso aunque siempre predecible toreo a caballo y, a su lado, pálido e hincado de rodillas, como transportado, más pallá que pacá, El Santi o “Niño de Camarillo”, nuevo en esta plaza y que confirma alternativa.

El intrépido matador sevillano debiera despojarse cuánto antes de esa tendencia tan suya, casi suicida, que tiene de entrar al trapo a cualquier cosa que se mueva y que tanto le ha caracterizado en su reciente etapa de novillero.

Ambas figuras del toreo bien entrenadas y preparadas en las matritenses aunque pelín asfaltadas dehesas de Vistahermosa, en el norte universitario de la ciudad, con la lección recién aprendida y dispuestas a salir a hombros y triunfantes por la puerta grande de esta siempre difícil plaza.

¡Qué Dios les guarde por muchos años!.

Las cuadrillas

Mientras tanto, en el otro extremo de la capital, las inquietas cuadrillas velaban armas ante la imposibilidad estructural de acudir a la plaza para sufrir junto a sus toreadores.

Ya de por sí muy mermadas en el día a día y hoy ausentes por mor del escaso aforo de la plaza y lo trascendental del evento, eran vagamente recordadas in memoriam por los diestros en aquellos tensos minutos.

¿Problemas de espacio, necesaria jerarquía, alto secreto, ganas de jorobar?, ¡señores!, las cosas siempre han sido así en el planeta taurino.

Estamos en un mundo de orden, con gente de orden, en el que se respeta el escalafón establecido mientras convenga, por supuesto.

¡Viva la Pepa!.

El paseíllo

A una autoritaria orden del presidente arrancó el desfile por la arena de la pequeña comitiva de artistas y maestros del toreo, que se iban a enfrentar - por fin - a esa verdad largamente esperada.

En la insoportable soledad del irrespirable redondel les esperaban, algunos minutos más tarde, serios morlacos y ese público tan particular de la plaza, fielmente amaestrado, exigente y protestón.

Magnífico de planta sobre su blanco corcel, el alguacilillo encabezaba tan taurino desfile con porte de mariscal y con intenciones manifiestas de cortarle la oreja al primero que se le pusiera por delante, enarbolando en su siniestra unas grandes tijeras de desollar elefantes que, a la postre, también es rumiante.

Macabra puesta en escena que consiguió “acogotar” bastante a la pareja de matadores y no te quiero ni contar lo que hubiesen pensado los condenados a muerte, es decir los toros, si llegan a verlo por un agujerito de los chiqueros.

Marchoso en su jaca cabalgaba, seguido de cerca por dos de sus principales subalternos “Morenito de TDE”, sin referencias toreras pero de fácil verbo, y “El MoviStar”, curioso profesional que dónde todo el mundo suele llevar un par de manos él prefiere un teléfono portátil y una Palm Pilot (la referencia más cercana de la que tiene conocimiento el cronista es la de Eduardo Manostijeras), de los propios toreros y del murmullo sobrecogedor del respetable, conscientes de que iban asistir al mejor espectáculo del mundo.

Tan escasa plantilla debieron ver desde el 18 que dos espontáneos de su tendido decidieron ofrecerse, sin que ello causare especial alegría en el resto de la plaza, como picadores sin haber sido previamente invitados.

¡Que no hace falta señores, mascullaba entre dientes el presidente, que va a ser una corrida incruenta y a la portuguesa!.

El primero de ellos era Rafaé El Calvarito, apodado “El terror de los ganaderos” por su mala uva congénita y una fijación sobrenatural por la calidad de los bureles que, como los presenten afeitaos o sin trapío, alguien se va a enterar de lo que vale un peine.

Le acompañó en el ofrecimiento Pepe Luí “El Guezu”, poco amante de la semántica o la retórica, recalcando innecesariamente su poderío con frases rotundas del estilo “Lacalle es mía” que, con evidente doble sentido no exento de mala leche, provocaba risitas, tembleque y, finalmente, tics nerviosos en el 105.

Pepe Luí venía precedido de su fama, conseguida en plazas de mejor pedigrí, consistente en poner de los nervios al respetable con su particular forma de aplicar el arte de picar que, en ocasiones especiales como la presente, lleva a cabo con una Turmix.

Tras la solicitud de autorización con el debido respeto a la presidencia por parte de los oficiantes, ésta ordena el despejado del redondel y que de comienzo el espectáculo.

¡Tararíííí, que el toro va a salirrrrrr!

Desarrollo del festejo

En su primero de lote, la mataora se enfrentaría a un toro manso de nombre “Nuevos retrasos en la Red IP v2”, visiblemente afeitao y vestido de lagarterana por ver si colaba. Aunque no estaba previsto en el cartel anunciador de la feria, por lo que no se pudo exponer públicamente su gigantesco “tonelaje”, la presidencia aceptó incluirlo fuera de turno.

Sin trapío, flojo y de media casta, no tuvo La Cantaora mayores problemas para realizarle una faena de aliño aunque no exenta de cierto riesgo, sobre todo a partir del tercio de varas, sádicamente ejecutado por Pepe Luí, que consiguió que al respetable se le pusieran los pelos de punta.

Y es que durante unos interminables minutos El Guezu hizo pasar por un auténtico tormento al astado de los Herederos de TTD, acaso fuera por esa rancia pero torera rivalidad que mantiene en los ruedos con D. Rafaé en sus últimos mano a mano.

Digno de la peor tradición bombero-torera y mostrando escasa sensibilidad por la fecha en que se celebrarán las elecciones municipales y autonómicas del próximo 13 de junio, razón que se defendía racialmente como causa única del retraso desde el tendido del 105 pero que no es compartida por sus rivales del 14, se dedicó a machacar al mugiente hasta dejarlo con la moral por los suelos.

A pesar del mayoritario flamear de pañuelos verdes clamando por la salida de los cabestros, la increíble paciencia y apego a las normas del presidente evitó mandarlo prematuramente a los corrales.

Tan presidencial resistencia a finiquitar el salvaje lucimiento del picaor, provocó ciertas suspicacias en las graderías de sombra que, a buen seguro, le terminarán recordando en ocasión propicia.

Ni siquiera en banderillas pudo lucirse la torera porque el morucho ya no estaba por la labor, algo escocío por los certeros arponazos del Guezu pero reanimado por el aliento de su tendido 105, empeñados ellos como estaban en seguir culpando de todos los males del toro a las próximas elecciones y no a su escasez de trapío.

A todos ellos se les recomienda aplicada asistencia al Master para Mayorales que se celebrará la próxima semana en paradero desconocido para este cronista, en cuyo plan de trabajo se ha incluido a última hora un capítulo sobre anatomía animal para que aprendan a distinguir cuánto antes entre los toros auténticos y los de Guisando.

Con la muleta tampoco tuvo nada que hacer ya que, debido al duro castigo previo, el astado se atrincheró en tablas y no hubo forma de sacarle mayores brillos a la faena.

De la fuerza pública casi precisó nuestra corporativa rejoneadora para rematar al rinoceronte de la Red IP v2, seis pinchazos, estocada tendida con pérdida parcial de visión en el ojo izquierdo, aviso, rueda de peones y dos descabellos.

Chapuza mortal que dejó mal sabor de boca en el tendido 105 que no terminaba de entender los pitos y silbidos finales al astado por parte del tendido 14, cuando era retirado por las mulillas con las orejas y el rabo todavía en su sitio.

Tendido que mostró en todo momento su disconformidad con la forma de entrar a matar de su antigua y cantarina compañera. Quizá esperaban más de ella, aunque solo fuera por solidaridad.

... “¡Si es que cuando el toro no quiere colaborar, no hay nada que hacer!”, reconoció posteriormente a la prensa especializada nuestra valiente centaura, una vez recuperada del pasmo sufrido.

Dadas las circunstancias, lo avanzado de la hora y los negros nubarrones que se cernían sobre el horizonte, el sorprendido presidente ordenó la salida del segundo de la tarde, “Lanzamiento de Nuevos Servicios”, sin que se hubiese terminado de asear el albero de la vampiresca faena y con el toro anterior todavía de corpore insepulto.

Que ni a su propio funeral había previsto llegar con tiempo el pobre y retrasado bruto.

Aplicación particular y muy protestada del reglamento que finalmente pudo superar, con algunas dificultades, el mismísimo presidente, pronunciando vibrante defensa de la casta del bóvido y dispuesto a culpar al cha-cha-chá si fuera necesario.

Y aquí paz y después gloria.

Al segundo toro, nada más verlo aparecer por la puerta de toriles, lo rebautizó D. Rafaé - que en esto es un entendío – como “Planes de Negocio”.

De unos 2.845 kilos de peso a la canal, desigual, rabicorto, cornilargo, colorao y asaz feote, fue citado desde el centro de la plaza por la torera, esta vez descabalgada y toreando a pie por temer que le acabasen perjudicando su caballo que solo comparte con el de Espartero tan equina calificación.

Inició su andadura el segundo toro con aires de marcha, como prometiendo una tranquila y akarinada continuación de la lidia, hasta que apareció en liza el segundo picador de la tarde: Rafaé Calvario.

El ex de Hacienda castigó en exceso al tremendo novillo, aunque nacido este mismo año, con la fuerza que acostumbraba en ciertas faenas que se le recuerdan, como, por ejemplo, algunas tardes de la temporada anterior en la muy olvidable plaza de los Servicios Avanzados de Información, ahora semiderruida, dónde en el pasado llegaron a tomar la alternativa varios destacados matarifes de la profesión.

¿Quién no recuerda al autista “Romperatones”, o al echao palante “guru@cartagena.net” o al inútil pinchauvas “Cachonderito de Pamplona”?.

Por cierto que a este último, aunque prefiera vacas con minifalda antes que toros con empaque, se le podría considerar como un genuino representante de la rama cómica del espectáculo. Ya en su etapa torera confundía boina con montera.

Un minuto de silencio

Recuerdo especialmente un tercio de varas descomunal a un torito pinturero y resalao de nombre SIGIF, bicho pre-IP dónde los haya, terceño, brioso, buen embestidor, voluntarioso, juguetón e innovador pero sin procesos que implantar y algo desmemoriado, quizá debido a la pérdida de su progenitor a temprana edad, lo que sin duda le restó algunas oportunidades de progreso.

Recibió SIGIFITO un castigo de aúpa por parte de D. Rafaé sin que la autoridad presente en la plaza (amigo, aquella “autoridad” merecería por si sola un artículo aparte), boina en ristre y sin coraje, le llamase al orden, en una nueva pero repetida interpretación, como de disco rayado, de la suerte de Don Tancredo que tan renombrado le ha hecho en las tertulias taurinas.

No merecía el benjamín de la casa tamaño castigo sino más bien aplauso fuerte, bello animal criado en nuestra piel de toro, paladín del producto nacional, el último valiente … pero así es la vida, compañero.

Despótico faenón que quedará como ejemplo para la posteridad en la galería virtual de toritos malogrados, de los que la desaparecida ganadería tesaiana tiene tantos en su memoria histórica.

Los toreros de aquél día (Luisillo de Coca y el Ojea, al alimón), quedaron injustamente marcados para siempre jamás y han debido emigrar hacia otros lares, dónde a buen seguro sabrán apreciar en lo que valen su arte y su poderío.

Que no decaiga la fiesta

Siguiendo con la narración iniciada, al rebautizado como “Planes de Negocio” se le condenó injustamente a banderillas negras, a pesar de las protestas del presidente exigiendo respeto a la gradería.

¿Castigado por su indocumentada y desplanificada osadía o por su manifiesta inmadurez financiera?, sólo el tiempo responderá porque ya nadie osa ni preguntar.

La primera del castigo, algo trasera y grimante, por no aportar en los datos de su partida de nacimiento la previsión anual de ingresos de toda la ganadería de la Viuda de Marketing, a la que indignamente representa, provocó gran dolor al astado.

La segunda … vaya Vd. a saber porqué ni en dónde se la clavó, aunque se adivinaba bastante dolorosa observando a todos los presentes cubriéndose con las manos salvas sean las partes y cruzando las piernas, activadas mecánicamente las 4 extremidades como movidas por un resorte, por ese instinto protector tan típicamente masculino.

Aunque los gastos estaban claramente expuestos y bajo control, ya la sangre manaba roja, caliente y abundante de las enormes heridas, mareando a los pusilámines de las primeras filas que, a estas alturas, se sentían dolorosamente confundidos.

El morlaco “Planes de Negocio”, malherido en su cuenta de resultados, no pudo resistir tanto acoso por parte del picador y agitándola sobre su descomunal cornamenta mostró blanca bandera.

Confundida por el color de la tela, a punto estuvo la presidencia de ordenar que le cortasen la oreja al pobrecillo. Hacía ella se dirigía sonriente el mayoral cuando pudo apreciarse por sus gestos que el animal solamente se rendía.

Finalmente, la autoridad optó por ordenar la retirada inmediata del cornúpeta con la inestimable ayuda de los cabestros - ¡qué manera de currar en esta calurosa tarde, quillo! - para volverlo a torear, Dios mediante, en nueva y futura ocasión, en la misma plaza, si no resiente en exceso de sus heridas y se recupera en plazo. Contra torero por designar, al no presentarse voluntarios.

Por ambas faenas la rejoneadora fue despedida entre las palmas del tendido 105, el silencio dolorido y cómplice de los del 14 y los funestos presagios del 18.

División de opiniones que multiplica las posibilidades de que cualquier día acabe montándose el taco en la plaza.

Una vez más, el molesto comportamiento de los picadores, el poco trapío de los animales y las inútiles defensas de los tendidos impidieron el lucimiento de la burgalesa que aunque apunta buenas maneras no pudo completar la lidia con el alto nivel artístico que se le presuponía por su historial y valentía.

Tanto el presidente, desde la lejanía del 22, como su compañero de lidia intentaron animarla pero ella ya no estaba para más trotes por lo que decidió hacer mutis por el foro, ensimismándose enfurruñada hasta el final de la corrida.

Con estos precedentes, “El Niño de Camarillo”, que hallábase en ese momento inmerso en el brete de repasar mentalmente los aspectos fallidos de la lidia de su compañera para no repetirlos en la suya, fue llamado a torear por el presidente, aprovechando éste un momento de respiro y silencio del respetable.

Con la montera calada hasta el entrecejo y el burladero aplastándole la zona del bigote, del torero solamente se veían los ojillos como puñales. Le brillaban aquellos ojines como a los luchadores romanos cuando decían aquello de “Ave César, morituri te salutam”.

Con la plaza en silencio, en susurrante in crescendo su voz se elevaba por los aires sobre el tendido, ascendiendo hacia el infinito y haciéndose ahora audible por todos: “Ardor guerrero, vibren nuestras voces y de amor patrio henchido el corazón, entonemos el himno sacrosanto del deber, de la patria y del honor, honooorr ...”.

En estas evocaciones de su pasado cuartelero andaba el diestro para animarse cuando la presidencia le mandó un primer aviso: “A torear se ha dicho”. Y dicho y hecho.

A su primero de la tarde, un bicho malencarao, resabiao y con pinta de mamífero multimedia, algún desalmado había tenido la ocurrencia de llamarle “Aneto”, pero de lejos recordaba más al Montgó alicantino, por lo repelao, empinao y grandote.

Moviendo sus casi 400 kilos al nivel del mar con una armonía audiovisualmente impensable en principio, embistió fieramente al matador que ya le esperaba tranquilamente sentado en el estribo de la plaza, junto al tendido 14.

Naturales, chicuelinas, quites por gaoneras, medias verónicas ... todo lo intentó el astigitano. Tras unos derechazos más por aquí y otros por allá, el animal quedó listo para picar.

Al terminar el lance, su cara – la del toro - se descompuso por completo evidenciando cagalera letal cuando vio salir por la maldita puerta de caballos a los dos picadores... esta vez juntos, ¡se lo iban a montar por colleras!.

¡Joder!, pensó de inmediato el bóvido, éstos me despachan directamente en el tercio de varas sin esperar a la suerte suprema. Y no pudo evitar tener un fugaz pensamiento sobre los Burger King.

El tendido del 14 montó en cólera con la no por esperada menos feroz actuación de los picadores que zurraban de lo lindo al montero semental sin que nadie osase salir en su defensa.

¡Éste por los ingresos no analizados, éste por los elevados costes, éste por intentar pasarte al MCIS sin permiso y éste otro porque nos sale de los mismísimos!, le gritaban los lanceros bengalíes por más que el animal intentaba explicarles que él solo era un mandao.

Este búfalo de las praderas, hijo predilecto de Microsoft y de una ventana mass media, hija a su vez de NT y de Net Show - al parecer bailarina de cabaré en Las Vegas -, quedó no obstante algo acobardado por la brusquedad y violencia de la situación y buscó refugio en unas tablas que ahora se le antojaban tan altas como la luná (as high as moon, para que nos entendamos todos).

Ni siquiera las canciones del camarillense, que ahora cantaba con los ojos cerrados y por lo bajinis “Soy un hombre a quién la suerte hirió con zarpa de fiera, soy el novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera”, sacaban al de Redmont de su recién adquirida congoja y pidió con fuertes mugidos su retirada.

¡A que ahora le arrancan la cabellera!, se sorprendió pensando el legionario torero, ¡cómo se las gastan, sí recordasen que el toro es suyo!...

Menos mal que la presidencia, dándose cuenta del percal, ordenó el cambio de tercio porque los picadores estaban dispuestos a sacrificar al animal in situ y el morlaqueison ya andaba sin resuello.

Tras tamaño tercio a lo Flandes, en banderillas no mejoró mucho la cosa. ¿Dónde estará ahora mi cuadrilla?, se preguntaba el diestro.

En régimen de outsourcing tuvo que ponerle las banderillas con gran riesgo para su integridad ya que desde la barrera los picadores seguían dando la vara al bisonte, distrayéndole de su racial cometido y entorpeciendo la lidia.

No gustándole el “color de la orina del enfermo”, el torero decidió no lucirse con la muleta y, pasando de todo y de todos, pidió la venia al palco entrando a continuación a matar en entrenado volapié.

¿Pero, dónde porras está el bulliano?, tuvo tiempo de pensar antes de clavar el afilado estoque en la fina arena; resulta que el presidente, ansioso por terminar y en otro de sus acostumbrados arabescos, acababa de ordenar la retirada del morlaco por la vía de urgencia.

A urgencias tendrá que ir el torero a que le curen la hernia tras el fallido intento.

Una vez más en la velada, otro torito abandonaba la plaza vivito y coleando, aunque fuera entre los abucheos del sector más radical, disconforme y bullanguero de la tarde, el del (en)tendido 105.

¡Que las haga de conejos el Burger King!.

Así que ni oreja, ni rabo, ni ovación, ni salida a los medios, ni vuelta al ruedo. Más bien vuelta a la semanal monotonía en cuánto se acabe el extraño festejo.

En estas, el mandamás del 105, Jesulín Lared, se encaró con los del 14 manifestando que para qué les traían estos toritos malcriados con NT, que no tienen ni media PTAC. Dónde estén los diplodocus de la ganadería de los SUN californianos que se quiten todos los demás.

Sin recuperarse del susto, con la aún cimbreante espada solitariamente clavada en el albero, imitando al banderín de un córner futbolero, con grande congoja por los recientes peligros sufridos, el espada se dispuso a recibir a su segundo.

Ácidas perlas de sudor resbalaban por el polvoriento rostro, pero había que dar el callo… que más cornás da el hambre.

¡Esta vez lo bordo!, atrevióse a pensar el iluso. Y valientemente situado frente a toriles, se dispuso a recibir al astado citándolo arrodillado a porta gayola, con un par de webs.

La locomotora cornúpeta esta vez era de categoría, toreada repetidas veces en otras plazas se las sabía todas y debía andar cerca de los 2.000 kilos de pura integración software. Este si que era un auténtico representante de las razas nacionales.

De nombre “Mensajerito Electrónico”, descendiente directo de “InfoMail” pero por la vía de la inseminación artificial por lo que no ha heredado su casta, torazo bravo todavía en activo que no consiente compartir cartel con nadie, la sola mención de su temido nombre provocó un estremecimiento que recorrió la espina dorsal de los asistentes.

Realmente el retoño no se parecía en nada a su progenitor y, en cuánto asomó la gaita por la puerta, cuando aún no había recorrido ni medio metro en la plaza, se le echaron encima todos los presentes a la vez.

Los picadores, nuevamente envalentonados, lanza en ristre a la antigua usanza de las tribus indias, el tendido 105 gritando aquello de ¡NT, NT, tú no entras en mi red!, los del 14 recriminado al 105 la SUNera ceguera, la presidencia pidiendo respeto.

El espada contemplaba de reojo la escena, digna de una película de John Wayne de esas que se pegaban unos cuantos soldados vestidos de primera comunión en el bar de una isla del Pacífico; solo y deprimido en su rincón porque no le dejaban expresar ese arte que lleva dentro, y más después de haberse entrenado duramente con su cuadrilla en las semanas previas al festejo, dobló el capote sobre su antebrazo, decidió poner los pies en polvorosa y paró la faena, esperando tiempos mejores. Otra vez será.

Y no se corta la coleta porque está seguro que tendrá que volverlo a torear. ¡Señor, señor, que dura es la vida del artista!.

Mejor sería que echase la tarde en El Corte Inglés.

Ya que allí estaba y no teniendo motivos penales contra el manso, decidió echarle el capote por encima ayudando a los monosabios a sacarlo de la plaza en cómplice silencio y con la mayor dignidad posible.

Nuevamente ni música, ni vuelta al ruedo, ni salida a hombros por la puerta grande, ni ná de ná. Serán los gajes del oficio.

Hoy en día “Mensajerito Electrónico” espera paciendo tranquilo en la finca de sus ganaderos a que se le llame nuevamente a escena disfrazado de Critical Path, ganadería nueva en este plaza y que promete grandes tardes de toreo del bueno.

Con el redondel a tope de valientes subalternos, a toro pasado se habían bajado todos a la arena, comentando las incidencias de la lidia, el presidente intentando restablecer el orden perdido agitando el Cossío sobre sus cabezas, los toreros cabizbajos y como ausentes del bullicio y los exigentes picadores limpiando los taurinos trastos para una próxima corrida, apareció de repente en el ruedo “Netscapito”.

Impresionante morlaco de casi 800 kilos de peso al current change, viejo pellejo, negro zahíno, revirado, muy toreado en las plazas telefónicas, provocó la urgente vuelta del respetable a sus asientos en grotescas imitaciones del salto Fosbury al toparse de frente con las tablas.

Asustando al personal con sus cuernos de parque temático, la lidia consiguiente se realizó a la pamplonesa, o a la sanferminesa como se prefiera, con todos los presentes a la carrera, intentando evitar a toda costa las tarascadas de “Netscapito” que, aunque buscaba principalmente a los ganaderos del 14 y a los empresarios de la plaza, podría atropellar por el camino a cualquier inocente que se le pusiera por delante.

Y allí quedó encerrado el descomunal mamífero de Mountain View, incapaces los toreros de sacarle un pase; de nuevo le tocaba turno al Niño de Camarillo quién le dio una tanda de derechazos y ayudaos por trincherillas, más que nada por disimular pero nada predispuesto al sacrificio.

Incapaces los toreros, incapaces los tendidos, incapaces todos. Otra vez será. Amén Jesús.

En la recoleta plaza quedó atrapado un toro que podía haber dado mucho juego si se le hubiese sabido torear como mandan los cánones, ahora que lo retire la OTAN con sus apaches voladores si es que alguien quiere mostrarle la salida.

Entre tanto convendría rotular la plaza con el cave canem romano, cuidado con el perro, que seguro que todavía muerde a la menor ocasión que tenga.

Aunque a última hora el subalterno que todo el mundo creía mudo, “Morenito de TDE”, intentó infructuosamente que se lidiara fuera de cartel al sobrero de la tarde de nombre “Infonegocio”, otro toro con malaje, el presidente no lo autorizó por estar agotado el tiempo y agotados los toreros.

No obstante, convendría preparar a conciencia su lidia – aunque fuera post mortem - porque, tarde o temprano, serán llamados estos modernos gladiadores a dejarse de nuevo la piel por los “guillermos”.

Y en la tensa espera que canten lo que quieran, que el miedo es libre.

Y que Dios los pille confesaos.

El desenlace

Por fin, a la vista del cariz que tomaban los acontecimientos, viendo que la desbandada de público era ya generalizada, el presidente dio por concluido el festejo y la fiesta se acabó.

Algunos de los presentes, casi todos los del 105, dado el pobre espectáculo percibido, decidieron marchar a otra plaza cercana para poder presenciar la segunda corrida de la tarde noche, denotando un repentino e inusual gusto por el riesgo.

Un desigual septeto de moruchos, a razón de uno por cada una de las ganaderías nacionales e internacionales que se presentan al concurso convocado por la empresa, para reanimar futuramente la fiesta ante tanto desastre.

El ganador aportará sus novillos y toros durante los próximos años, mediante contrato exclusivo, en las principales ferias de España y Sudamérica enfrentándolos a los mejores espadas del momento.

En la nueva plaza portátil inventada por la peña de “IP Forever”, la nueva Red IP Global, se espera que den la vuelta al mundo. Incluso varias veces.

Ya de vuelta en casa, psicológicamente repuesto de las emociones pasadas pero manteniendo frescas en sus retinas las asustadas caras de los bureles, descansa por fin el matador aguardando paciente nuevas oportunidades para lucirse que, sin duda, le han de llegar porque Dios aprieta pero no ahoga.

Varios días después, mientras me narraba detalladamente la corrida para que yo le pusiera lírico contrapunto, reflexionaba el torero sobre los hechos acaecidos aquella calurosa tarde y juntos recordamos la frase pronunciada por un famoso matador de nuestra tierra: ¡Hay gente pa tó!.

Y aquí termina esta crónica que nunca ha pretendido ser taurina, dura faena que brindo a su salú y a la salú de su madre.

¡Ea, vá por ustedes!.

viernes, noviembre 19, 2004

Populares en la niebla (2003)



Según el libro gordo la niebla es “una nube muy baja, que dificulta más o menos la visión según la concentración de las gotas que la forman”.

Esta mañana de domingo las nubes no debían tener muchas ganas de viajar pero, a tenor de su espesor, demostraban gran concentración, así que, aprovechando que era fiesta y animadas por la alta densidad de atletas en movimiento, han decidido aterrizar para ver que pasaba.

Claro que como ellas, es decir las nubes, no entienden de deporte han decidido cubrirlo todo de bancos de niebla y así seguro que acertaban; para esto, o sea para los bancos, el libro gordo también tiene respuesta y los define como “masas de niebla que se hallan diseminadas en una superficie”.

En el caso que nos ocupa la superficie elegida ha sido la provincia de Madrid, seguro que en otras partes de la península ibérica las nubes también han bajado al suelo pero permitidnos, compañeros foristas, que os contemos el banco de niebla que había sobre Leganés.

Leganés es una importante población de nuestra comunidad que debe estar a un tiro de piedra de todas partes, solo así se entiende que en esta fría mañana hayan acudido foristas desde todos los rincones para participar en las IX - 6 horas en pista por relevos “Ciudad de Leganés”, trofeo Marcelino Higuero.

Atletas venidos para la ocasión desde Asturias, Cantabria, Euskadi y Madrid, los moderadores desde Levante... la cosa parece fácil pero no era tarea sencilla llegarse hoy hasta el polideportivo, más bien ha sido una prueba difícil y algo peligrosa debido a la escasa visibilidad.

También contábamos con el apoyo virtual del foro, lo hemos notado en todo momento, parece mentira que traspasemos con tanta facilidad desde lo cibernético a lo real pero ocurre.

Hoy las gradas estaban llenas con vuestros nicks y gifts, ¡muchas gracias!.

Desde primeras horas de la madrugada Antonio, el entrenador de nuestro equipo, más conocido por Tito, se encontraba en su puesto sobre las pistas organizando los turnos de relevos, los dorsales, impulsando con ilusión su gran corazón para que todo saliera bien, ¿llegará a tiempo el Príncipe de Corrales?.

Poco a poco hemos ido llegando los 12 + 1 foristas elegidos para representar al club carreraspopulares.com en esta interesante y preciosa prueba organizada en la ciudad de Leganés.

Era el estreno del club como equipo y queríamos hacerlo bien, representamos a todos los demás y hay otros once equipos pendientes de lo que hagamos, “¿quiénes serán estos?”, “me han dicho que se ha formado por internet”, “venga ya hombre, como va ser eso”.

Los más madrugadores, además de Tito y Miguel Ángel MARL, que será el primer suplente en caso necesario, somos los Garabitas; ahí está Óscar intentando colocarle los dorsales a Emil, hace tanto frío y los dorsales son tan rígidos que cuando terminan apenas queda un minuto para comenzar.

¡Atletas del primer relevo a sus puestos!.

Una espesa niebla lo cubre todo, no se ve más allá de 15 ó 20 metros, el panorama es fantasmagórico, aún es de noche, hace frío, las torretas de iluminación son casi invisibles, los corazones bombean como nunca, la prueba está a punto de empezar.

Cuando un año se acaba es época propicia para la reflexión, los recuerdos se agolpan en nuestros cerebros intentado fijar los buenos momentos y haciendo lo posible por olvidar los menos buenos.

Es práctica común imprimir calendarios para acoger al nuevo año, buscamos las fiestas, los puentes, la Semana Santa, Navidad, marcamos en rojo los cumpleaños de nuestro entorno, redondeamos las fechas especiales, queremos hacer felices a los nuestros, que no se nos olvide ese aniversario.

Nuestro equipo ha querido seguir la tradición así que el entrenador ha formado un equipo de 12 corredores, uno por cada mes de 2004, y preparado con ellos el calendario que se adjunta.

Para Enero el elegido ha sido Emil, al tañir la campana de pista ha iniciado veloz su relevo, a los pocos metros la noche y la niebla consiguen que no le veamos más hasta la recta de meta y así durante media hora, muy corta para nosotros pero seguro que muy larga para él.

Febrero ha sido el mes de scop, al toque de campana releva a Emil y desaparece sobre la curva, sabe que no pueden verle pero correr entre la niebla le ha encantado, su media hora también se le hace larga pero los ánimos de sus compañeros son un acicate.

A Óscar le ha tocado en suerte el mes de Marzo, choca la mano de scop y sale corriendo en busca del frío, ha venido preparado, se le nota que está en forma y que también le gusta correr en este ambiente.

En abril aparece Dalma, su correr se antoja fácil y potente, la experiencia le lleva volando en compañía de las nubes, sigue haciendo frío pero ninguno lo notamos, esto es una fiesta.

Mayo es para Spawn y su padre que, cámara en mano, inmortaliza en carrera la fuerza de su hijo Manuel, vuelta a vuelta avanza intentando ganar incluso al reloj, otro gran relevo a cargo de este joven corredor.

Junio es para BiTXO, el burgalés saca a relucir su pasado ciclista y corre como si fuera sobre ruedas, otro gran relevo y media hora más para el recuerdo en nuestro estreno como equipo.

A Javi Sanz, nuestro querido “presi”, le han dejado el mes de julio, eso le pasa por decir que le sienta bien correr con calor, va tan deprisa sobre la pista y con tanta determinación que empieza a alejar la niebla y sale el sol.

Un asturiano para el mes de agosto, Enrique tiene una zancada tremenda y demuestra aquello de “Mens” sana in corpore sano, yo creo que la media hora se le antoja corta.

Ha llegado septiembre y sobre la pista tenemos corriendo a Julio César, el pitufo está en forma y sabe lo que tiene que hacer, marca con regularidad 400 tras 400 hasta que le toca dejar disfrutar al siguiente.

Bajo la atenta mirada de su familia y de todos nosotros, cada vuelta de octubre es un aplauso a la carrera de Kirander, José Ramón viene de triunfar en el maratón de su maravillosa tierra donostiarra y se marca media hora con clase en Leganés.

En noviembre se forma el tumulto, es la hora del Príncipe de Corrales, nuestro carretillero favorito ha dormido poco anoche pero ha debido atiborrarse de pasteles de 85 octanos antes de llegar a la pista, Jovencorrali corre de menos a más y saludando al respetable a cada paso por meta.

Como contraste el ambiente más caliente nos llega en Diciembre, es la hora del dragón, es el último relevo y participan corredores muy rápidos y potentes sobre el tartán, entre ellos Dragonkik ejecuta un relevo marca de la casa, que para eso es el entrenador de medio foro.

El suplente no ha tenido mes porque solo había 12 pero entre todos nosotros le dedicamos el año entero: Marl, muchas gracias por estar ahí cumpliendo como el gran corredor que eres.

Testigos de algunas series han sido muchos compañeros del foro que al acabar sus respectivos entrenamientos se han ido acercado al polideportivo Europa para disfrutar con nosotros, entre otros (por adelantado mis disculpas por los que olvide), Pirracas, ajcabrejas, Corretona, Hormigo, Elizo, Rafael CAPIT, Rikli, Ángel Jesús, el gran Kucho, Oliman, etc.

Al final de la carrera los moderadores de la web nos entregan un obsequio de carreraspopulares.com, se trata de una muy buena camiseta con el logo de nuestro club sobre el pecho, todo un detalle que agradecemos como se merece, gracias amigos.

Se ha acabado la carrera pero no la fiesta popular que continua en las gradas con los comentarios sobre cada relevo, “¿viste como corría aquél, que te ha parecido la niebla, habrá llegado ya scop?...”.

Ha llegado la hora de las fotos, de la entrega de trofeos, de los aplausos, todo forma parte del buen ambiente que se ha creado en este recinto deportivo y del que hemos sido afortunados testigos en esta preciosa mañana de domingo.

Bajo un sol espléndido nos dirigimos al restaurante seleccionado por Tito para la comida de celebración, un nuevo acierto del míster que sigue pendiente de todo y de todos, quiere que disfrutemos y lo ha conseguido, muchas gracias a ti también Antonio.

Es la hora de las despedidas, acaba con éxito una nueva quedada del foro pero ha dado tiempo a que se formen nuevos lazos de amistad y se afiancen otros entre corredores y asociados.

Colguemos el calendario enfrente de la pantalla donde entramos al foro y remarquemos en un gran circulo rojo, con el rojo de nuestro club, el día que en 2004 se celebren las X – 6 horas de Leganés, si podéis no os la perdáis, es una gran experiencia que merece la pena vivir.

¡Felices fiestas y un 2004 lleno de éxitos!.

Para carreraspopulares.com desde Leganés

scop